Estudio Bíblico

Guía para leer la Biblia

Por Marlon Hernández

Cuando se trata de leer la Biblia, muchas personas se sienten abrumadas al momento de dar el primer paso. Entonces, la pregunta obligada es: ¿Cómo saber por dónde empezar a leer y dar sentido a toda la Biblia? En esos momentos de incertidumbre, sentimos alivio cuando alguien nos apoya mostrándonos dónde comenzar y cómo leer la Biblia. Alguna vez alguien lo hizo así conmigo, y yo lo he hecho también. ¿Me dejaría ayudarle hoy si fuera su caso? A continuación, le dejo mis principales sugerencias. 

 

1. Elija una versión de la Biblia que sea comprensible y fácil de leer. 

Le comparto una verdad rotunda: si no lo entendemos, no lo leeremos. La Biblia fue escrita originalmente en hebreo y griego, pero hoy en día tenemos una variedad de versiones para elegir. Algunas traducciones se centran en ser más precisas al idioma original, mientras que otras se centran en la legibilidad y son excelentes para entender conceptos ajenos a nuestra cultura.

 

Para un principiante, recomiendo la versión Nueva traducción viviente (NTV) ya que es una Biblia más legible sin dejar de ser literal en su traducción. Por otro lado, se pueden usar las Biblias de Estudio, las cuales contienen notas al pie de página que explican pasajes difíciles de entender. Podría recomendar la Biblia de estudio Vida Plena. También puede descargar una aplicación de la Biblia o leer en internet. Podría descargar YOU VERSION en su celular o leer la Biblia directamente en BibleGateway.com.  

 

Uno de los mejores lugares para comenzar a leer es el evangelio de Juan y luego la carta a los Romanos. Una vez terminada la lectura de ambos libros, puedes descargar nuestro plan diario de lectura, el cual está diseñado como guía en el estudio sistemático de la Biblia.  

 

2. Lea un poco todos los días 

Llevar la Palabra de Dios a la vida personal no tiene que tomar mucho tiempo. Comience poco a poco: cinco o diez minutos es mejor que nada. A veces menos, es más, especialmente cuando leer menos significa que recordarás más. 

 

Elija un momento y un lugar. Muchas personas leemos la Biblia a primera hora de la mañana. Tomamos un tiempo con Dios antes de que las distracciones diarias se interpongan en el camino. Pero si las mañanas no son lo suyo, no se preocupe, la intimidad con Dios está relacionada con la personalidad, por lo tanto, pronto descubrirás cual será ese lugar y momento adecuado para encontrarse diariamente con el Señor.  

 

3. Haga oración 

Antes de abrir la Biblia y pídale a Dios que le hable. Recuerde, la Biblia es la Palabra de Dios; es la carta de amor de Dios escrita a su pueblo, incluido usted. Pídale a Dios que lo ayude a entender Su Palabra. Pídale a Dios que use Su Palabra para enseñarle, para dirigir e incluso para redirigir, cuando sea necesario. Ore la Palabra. Hacerlo, nos ayuda a conocer y amar a Dios de manera más profunda.

 

Jeremías 29:13 dice: Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. Vea conmigo, ¡A Dios le encanta revelarse a los que lo buscan! Siempre que lea, ore para que Dios se revele a usted.  

 

4. Pregunte y escriba

A medida que lea la Biblia, haga dos preguntas: ¿Qué me enseña esto acerca de Dios? ¿Qué me enseña esto acerca de cómo debo vivir? Cuando lo haga, encontrará uno o dos versículos que parecen resaltar de los párrafos. Palabras que nos llaman completamente la atención. Allí hay respuesta y enseñanza de parte de Dios a lo que tenemos en el corazón: Tal vez hablan sobre un problema con el que ha estado lidiando; tal vez dan consuelo o aliento; tal vez proporcionan un ejemplo a seguir o evitar. 

 

Cuando un versículo resalte, ¡escríbalo! Haga una pausa para dejar que el mensaje llegue a lo profundo porque estas palabras, son las palabras de Dios para usted. 

 

Finalmente, hay que recordar que la Biblia no se escribió con la intención de simplemente informarnos; la Biblia estaba destinada a transformarnos. Todos comenzamos desde cero nuestra relación con Dios y todos necesitamos que alguien nos muestre cómo avanzar.  

 

¡Háganos saber cómo comenzó a leer la Biblia y qué cambios ha visto en su vida! 

