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Vida después de la muerte

 

El ser humano a través de todos los tiempos y culturas se ha cuestionado sobre la vida y la muerte. ¿Hay vida después de la muerte? Si es así, ¿Cómo es? Los cristianos creemos que la muerte no es el final de nuestra existencia. Esa creencia ha dado forma a la fe cristiana desde que Jesucristo resucitó de entre los muertos hace 2000 años.  

 

Esto no significa que los cristianos sean de alguna manera inmunes o no se vean afectados por el dolor o la pérdida cuando muere un amigo cercano o un familiar. ¡Los cristianos tenemos esperanza! Creemos que hay algo eterno que va más allá de la vida y la muerte tal como la conocemos. Y esa esperanza nos sostiene en tiempos tan difíciles. 

 

Los cristianos creemos que todos los que viven se encontrarán con Dios. Habrá un momento cuando toda la humanidad vendrá a la presencia de Dios. Cada persona tendrá que dar una explicación de todo lo que pensó, dijo e hizo: los éxitos y los fracasos. Para algunas personas esto puede ser una perspectiva preocupante, incluso aterradora. Pero la palabra de Dios muestra que debemos estar confiados en que será una buena experiencia para todos los que le conocemos. Esta confianza no se debe a algún hecho que las personas puedan hacer para ganarse el favor de Dios.  Eso sería imposible.

 

La certeza de los hijos de Dios se basa en la relación existente con su padre. La esperanza consiste en que, debido a la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, hemos sido perdonados por todo el pecado cometido, además, nos hemos convertido en hijos adoptivos de Dios. Esto es un regalo, no una recompensa por hacer el bien. Por lo tanto, aquella persona que ha experimentado el amor perfecto e infinito de Dios durante suvida actialmente, sabe que continuarán disfrutándolo por la eternidad. 

 

La Biblia nos habla del cielo, un lugar donde Dios vive con sus hijos que han partido de este lado de la eternidad. Es un lugar de amor infinito y paz perfecta; donde, según el libro de Apocalipsis, Dios “enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).   

 

El libro de Juan también narra las palabras que Jesús dijo a sus seguidores antes de morir:  No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis (Juan 14:1-3). 

 

Entonces, ¿Qué tiene la muerte que nos asusta? La muerte no era parte de la creación de Dios. Dios fue meticuloso en Su acto de creación. Sin embargo, el hombre y la mujer permitieron que Satanás los convenciera de que su avance personal era más importante que cualquier relación con Dios, y comieron el fruto del árbol.

 

¡El resultado fue la muerte! Debido a que no podemos detener la muerte, eso nos asusta. Nos asusta porque no tenemos control sobre ella, y no podemos determinar cuándo sucederá. Lo que es seguro es que la muerte sucederá. Sin embargo, los hijos de Dios confiamos que ¡Él tiene el control! 

 

La muerte es una realidad desafortunada que todos debemos enfrentar. Pero no hay que temer a la muerte. La muerte ha sido conquistada; no tiene control sobre nosotros. Pertenecemos a Cristo. Somos Suyos, en la vida y en la muerte. Nuestra realidad radica en la verdad de que Cristo vivió, murió, resucitó y ahora habita en nosotros.

 

No puede haber otra realidad, ninguna otra verdad. “Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? (1 Corintios 15:54-55). 

 

Finalmente, debes recordar que la muerte del cuerpo no es el final. La resurrección de Jesús no solo proporcionó evidencia de la vida después de la muerte, sino que también ofreció la oportunidad de estar con Él por la eternidad. No dejes pasar la oportunidad para entregar tu vida y confía en lo que dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá (Juan 11:25).

 

Por Marlon Hernández 

Hijos vencedores

 

Como padres deseamos que nuestros hijos triunfen en la vida. Nos esforzamos con darles todo lo que esté a nuestro alcance con tal de que ellos logren sobresalir o realizarse. Algunas veces con la intención de que no pasen por las circunstancias que nosotros atravesamos y alcancen más de lo que nosotros hemos podido lograr.

Si los presionamos a alcanzar lugares destacados en la sociedad podríamos frustrarlos y desanimarlos, tal vez lo logren, pero terminarán haciéndolo más por complacernos o por obligación no encontrando el gozo en lo que hacen y difícilmente un propósito.

No nos preocupemos en que sean los más sobresalientes en la vida, esto será una añadidura para ellos si nos ocupamos en conducirlos por el camino correcto. Proverbios 22:26 RVR1960 dice:

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”

La instrucción en los principios de Dios va a conducir a nuestros hijos a vivir vidas que los van a llevar a destacar, pues la palabra que atesoren en su corazón no va a volver vacía en ellos, pues tiene el propósito de transformar la vida y sacarla del estado natural que tiene la tendencia a hacer lo malo.

