Cuando el Señor hiciere volver la cautividad de Sion,

Entonces nuestra boca se llenará de risa,

Salmo 126:1-2

 

Te has preguntado alguna vez, ¿Por qué la gente deja de tener sueños?¿Por qué solamente siguen viviendo su vida como una rutina?Tal vez te encuentres como millones de personas que han dejado de soñar; porque se dicen a sí mismas: ahora la realidad es lo que cuenta, porque esa época "romántica" del soñar ya pasó y tengo que enfrentar mi situación.

 

Al leer la Palabra de Dios descubrimos que la razón principal por la cual la gente deja de soñar es porque se encuentra CAUTIVA. Cuando el pueblo de Israel fue llevado a Babilonia, permaneció en cautiverio durante 70 años y ellos entonaban este canto, diciendo al Señor que cuando los hiciere volver, cuando volvieran a estar en libertad podrían volver a soñar.

 

Y así sucede con muchas personas en este tiempo, dejan de soñar, dejan que sus sueños  mueran. Están cautivas a causa de que su mente solo recuerda los momentos de dolor, de aflicción o de sufrimiento que le ocasionaron personas en las cuales confiaban o que amaban.  Se encuentran cautivas porque el odio, el rencor y la amargura dominan su ser. Otras están cautivas porque están atrapadas por malos hábitos, como la drogadicción, el alcoholismo o la pereza.

 

Todo aquello a lo que hemos entregado nuestra voluntad ejerce dominio sobre nosotros, y nos lleva en esclavitud. La esclavitud es quien destruye nuestros sueños. Dios quiere que todos nosotros caminemos en libertad, él envió a su Hijo para hacernos libres. Dios ha puesto en nuestro interior grandes sueños que todos nosotros debemos de soñar y hacerlos realidad. La tragedia más grande de la vida no es la muerte, sino que muramos sin haber explotado y realizado todos nuestros sueños.

 

Le animo a que busque a Dios, que le conozca y camine día a día con él; eso traerá libertad a tu vida. Y entonces: "seremos como los que sueñan y nuestra boca se llenará de risa".

ORACION para hoy:

Padre Celestial, te ruego que rompas toda cadena, todo aquello que pueda tenerme en cautiverio, hazme libre y enséñame a soñar otra vez, te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.