Ana

La presente reflexión está basada en el libro de Samuel capítulo 1. Este pasaje hace referencia a una mujer de fe, que en medio de la adversidad, oró a Dios y el resultado de su oración trajo como respuesta la concepción y nacimiento de uno de los más grandes profetas que dirigió a la nación de Israel: Samuel.

Ana cuyo nombre proviene del hebrero “Hanah” significa gracia, estaba casada con Elcana un hombre levita, de la tribu de Efraín; que cada año iba a la ciudad de Silo, donde era el centro de adoración de la nación de Israel, para presentar ofrendas y sacrificios a Dios. Elcana tenía dos mujeres Ana y Penina, y dice la escritura que amaba mucho a Ana, aunque Ana no había podido darle hijos como Penina su segunda esposa, quien aprovechando esta situación atormentaba a Ana por su esterilidad.

La esterilidad se consideraba un motivo de gran deshonra y vergüenza. Para Ana este periodo de dolor terminaría cuando Dios le diera un hijo. A Ana se le hubiese hecho más fácil sobrellevar su dolor si no fuera por Penina. Podemos suponer que Ana ya llevaba mucho tiempo soportando esta situación al grado que se le iba el hambre, se irritaba, estaba triste y lloraba debido a la aflicción provocada por el acoso de Penina. Posiblemente Ana venía orando a Dios años atrás, y no había obtenido respuesta, lo que la orilló para que en uno de los viajes a la Ciudad de Silo tomara una decisión y se determinara.

En esta ocasión dice en los versículos 10 al 18 que Ana se presentó en el templo y con amargura de alma lloró abundantemente y le hizo una promesa a Dios: “SEÑOR Todopoderoso, mira lo triste que estoy. ¡Acuérdate de mí! No me olvides. Si me concedes un hijo, te lo entregaré a ti. Será un nazareo: no beberá vino ni bebidas embriagantes,[c] y nunca se cortará el cabello»” y Ana oró a Dios durante un largo rato y el sacerdote Eli, que estaba junto a uno de los pilares del templo pensó que Ana estaba borracha pues solo movía los labios diciéndole es hora de guardar el vino, y Ana le respondió: “no he tomado vino ni cerveza, estoy muy afligida, le estaba contando mis problemas al Señor”. A lo que Elí le contestó “ve en paz, Que el Dios de Israel te de lo que pediste” y dice que Ana “emprendió su camino, comió y no estuvo más triste”. 

Ana mostró ser una mujer sumisa a su esposo, piadosa, de una gran fe, de oración ferviente, persistente, que confiaba en Dios y en su poder, tenía dominio propio, pues a pesar de las burlas ella iba con Dios, no fue a quejarse con su esposo, su devoción espiritual era de una mujer que amaba a Dios, se acercaba a Él con un corazón sincero y determinado, dispuesta a cumplir lo que a Dios le había prometido (Eclesiastés 5:4-5 PDT), fue una mujer firme y de compromiso.  

Que como Ana seamos perseverantes en la oración, que así como creyó a la palabra del sacerdote Elí, confiemos en las promesas de Dios y tomemos la actitud correcta, ella comió y no estuvo más triste aunque seguramente la opresión continuo hasta que concibió y Dios a Luz. Pero también que estemos dispuestos a cumplir las promesas que a Dios hacemos.

 

Por Sergio Velázquez  

Salmo 91 | Dios nos protegerá siempre

 

¿Cuántos de nosotros cuando enfrentamos al peligro nos llenamos de miedo o terror? Si somos sinceros creo que el cien por ciento de nosotros tenemos este tipo de emoción.

 

Nuestro Dios coloca este salmo en la Biblia para hablar al corazón de sus hijos y llenarlos de valor y esperanza para enfrentar momentos difíciles o circunstancias adversas que nos hacen sentir de este modo.

 

El salmista de entrada hace una declaración poderosa dónde nos invita a hacer a Dios nuestro lugar principal de morada. 

 

“El que habita al abrigo del Altísimo..” Es allí donde debemos de estar y tener una relación con Dios, tan profunda que nos haga sentir su presencia en todo momento y circunstancia. Porque es en ese lugar donde nos llegamos a sentir seguros, y sobre todo tenemos el conocimiento de que Dios nunca nos abandonará.