Así como les enseñamos la palabra escrita es necesario que ellos vean la congruencia al poner en práctica lo que enseñamos. 2ª de Timoteo 3:16 y 17 NTV dice:

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra”.

De esta manera es cómo podemos influenciar la vida de nuestros hijos para que de forma voluntaria ellos deseen por sí mismos conocer a Dios y vivan como hijos vencedores. (Romanos 8:37-39 RVR1960).

 

Por: Sergio Velázques.

Perfil de Timoteo

 

Hoy en día no es inusual que los niños crezcan en un hogar donde sus padres son de diferentes culturas o religiones. Debido al trasfondo, algunos niños que nacen en estas familias experimentan dificultades tanto dentro como fuera de la familia.

 

Sin embargo, otros niños que crecen en estas familias, logran tener una mejor comprensión de las diversas culturas y experimentar muchas cosas maravillosas. Un niño que creció en tal ambiente fue Timoteo. Una breve descripción de Timoteo, nos ayudará a ver el potencial de cualquier persona, sin importar cuáles sean sus circunstancias familiares. Todos podemos lograr grandes cosas por el Señor. 

 

La temprana educación piadosa de Timoteo 

Timoteo creció en la ciudad de Listra como hijo de una mujer judía llamada Eunice, que era creyente, y un padre griego (gentil) que no se menciona por su nombre (Hechos 16:1). Aparte de esta breve mención del padre de Timoteo, no hay otra información sobre él, por lo que no tenemos idea de si fue parte de la vida de Timoteo, o no. Esto también podría sugerir que la madre de Timoteo podría haber sido una madre soltera o simplemente tuvo la tarea de criar a Timoteo sin la influencia de su padre.

 

Sin embargo, vemos que la madre de Timoteo tuvo la ayuda de Loida la abuela del joven, que también era creyente (2 Timoteo 1:5). Timoteo no fue criado como judío, ya que no fue circuncidado hasta más tarde como adulto por el apóstol Pablo cuando llegó a su tierra en su segundo viaje misionero. Del mismo modo, sabemos que la madre y la abuela de Timoteo lo criaron para tener una comprensión profunda de las Escrituras a partir de una edad temprana, lo que resultó en su salvación (Hechos 16: 3-5; 2 Timoteo 1: 1-14; 2 Timoteo 3: 14-15). 

 

El temprano llamado de Timoteo al ministerio 

Algunas personas se preguntan por qué Pablo hizo circuncidar a Timoteo, especialmente después de haber tenido recientemente un acalorado desacuerdo con Pedro por no hablar en contra de la circuncisión cuando Pedro estaba cerca de otros judíos. Del mismo modo, Pablo estuvo directamente involucrado en la entrega de una carta de los Apóstoles en Jerusalén que declaraba que la circuncisión no era necesaria como creyente (Hechos 15:1-7; Gálatas 2:11-21). La respuesta se encuentra en Hechos 16:3-4. Pablo hizo circuncidar a Timoteo porque había judíos allí que sabían que el padre de Timoteo no era judío y Timoteo no fue criado como judío.

 

Como no fue criado bajo la tradición, los judíos locales no tendrían nada que ver con Timoteo porque era gentil. Por lo tanto, Timoteo permitió que Pablo lo circuncidara para que fuera recibido por los judíos locales mientras trabajaba junto a Pablo. Este es un ejemplo viviente de lo que Pablo describió en 1 Corintios 9:19-23 acerca de hacer todas las cosas necesarias para que él pudiera predicar más eficazmente el mensaje del evangelio de salvación. El hecho de que Timoteo permitió que Pablo lo circuncidara, fue para que pudiera testificar más eficazmente a los judíos. Tal acción es un testimonio asombroso de la devoción y la carga de Timoteo de compartir a Cristo con los judíos. 

 

El entrenamiento de Timoteo por Pablo 

Después de la circuncisión de Timoteo, Pablo hizo que Timoteo lo acompañara mientras continuaba su segundo viaje misionero junto con Silas (Hechos 15:36-41). En el camino, Pablo entrenó a Timoteo en la obra del ministerio, ya que se le reveló proféticamente que Timoteo debía ser levantado como evangelista (1 Timoteo 1:18-19; 1 Timoteo 4:14; 2 Timoteo 6; 2 Timoteo 4:1-5).

 

Vemos el alcance de sus viajes juntos a través de muchas regiones alrededor del Mar Mediterráneo, por ejemplo: en Berea (Hechos 17:15); Corinto (1 Corintios 4:17; 2 Corintios 1:19); Filipos (Filipenses 1:1; Filipenses 2:19); Colosas (Colosenses 1:1); Tesalónica (1 Tesalonicenses 1:1; 1 Tesalonicenses 3:1-10; 2 Tesalonicenses 1:1) y Éfeso (1 Timoteo 1:1-3) entre otros lugares. 