 

Sus fieles promesas son “nuestra armadura y protección”, y es por eso que todo hijo de Dios debe saber de memoria sus promesas para que en esas situaciones nos aferremos a ellas y ver cómo éstas se hacen realidad.

 

El Salmo está lleno de imágenes de protección; en los primeros versículos dice: abrigo, sombra, refugio, castillo, plumas, alas , escudo, defensa, todas estas palabras afirman y aumentan  la constancia de la protección del Señor sobre sus hijos.

 

De los versos cinco al ocho el salmista habla de manera específica de aquellas cosas que pueden venir en nuestra contra, de las cuales nos protegerá. De terror nocturno, de flechas, de peste, de plagas, nada nos tocará porque hemos puesto al Señor nuestro Dios como nuestro refugio.

 

Esto, mis amados no es más que la expresión de nuestra fe, de lo que creemos y de lo que estamos seguros. Porque ciertamente enfrentaremos momentos difíciles, de enfermedad, de contagios, de escasez, pero cuando hemos puesto nuestra confianza en Dios, Él actuará a nuestro favor y hará cosas maravillosas, incluyendo a ángeles que nos guarden y nos protejan. 

 

Dios ha prometido, y si Él ha prometido que nos protegerá, tu fe y tu confianza deben estar puestas en esta palabra porque “toda promesa de Dios trae recompensa”.

 

El salmista termina diciéndonos:

“Por cuanto en mí ha puesto su amor…” cuando hemos decidido confiar y amar a Dios a pesar de…, amar a Dios a pesar de: la aflicción, el dolor, la enfermedad, tristeza, bancarrota, escasez, muerte. Sí, porque la misma muerte puede tocar a la puerta de nuestras vidas, pero Él se regocija porque le hemos declarado nuestro amor y nuestra confianza. 

 

Entonces, entonces, ¡sí, entonces!Dios viene y:

  • Él nos librará del lazo del cazador, de la peste destructora y de la misma muerte cuando nos ha dado la promesa de la resurrección a todo aquel que cree en él.
  • Nos pondrá en alto, esto es nos llevará a lugares de honra, de seguridad 
  • Nos responderá cuando clamemos a Él, pues ha prometido que sus oídos estarán atentos a nuestra oración, que cuando lo busquemos lo encontraremos porque lo buscaremos de todo corazón
  • Estaré con él en la angustia. No hay palabras más reconfortantes que éstas al saber que Dios estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. 

Y nuevamente nos dice:

Lo libraré y lo glorificaré- Dios nos ha llamado para recibir doble honra y quitar toda vergüenza de nuestra vida. Y termina el salmista declarando la vida eterna a la que Él nos ha llamado: los saciaré de larga vida

 

Mis amados loa tiempos que estamos viviendo son tiempos difíciles, la pandemia, ahora mismo de guerra en Europa con la amenaza de convertirse en mundial; pero en lugar de llenarnos de miedo, llenémonos de fe, fe en sus promesas, fe en su palabra, fe en nuestro Dios, Él han prometido estar siempre para protegernos y librarnos. Dios es fiel a su palabra y él la va a cumplir.

 

Por David Meneses

José

 

Nacido del linaje de Judá, José fue conocido como el padre terrenal de Jesús. Él es responsable de la crianza temprana de Cristo y se cree que muere muy probablemente antes de que comenzara el ministerio de Jesús. José era carpintero, y Jesús aprendería el oficio gracias a él. Por otro lado, se cree que no era una persona de dinero por el tipo de sacrificios que ofrecieron en el templo. Lo que pagaron, era la cantidad que una persona pobre podía pagar (Lucas 2:24).  

 

Si bien la Biblia no nos dice mucho de su forma de ser, podemos deducir que era un buen hombre según los pocos textos que narran sus vivencias. A pesar de que en la palabra de Dios se registra su desacierto cuando olvidaron a Jesús cuando era un niño (Lucas 2:48), José es descrito como una persona justa (Mateo 1:19). También, el mismo texto nos hace ver que era una persona misericordiosa pues no incitó una revuelta para apedrear a María por el embarazo. El estado de gestación de María era la evidencia clara de un adulterio que podría ser cobrado con la muerte 

  

Humilde y obediente, escuchó el mensaje de Dios y obedeció al pie de la letra lo que Dios le pedía, además notamos a un hombre fuerte en el sentido del dominio propio porque, a pesar de estar casado con María, no tuvo intimidad con ella hasta después del nacimiento de Jesús (Mateo 1:25). Si bien vemos a un hombre bueno, vemos también una persona responsable con su familia, por ejemplo, al nacer Jesús consiguió una casa; allí llegaron los sabios de oriente.