 

Los últimos años de Timoteo 

Pablo escribió cartas a Timoteo, para resolver el tema de la herejía y la vida impía que había surgido en la iglesia (1 Timoteo; 2 Timoteo). Pablo, como ahora un anciano mucho mayor, se dirigió a Timoteo como su propio "hijo en la fe" y le encargó que luchara como ministro por lo que era correcto (1 Timoteo 2:2). Pablo proporcionó un extenso estímulo teológico a Timoteo y le dijo que se mantuviera firme en la verdad y en la batalla de la guerra espiritual.

 

También envió instrucciones sobre una serie de temas como la oración, la vestimenta apropiada, la selección de obispos y diáconos. 

Además de estas cosas prácticas, Pablo le dijo a Timoteo sobre los que se apartarían de la fe y lo que debía hacer como ministro contra los desafíos de los apóstatas. También aconsejó a Timoteo sobre cómo la iglesia debería conducir sus asuntos y el sustento de las viudas y los ancianos. Pablo entonces le encargó a Timoteo que predicara la Palabra con fervor, convicción y paciencia, ya que se acercaba el momento en que la gente un día no escucharía la predicación sana, sino que buscaría ministros que predicaran mensajes que no los condenaran ni los desafiaran.  

 

Finalmente, Pablo le dijo a Timoteo que su tiempo de partida de la vida en la tierra estaba llegando a su fin y le pidió a Timoteo que viniera a él y trajera algunas de sus cosas. No escuchamos nada más sobre el resto de la vida de Timoteo, pero los historiadores de la iglesia escriben que Timoteo permaneció en Éfeso el resto de sus días. 

 

¿Qué podemos aprender de Timoteo? 

Al leer sobre la vida de Timoteo, inmediatamente descubres que él era el tipo de persona que pasó toda su vida sirviendo en el ministerio. En sus primeros años, vivió la dura vida al lado de Pablo, sin embargo, encontramos que a medida que crecía, eventualmente tomó un lugar importante como líder y echó raíces para poder invertir todo su ser en la vida de personas de todas las edades.

 

Al mismo tiempo, Pablo usó la verdad de sus últimos años para enseñarle a Timoteo un punto importante: Que, como creyentes, necesitamos dirigir nuestro esfuerzo para servir al Señor sin importar de dónde venimos o dónde terminamos. Así como Timoteo, muchos de nosotros hemos sido llamados a ministrar al pueblo y entrenar personas fieles para llevar a cabo la misión de compartir las buenas nuevas de Dios. Finalmente, aprendemos que no importa de dónde venimos, las influencia y la enseñanza bíblica sobre nuestras vidas pueden superar cualquier desventaja.

 

Por Marlon Hernández.  

¡Dios mío, estoy enamorándome!

 

Si alguna vez has dicho; Dios mío, estoy enamorándome o tal vez has tenido interés en conocer a alguien del sexo opuesto, tengo algo que decirte: ¡eres perfectamente normal! Tales experiencias no deben sorprendernos ni mucho menos, avergonzarnos. Sin embargo, toda relación personal requiere que seamos precavidos, pero, sobre todo, guiados por Dios y sus principios eternos.  

 

En primer lugar, las citas, las relaciones de pareja, el noviazgo o el cortejo, puede definirse como un compromiso mutuo hecho entre un hombre y una mujer para reunirse regularmente con el propósito de conocerse mejor y caminar hacia una relación más profunda. Nosotros los hijos de Dios, además de lo anterior, lo que buscamos es que como pareja vivamos la voluntad de Dios con el objetivo de casarse o incluso servirle como matrimonio. 

 

También, debemos incluir aquí que debe haber un entendimiento claro de que, si el proceso primario de conocerse no funciona, ambas personas deben ser lo suficientemente maduras como para separarse y ser amigos. Sin resentimiento y con todo el debido respeto entre las dos partes.  

  

¿Cuándo estoy listo para todo lo inherente al cortejo? 

Es extremadamente difícil poner un límite de edad sobre todo cuando hablamos de los temas del amor, sin embargo, siempre es útil seguir algunos criterios básicos, por ejemplo, cuando somos mental, espiritual y emocionalmente maduros. Por otro lado, es igual de importante estar orando y buscando la voluntad de Dios.

 

Cuando nuestra relación con Cristo es firme, estamos listos para comprometernos en una relación seria con una persona. Teniendo en cuenta lo anterior, sabremos si hoy es el momento idóneo para comenzar una relación de pareja o simplemente es tiempo de esperar y madurar en las cosas que hacen falta. Debemos ser pacientes y esperar a que todas las etapas de la vida se desarrollen naturalmente como Dios quiere que sean.  

 

Espera con paciencia al Señor; sé valiente y esforzado; sí, espera al Señor con paciencia

Salmos 27:14 NTV 

 

¿Cuál es el peligro de establecer ideas o prácticas toxicas durante una relación amorosa? 

Las prácticas que no honran a Dios y sus principios normalmente tienes los siguientes elementos: conduce a la intimidad física, pero no necesariamente al compromiso matrimonial. A menudo confunde la relación física con amor.

 

A menudo aísla a una pareja de otras relaciones vitales con los demás. En muchos casos, distrae a las personas de su responsabilidad primordial de tener una comunión con Dios. Desarrolla un concepto de amor egocéntrico y orientado a los sentimientos.

 

Enseña a las personas a romper relaciones fácilmente, condicionándolas más para el divorcio que para el matrimonio. Desarrolla un apetito por la variedad y el cambio en las relaciones, creando insatisfacción dentro del matrimonio. Crea un falso estándar de comparación por el cual las parejas pueden ser elegidas y luego rechazadas más tarde después del matrimonio. Carece de las protecciones emocionales y físicas que, por ejemplo, ofrecen los principios bíblicos. Pero lo más importante es que se enfocan demasiado en el camino romántico antes de promover el crecimiento integral de una persona.  

 

Haciendo un análisis profundo de lo anterior, debemos considerar ahora ciertas prácticas que pueden ser útiles al momento de tener una relación de pareja, por ejemplo:  Comprometerse el uno con el otro antes de que las emociones comiencen a rodar. ¡Tratar a esa persona de la misma manera que esperas que alguien trate a tu cónyuge! Siempre estar en un lugar donde puedan ser vistos.

 

Las relaciones saludables siempre son transparentes y visibles; de lo oculto nunca ha salido nada bueno. Participar de la pasión después del compromiso marital. No enfocarse en lo físico únicamente, sino que se deben edificar unos a otros intelectual y espiritualmente en el Señor. 

 

Debemos recordar que una relación buena y edificante es aquella en la que amas a esa persona lo suficiente como para ser honesto; honesto sobre quién eres, honesto sobre lo que planeas hacer y ser, y honesto sobre cómo te sientes acerca del otro.

 

El amor incluye el ingrediente importante en las relaciones, que es la comunicación abierta y honesta la cual es tan vital para una relación matrimonial saludable. Recuerda profundizar la relación mediante interacciones intencionales y edificantes.  

 

Por último, hay dos relaciones clave que se deben establecer con la persona que se pretende entablar una relación seria: la de un mentor espiritual y un compañero de responsabilidad. Un mentor es alguien que guía y comparte contigo a lo largo del camino de la vida con los principios cristianos. Debe ser alguien a quien respetes y que tenga puntos de vista y convicciones religiosas similares a las tuyas en áreas vitales y específicas.

 

Un socio de responsabilidad es un amigo confiable ante el que usted es responsable y rendirá cuentas todo el tiempo. Estas relaciones no solo te ayudarán a prepararte para el matrimonio algún día, sino que también te servirán para mantener tu matrimonio bien establecido y creciendo saludablemente. 

 

Llenos de fe

Vivimos posicionados en un lugar de victoria, de conquista y de triunfo, ya no hay más derrota en nuestra vida, pues a través de Cristo, todo pecado ha sido perdonado, nuestras culpas han sido limpiadas y por su gran amor ahora somos más que vencedores, tomando posesión de todas las promesas que Dios nos da a través de Jesucristo.  ¡Aleluya!

Aquí es donde radica nuestro gozo, que a pesar de no merecer nada, ahora lo poseemos todo a través de la fe en Jesús.

¿Cómo podemos alimentar nuestra fe cuando estoy pasando tiempo de tribulación?

Jesús sabía perfectamente que en nuestro caminar por esta vida, los problemas y las aflicciones menguarían la fe de muchos, el cansancio y la desesperanza son el motivo por el cual hombres y mujeres de Dios deciden buscar una solución en otro lugar y no en el Padre.

La fe nos fortalece

En los tiempos de persecución y de crisis, Dios mando al profeta Isaías para traer un mensaje de consolación y fortaleza, ante una implacable invasión babilónica  los israelitas tuvieron que decidir entre dejarse gobernar por un miedo paralizador o apropiarse de la esperanza de la salvación de Dios.  

En Isaías 40 está escrito: “En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas...” una promesa para todos los que esperan la respuesta de Dios, Él sabe perfectamente que su bendición es tan generosa que necesitaremos nuevas fuerzas para participar de ella. 