 

Incluso lo vemos muy concienzudo en las cosas que pedía el gobierno de ese momento. Recordemos que accedió ser parte de un censo a pesar de todas las complicaciones que implicaban para llevarlo a cabo. Finalmente, notamos que era una persona que procuraba cuidar la ley de Dios (Lucas 2:21; 22-24, 39, 41). 

 

Los textos que narran sus actos importantes son pocos. Por ejemplo, en Mateo 1:18 se habla sobre lo que sucede antes de su matrimonio con María. En Mateo 1:19, descubre que se encuentra embarazada y en los versos 20 y 21 del mismo capítulo, un ángel le habla en un primer sueño porque quiere abandonarla secretamente.

 

En Mateo 1:24, después de escuchar el mensaje, la tomó como esposa sin dudar. La Biblia también habla sobre José en Lucas 2:4 y su experiencia en el censo. En Mateo 2:13, recibe un segundo mensaje celestial, el cual, obedece. Según la palabra de Dios, en un tercer sueño, José es avisado sobre la muerte de Herodes (Mateo 2:19) y regresa a Israel. En un cuarto aviso, el ángel le vuelve a hablar y toma la decisión de moverse hacia galilea (Mateo 2:23).  

   

La lección de vida de José nos enseña que no tenemos que tener un papel protagonista para servir al Señor y cumplir su plan. Dios puede y ha usado en gran medida a personas fieles y justas como el caso de José. Si bien Jesús, o incluso María, tuvieron papeles mucho más centrales en los evangelios, José fue una figura muy valiosa para el desarrollo de ambos. 

 

Finalmente, José no fue conocido por nosotros a través del registro bíblico, sin embargo, era conocido por su oficio y su influencia en el entorno. En ese entonces, nadie conocía a Jesús, pero todos tenían a José su padre, como referencia. El trabajo de una persona es muy importante para ella misma y, a menudo, parte integral de su identidad y de su llamado.

 

Si bien no lo vimos predicar como los otros discípulos, si lo vemos activamente trabajando y dando testimonio de provisión para su familia, lo cual delante de Dios tiene un peso tan importante como cualquier otro llamado que Dios nos hace. ¿Habías pensado en lo importante que es tu vida a pesar de no ser tan notoria? ! ¡Pues sí es importante! y así como José, Dios nos una para formar parte de una historia de amor y salvación. 

 

Por Marlon Hernández

Perfil de Elías

Santiago usa a Elías como un ejemplo :Santiago 5:17-18. Él dice que "Elías era un ser humano, así como nosotros", sin embargo, él oró para que ya no llovería, y no llovió. Luego, él oró para que llovería, y llovió. El poder de la oración está en Dios, no en nuestra propia naturaleza humana.

1. ERA COMO NOSOTROS

Como sucedía con Elías, cuando nos centramos en la confusión de la vida en este mundo, podemos quitar nuestros ojos del Señor y desanimarnos.  

Era un hombre como nosotros, luchando en su interior con sus emociones. Dios lo levanta para realizar un fuerte avivamiento entre su pueblo y realiza milagros extraordinarios a través de él, respondiéndole a sus oraciones y declarando “por mi palabra no lloverá “

Su viaje a Sareota va acompañado de maravillosos milagros de Orta de Dios para mostrarle que Él está a su lado

2. SUS EMOCIONES LO TRAICIONAN Y HUYE

Amenazado por Jezabel se llena de miedo y sale huyendo de la presencia de la reina. Llega a cansarse y a deprimirse a causa de las amenazas y comienza a quejarse porque dice: "solo yo he quedado”, ( 1 Reyes 19:14).

Cuando el cansancio nos atrapa y nos alejamos de los demás la depresión se hace presente y nos hace hablar cosas que no siempre son verdaderas. Dios lo corrige y le dice que no está solo sino qué hay siete mil como él.

3. ELÍAS ESTÁ CAPACITADO PARA OÍR LA VOZ DE DIOS Y RECONOCER SU PRESENCIA

Dios lo corrige y le dice que no está solo sino que hay siete mil como él. Dios se le apareció en el lugar donde se encontraba en el interior de una cueva como un silbo delicado y apacible y le ordena volver y le encomienda una misión triple, ( 1 Reyes 19:15-17).