La instrucción es muy clara, confiemos, aunque el panorama sea adverso, aunque el diagnostico sea irreversible, confiemos mientras tengamos aliento, de esa manera su Espíritu de poder nos levantará y pondrá en lugares de reposo.  

La fe nos da vida

“El justo por la fe vivirá...” esa es la declaración que Dios hace a través del profeta Habacuc  y que Pablo hace referencia en Romanos 1, remarcando la importancia de estar cimentados en la Roca que es Cristo, sabiendo que ya no hay más culpabilidad en nuestra vida, toda nuestra vida pasada a quedado atrás, ahora somos nuevas criaturas, las cuentas que teníamos pendientes han sido canceladas por Cristo y nuestro llamado es  vivir llenos de su gloria.  Esto sin duda es la gran esperanza que nos anima a vivir una vida al máximo, desarrollando todos los dones, talentos habilidades que Dios ha puesto en cada uno, con el propósito de dar a conocer su gloria.

La fe multiplica

A pesar de haber pasado toda su juventud como esclavo Bezaleel es llamado por Dios para dirigir la construcción del tabernáculo (Éxodo 31), el lugar donde la presencia de Dios descendería mientras se dirigían a la tierra prometida.

 Israel vivía un tiempo de transición donde su estado de esclavitud estaba culminando y entraban a una etapa de bendición abundante y de Gloria. Sin embargo, Dios tenía sus ojos sobre ellos y al llenar a Bezaleel con su Espíritu era una muestra para todos de las grandes cosas que haría en 

No puedo dejar de hacerlo

 

La tendencia del hombre es hacia el pecado, en 1 Corintios 10:12 TLA, dice “Por eso, que nadie se sienta seguro de que no va a pecar, pues puede ser el primero en hacerlo”. Cuando nosotros no consideramos nuestras debilidades, seremos más vulnerables a caer en ellas, ya que nos confiamos y tendemos a descuidar esas áreas que estarán expuestas a la tentación que puede venir en cualquier momento. (1a Pe 5:8 NTV.)

 

Como existe la tendencia hacía el pecado, habrá cosas en las que tendremos que esforzarnos más para dejarlas, pero esto no es imposible con la ayuda de Dios. Recuerde que el crecimiento es un proceso en donde el alma se va renovando, pero cuanto más conocemos más responsabilidad tenemos, pues al que más se le da más se le demanda. (Lucas 12:47-48 NTV ).

 

Cuando reconocemos nuestros pecados, vemos la necesidad del perdón de Dios, y lo aceptamos no sólo porque no hay otra salida, sino porque nos rendimos en respuesta al acto de amor donde Jesús entregó todo por nosotros.

 

Entonces esto nos llevará a un profundo y genuino arrepentimiento, al reconocer que se nos está entregando lo que no merecemos. Donde no entra el tengo o debo obedecer por las consecuencias de no hacerlo, sino el quiero por lo que Él ya hizo por mí.

 

En esta decisión entra en juego la voluntad personal que ni Dios ni el diablo la someten, puesto que Dios nos entregó un libre albedrío para elegir libremente, por lo que podemos decir que “Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece” (Fil. 4:13 RVR1960)

 

Aún cuando permanecemos en el amor de Dios existe la posibilidad de que pequemos, pero podría ser de manera involuntaria, cuando esto sucede el Espíritu Santo se encarga de mostrarnoslo y el amor a Dios nos impulsará a corregir. 

 

Cuando pensamos o decimos “no puedo dejar de hacerlo” es porque no hemos sido perfeccionados en el amor de Dios, y esto no depende de Dios, sino, de nosotros, pues somos quienes decidimos a quien rendir nuestra voluntad.

 

Para finalizar, de acuerdo a los pasajes que hemos citado y muchos más que encontramos en las escrituras llegamos a la conclusión que podemos dejar de hacer todo aquello que no es agradable a Dios, puesto que en Cristo Jesús tenemos libertad. (1a Juan 2:1-6 NTV)

 

Versículos para vencer la depresión

La mayoría de nosotros hemos escuchado lo que es la depresión, y muy pocos podrían afirmar que nunca han experimentado algún tipo de depresión. Al leer la Biblia, seguramente, el salmista estaba deprimido cuando escribió el Salmo 77; y como autor, claramente describe lo que es su experiencia con la depresión. Dado que nosotros también lo sabemos y la hemos pasado, seguramente Dios nos dará hoy un enfoque liberador sobre este tema.  