El trabajo y la obediencia son la mejor medicina para quitar las emociones negativas de nuestra vida. Cuando Dios se manifiesta y nos habla siempre lo hará para alentarnos a continuar a su lado y terminar su obra.

Así que  Elías era un hombre sujeto a las mismas emociones como nosotros y fue tratado por el Señor de manera especial y le uso a pesar de sus emociones negativas mostrándonos así que lo que Dios busca son corazones sinceros que le adoren y le amén por encima de las circunstancias.

Dios se muestra a sí mismo en obras asombrosas de poder y de juicio, tales como el viento, el fuego y los terremotos. Pero Él también se relaciona íntimamente y personalmente con nosotros, como en el silbido apacible. Dios suple nuestras necesidades físicas, nos anima a examinar nuestros propios pensamientos y comportamientos, nos instruye en cómo actuar, y nos asegura que no estamos solos.

Cuando estamos atentos a la voz de Dios y caminando en obediencia a Su Palabra, podemos encontrar aliento, victoria y recompensa. Elías luchó con debilidades humanas comunes, sin embargo, fue usado poderosamente por Dios. 

Si nos rendimos a Él, Dios también puede usarnos poderosamente para los propósitos de Su reino.

Pablo

 

Uno de los expositores de la palabra mayormente citado en el nuevo testamento es el Apóstol Pablo, conocido también como Saulo de Tarso debido a que su nacimiento se da en Tarso ciudad y capital de la provincia Romana de Cilicia de la actual Turquía.

Nace aproximadamente entre los años 5 al 10 d.c., en el seno de una familia judía influyente, descendiente de la tribu de Benjamín; su oficio era hacer tiendas o carpas y su preparación como fariseo fue bajo la tutela de Gamaliel destacado maestro de la Ley, llegando a dominar varias lenguas Hc.21.37, 21.40 26.14, como el griego, hebrero, arameo y posiblemente el latín ya que habitaba entre los romanos.

Pablo era un hombre muy religioso, apasionado y celoso por la forma en como él había sido educado, debido a esta formación concibió a la iglesia cristiana como una secta muy peligrosa para su nación por lo que se convirtió en un acérrimo perseguidor de los cristianos. Esta persecución llevó a la iglesia a extenderse hacia otros lugares. 

Este celo y pasión de Pablo como parte de su carácter fue usado por Dios, él tiene un encuentro con Cristo camino a Damasco (capítulo 9 del libro de los Hechos) que transforma su vida, predicó a Cristo por todo el imperio romano, realizando 3 viajes misioneros. En su primer viaje Pablo llevó el evangelio a Chipre y Galacia (Turquía interior).

En su segundo viaje, cruza por tierra Turquía y desde allí llega a Grecia (Macedonia y Acaya), regresa por mar embarcándose desde Corinto con escala en Éfeso hasta Cesarea (Judea) y de ahí a Antioquía por tierra, visitando antes Jerusalén.

En su tercer viaje es similar a la ruta anterior, pero en vez de atravesar directamente el mar Egeo entre Corinto y Éfeso lo bordea tocando varias ciudades en Grecia y en Turquía, este viaje termina en Jerusalén, donde es encarcelado. 

Existe otro cuarto viaje, pero este no es un viaje misionero, Pablo es conducido preso por mar desde Cesarea hasta Roma, circunstancias que no le impiden compartir de Cristo.

Trece de las cartas del nuevo testamento son atribuidas a Pablo, cuatro son personales dirigidas a Tito, Filemón,y 1ª y 2ª de Timoteo, el resto son colectivas, Romanos, 1ª y 2ª de Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses 1ª y 2ª de Tesalonicenses.

El objetivo de estas Cartas es dar instrucciones a los cristianos sobre el modo de comportarse y responder a sus inquietudes.

Una de sus principales características era su pasión por Cristo y él lo define así en la carta a los Filipenses capítulo 1, “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Después de este breve análisis de la vida de Pablo podemos resumir lo siguiente: 

Dios usará el pasado y el presente para servirle en el futuro, no desperdicia nuestro tiempo, preparación, aun aquellas malas experiencias y debilidades de nuestra vida, Dios usa todos estos acontecimientos como fortalezas para desarrollar su ministerio en nosotros y así poder llevar el evangelio a todas partes. Pablo pasó de rechazar a Jesús a ser un fiel seguidor y entregar su vida por él. 