 

Al Señor busqué en el día de mi angustia; Alzaba a él mis manos de noche, sin descanso; Mi alma rehusaba consuelo. 3 Me acordaba de Dios, y me conmovía; Me quejaba, y desmayaba mi espíritu.  4 No me dejabas pegar los ojos; Estaba yo quebrantado, y no hablaba. Salmo 77:2-4  

  

¿Alguna vez te has sentido como los versículos 2, 3 y 4?  

 

Me acordaba de mis cánticos de noche; Meditaba en mi corazón, Y mi espíritu inquiría: 7 ¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más a sernos propicio? 8 ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado perpetuamente su promesa? 9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? Salmo 77:6-9  

¿Y alguna vez has dicho los versículos 7, 8 y 9? 

 

Al leer y meditar las palabras del texto podemos observar que la depresión nos afecta al menos de la siguiente manera: 

 

A) Abruma nuestro espíritu. El salmista se refiere a esto en el versículo 3 cuando dice que “su espíritu desmayaba”. Una definición del diccionario de depresión es "una disminución del espíritu". ¡Cuántas veces algunos de nosotros hemos experimentado esto! Por alguna razón inexplicable nos hemos encontrado en las profundidades del dolor: nuestro espíritu ha sido derrotado, abatido y abrumado. 

 

B) Despierta negativamente nuestra memoria. En el versículo 6, el salmista nos dice que en su tiempo de depresión recordaba los momentos pasados en que había podido cantar, incluso en la noche, ¡pero no ahora! Cuando comparó esos momentos con los actuales, anhelaba que pudieran ser diferentes, ¡y el recuerdo mismo lo hizo más miserable! 

 

C) Nos roba el sueño y cierra nuestros labios. En el versículo 4, nos dice que cuando se fue a la cama, los párpados del salmista se negaron a cerrarse. La depresión hace eso, y también sucede cuando existe preocupación y ansiedad. Por lo tanto, debemos entender que la depresión suele ser peor por la noche que de día. De la misma forma en el versículo 4, el salmista nos da a entender que estaba demasiado preocupado como para hablar. ¿Alguna vez has estado en esa condición?  

 

En este punto de la lectura seguramente te preguntarás sobre las causas de la depresión. Y si has puesto atención a las palabras del salmista, sabrás que su pesar viene como consecuencia de una visión pesimista de la vida. Incluso el versículo dos nos muestra que se negó a ser consolado. Algunas personas están llenas de pesimismo, siempre pensando y hablando de manera incorrecta. Como cristianos, debemos cultivar un santo optimismo y negarnos deliberadamente a detenernos en el lado oscuro de las cosas.  

 

Por otro lado, también es notoria una actitud quejumbrosa. En el versículo tres, el salmista dice: "Me acordé de ti, oh Dios y me conmovía". La persona que siempre se queja es especialmente propensa a la depresión. ¡Evitemos ser personas que se quejan! También debemos evitar a toda costa sumergirnos en una introspección dañina, poco espiritual y mórbida que sigue mirando errores. La mirada que debemos cultivar está indicada en Hebreos 12:2 y Colosenses 3:1-2. ¡Muchos del pueblo de Dios están espiritual, mental y físicamente enfermos porque viven ensimismados! 

 

Antes de dejar atrás las causas de la depresión y pensar en la cura, debemos recordar que hay muchas razones prácticas por las que las personas (incluidos los cristianos) pueden deprimirse. La causa puede ser física, por ejemplo, un desequilibrio químico en el cuerpo. ¡La mala salud es un buen amigo de la depresión! Las circunstancias adversas y las malas noticias pueden traer depresión; el trabajo en el que estamos involucrados puede hacernos especialmente propensos a la depresión ¡incluso el clima puede causar depresión del cuerpo y luego de la mente! Además, la falta de vitaminas necesarias y una nutrición adecuada puede causar depresión.  

 

Entonces ¿Cuál es la cura para la depresión?  En primer lugar, a medida de lo posible, debemos llevar una vida saludable, tener la cantidad correcta de sueño, relajación, ejercicio, aire fresco, comida y diversión, ¡y mucho trabajo también! Busca vivir una vida equilibrada y completa para la gloria de Dios. Sin embargo, si la depresión llega a venir, los siguientes versículos nos ayudarán a recordar que sí se puede vencer la depresión. 

Por lo tanto, la depresión no es un pecado, (aunque permanecer debajo de ella puede llegar a ser); es una debilidad, y no debemos fingir que no existe. Si llega, admite que está ahí, como lo hizo Pablo con su enfermedad en 2 Corintios 12:9-10, pero ten en cuenta que no debe quedarse, sino que el Señor puede librarnos y darnos paz como lo dice en Juan 16:33: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. 

 

Un segundo aspecto está relacionado con tener personas que nos acompañen en oración.  ¿Tienes un amigo o ser querido que pueda estar contigo en oración?  

 

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. (Mateo 18:19-20).  

 

Finalmente

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14

 

Pablo está usando la analogía de un corredor para poner el pasado y el futuro en su perspectiva adecuada. Así mismo, estamos en una pista, corriendo la carrera de la vida. Lo más increíble es que cada cristiano es la única persona en su camino. Uno no tiene que ser tan rápido, sino constante. Lo único que está detrás de nosotros es nuestro pasado (olvidando aquellas cosas que están detrás), con sus fracasos, abusos, heridas, arrepentimientos, logros o incluso fama.

 

En muchas ocasiones, el pasado contiene los pensamientos depresivos que Pablo dice que hay que olvidarse. Él mayor tema de fracaso de una persona que batalla con la depresión, es que al correr la carrera su pasado le impida correr bien. Por lo tanto, para salir de manera más rápida de cualquier situación depresiva, debemos mirar hacia adelante, estirándonos hacia un nuevo día y agradeciendo a Dios por todo lo que tenemos en Cristo Jesús nuestro Señor.

 

PASOS EN LA FE

 

Cuando recibiste a Cristo en tu corazón y decidiste entregarle tu vida, comenzaste a tener una relación con el Dios vivo y verdadero. 

El dijo: ” Yo soy el camino , la verdad y la vida ; y nadie viene al Padre si no es por mi”

Juan 14:6

 

Así que has iniciado esta nueva relación con Dios. Y quizás tengas esta pregunta en tu mente: ¿Y ahora qué sigue?

Déjame decirte que has tenido una de las experiencias más extraordinarias en la vida de todo ser humano, has tenido un encuentro con Dios 

y has experimentado su amor, su gracia y su perdón.

 

Muchos de nosotros hemos escuchado hablar de Dios pero lo considerábamos como un ser muy, muy lejano y si de verdad existiera ¿qué probabilidad habría de que se fijara en mí?, entre tantos miles de millones que habitan en esta tierra. Pues eso es lo extraordinario, que tú al escuchar acerca de Jesucristo y de su obra de amor por la humanidad, cautivo tu corazón y tu mente y decidiste entregarle tu vida y seguirlo.

 

Ahora, lo que tienes que hacer es una cosa: conocerlo más. ¿Y cómo lo logró? ¿Cómo puedo conocer más a Jesús?

No es tan difícil conocer más a Jesús cada día, solo tenemos que hacer dos cosas:

 

1. Leer los cuatro evangelios, donde nos narran la vida y obra de Cristo por cada uno de nosotros.

 

2. Reunirme junto con otros creyentes.

Esto va a traer un crecimiento en tu vida espiritual y personal con alcances hasta para tus generaciones. Creerás de tal manera que tu vas a querer más de Dios y en esa búsqueda tu tendrás un encuentro con el Espíritu Santo y El llenará tu vida de poder, ya no solo de amor , sino de poder. Tu relación con Jesucristo se hará más profunda y comenzarás a pensar en que tu compromiso con El tiene que ir a más y tomarás la decisión de bautizarte , haciendo así, publica tu fe en el Hijo de Dios.

 

Después de esto tu querrás que más personas conozcan a Dios de una manera real y personal y comenzarás a compartir tu testimonio ; contándoles todas las cosas maravillosas que Dios ha hecho a tu favor, y que has comprendido que no tienes una “nueva religión” sino una nueva relación con Dios a través de Jesucristo e inspirada por el Espíritu Santo.

 

Y entonces tú andarás en una nueva vida cómo lo declara la palabra:

"De modo que si alguno está en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron ; he aquí todas son hechas nuevas” 2 Corintios 5:17

 

De esta manera podemos seguir creciendo cada día en la gracia y el amor de nuestro Señor Jesucristo. Nunca dejaremos de crecer porque Dios es muy grande.

Que el Señor te bendiga y te anime a seguir creciendo cada día más en el conocimiento de Él.

 

Consejos para un matrimonio Feliz

 

¿Existe el matrimonio feliz? Si, ¿Libre de conflictos? No, entonces ¿cómo puede un matrimonio encontrar la felicidad? 

El matrimonio feliz debe tener la capacidad de resolver los conflictos y tomar decisiones sabías. Para ello es necesario tomar el tiempo para conocer a su cónyuge y comprender las diferencias entre uno y otro y así tomar aquellas que pueden llegar a fortalecer el matrimonio.

Pero esto, no será posible sin el ingrediente principal, el AMOR, no solo entre los cónyuges, sino el amor que ubica a Cristo en primer lugar. El Salmo 127:1 (a) NTV dice: “Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo”. Jesucristo debe estar en el centro de todo matrimonio edificando con su palabra.

El amor es el sentimiento más poderoso en la vida, siempre hará que demos lo mejor por los demás, y nos permitirá tener la capacidad de resolver o enfrentar los conflictos más difíciles de nuestra vida, asumiendo el papel o rol que le corresponde a cada cónyuge. 

El perdón está íntimamente relacionado con el amor. 1ª Pedro 4:8 (NTV) “Lo más importante de todo es que sigan demostrando profundo amor unos a otros, porque el amor cubre gran cantidad de pecados”.

Otro aspecto importante que cualquier matrimonio debe considerar es lo que la biblia dice: “Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona.” Efesios 5:31 DHH 

Dios nos exhorta a separarnos de manera física, emocional, mental, espiritual y financiera de los padres, esto no quiere decir que no les honremos, sino que esto nos ayudará a que como matrimonio tengamos esa privacidad, comunicación y responsabilidad en las decisiones que como pareja se tomen, tampoco quiere decir que no escuchemos e ignoremos algunos de sus consejos; sino que debemos evaluarlos como pareja y mediante la guianza de Dios tomar decisiones.

Así mismo la comunicación es indispensable. Guardar, ocultar las cosas no soluciona nada, por el contrario, las empeora. Por ello es muy importante ser transparente, sincero y honesto en la relación con nuestro cónyuge.

Muy importante es el área sexual, si bien es cierto, no es la base del matrimonio; si no el amor, no debemos descuidar este aspecto. 1ª Corintios 7:1-5 NTV.

Estos son algunos aspectos que debemos considerar, sin embargo, en la biblia podemos encontrar respuesta a cada necesidad en la relación matrimonial.

Sergio Velázquez Cabrales 

Daniel y el Ayuno

El ayuno y la oración ferviente nos conectan con el corazón de Dios, permite conocer su voluntad y nos prepara para recibir sus bondades y dones excepcionales. 

 

Como familia en Cristo, el ayuno es un arma poderosa para sobrepasar los tiempos difíciles y de incertidumbre, nos ayudan a enfocar nuestra atención en su propósito a pesar de la adversidad y nos impulsa a dar pasos de fe, confiados en que Dios se agrada en quienes lo honran.

 

Aún en los tiempos más oscuros que vivió el pueblo de Israel, Dios mostró su fidelidad y amor para aquellos que permanecieron conectados a Él, tal como sucedió con Daniel y sus tres amigos Ananías, Misael y Azarías.

 

Ayunar para mostrar el poder de Dios

Al ser escogidos entre miles por el rey de babilonia Nabucodonosor por ser excepcionales, muestra ya un favor especial de Dios sobre sus vidas, y a pesar de ser muy jóvenes su conexión genuina con el creador les permitió brillar aun entre los mismos siervos del rey.

 

Compartir los mismos alimentos y la bebida que el rey consumía representaba ya un honor especial, sin embargo, Daniel sabía perfectamente que estos privilegios y el adoctrinamiento al que iban a ser sometidos significaba aceptar a sus dioses paganos y negar al Dios todopoderoso en el que ellos confiaban. Por esta razón tomaron la decisión de ayunar consumiendo otro tipo de alimentos, basado en legumbres y agua. Al final ellos estaban más fuertes y robustos que los otros jóvenes que comieron el menú del rey.

 

Para Daniel y sus tres amigos, el ayuno no solamente demostraba una completa devoción y honra a Dios, sino que les abría la gran oportunidad de mostrar el poder del Creador, siendo fortalecidos tanto físicamente como en su espíritu.

 

Ayunar establece la gloria de Dios 

Para algunos el ayuno puede significar un gran sacrificio que implica debilitamiento corporal y de ánimo.  Sin embargo, con el ejemplo de Daniel comprobamos lo contrario, a pesar de que su dieta parecía ser pobre en comparación con el de los demás, ellos fueron considerados diez veces mejores entre todos los jóvenes y sirvientes del rey Nabucodonosor.

Además, Dios en su perfecta voluntad concedió dones y habilidades intelectuales especiales a estos cuatro jóvenes, lo cual abrió la oportunidad de ser muy cercanos al rey y de esa forma ejercer liderazgo e influencia que llevaron a Nabucodonosor a reconocer el poder de Dios, esto sin duda tuvo repercusiones en los próximos años del pueblo de Israel.

 

Ayunar y servir a Dios 

Oramos por una generación de jóvenes sanos, fuertes, llenos de conocimiento y sabiduría y con un corazón conectado al de Dios, siempre dispuestos a servir. 

Así como Dios respaldó con milagros extraordinarios a Daniel y sus amigos por su lealtad y honra y esto permitió que muchos pudieran reconocer Su grandeza, que hoy como familiade fe, podamos ser luz en los tiempos oscuros que vive este mundo.

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