Que con ese celo y pasión rindamos nuestra vida a Cristo y llevemos con poder el evangelio a todo lugar.

¿Cómo orar cuando estoy en duelo?

 

Toda pérdida es dolorosa, más aún cuando se trata de esa persona amada con la que hemos compartido tantas vivencias, rizas, alegrías, tristezas, y hasta peleas, o que fue nuestro brazo fuerte, nuestro gran apoyo. Es allí, cuando nuestro espíritu se quebranta y se sume en gran tristeza por cuanto se nos hace casi imposible superar su ausencia, aceptar que físicamente no estará más con nosotros. En este caso, es recomendable acercarnos a Dios en oración y ruego, suplicándole a Dios que nos ayude a superar tan irreversibles pérdida y Dios que conoce nuestro corazón y nuestra alma abatida, nos dará fortaleza y consuelo.

  • NO ESTÁ MAL LLORAR:

“Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó luto por su hijo muchos días” (Génesis 37: 34-35) No hay forma de saltarnos la etapa de duelo, es necesario desahogarnos. En algunos casos hay culpa, impotencia y muchas preguntas sin respuesta, pero es importante este tiempo para comprender que sentimos, que amamos, y que esa es la razón del dolor. No somos de piedra y sabemos que para Dios no está mal que lloremos, porque hay “Tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de lamentar y tiempo de bailar” (Eclesiastés 3:3)

  • TENEMOS UN DIOS MISERICORDIOSO:

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lamentaciones 3:22-23) Esto es importante, para recordar nuestra posición como seres que deben reverencia y gratitud a Dios. Pues en momentos difíciles, parece que lo viéramos más pequeño que nosotros y le gritamos en su cara: ¿Por qué haces esto? ¡No tienes derecho! ¡Eres cruel! ¡Es mío, no te lo lleves! El dolor nos ciega y olvidamos quien es el Señor aquí. Debemos mirarle como el Proveedor de nuestro consuelo, como el Soberano que tiene el control, como el Dios que por su bondad nos regala un día más de vida, y no como alguien igual a nosotros, seamos reverentes a Él y agradecidos por el tiempo que nos da para vivir y compartir. No guardemos enojo ni quejas, lo mejor es exponer lo que hay en nuestro corazón ante Él con reverencia.

  • LA MUERTE ES PARTE DE LA VIDA:

“Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondrá en su corazón.” (Eclesiastés 7:2) Comprender que nadie posee la eterna juventud y ser consciente de que todos envejecemos, enfermamos y morimos, hace que valoremos más nuestra existencia y lo que hacemos con ella mientras vivimos.

  •  ÉL QUIERE CONSOLARNOS:

En el evangelio según Mateo, encontramos muchas ocasiones en que Jesús lloró, se lamentó y tuvo compasión de quienes habían perdido un ser querido, Él no es ajeno a nuestro dolor, todo lo contrario, promete darnos consuelo y paz indescriptible: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Mateo 14:27) es decir, que, a pesar del luto o las situaciones inesperadas, Él nos dará paz, el moldeará nuestro espíritu para mantener la calma aún en esos casos.

  • COMO ORAR CUANDO MUERE UN SER QUERIDO

ORA pidiendo a Dios perdón si has estado enojado con El por la pérdida de tu ser amado

ORA diciéndole a Dios que aceptas su soberanía en todas las cosas que sus planes y sus pensamientos son más altos que los tuyos y que su voluntad es buena, agradable y perfecta aun cuando no lo entiendas

ORA pidiendo que el consolador amado que es El ESPIRITU SANTO traiga consuelo a tu alma y sane las heridas que te dejo la partida de tu ser amado

ORA diciéndole a DIOS que tu vida y la de tu familia está en sus manos y que confías con todo tu corazón en su palabra que se encuentra en Jeremias 29:11 que dice “Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza”.

 

¿Cómo orar cuando tengo deudas?

Una de las cosas que más agobia el corazón del hombre son las deudas económicas. A medida que pasa el tiempo las deudas se hacen más y más grandes y para llegar aquí algo debió pasar que hicimos mal.

Las deudas te obligan a trabajar más horas, lo cual tarde o temprano te agotara y les quitara el tiempo a otras cosas que también lo necesitan como la familia, el descanso, el estudio.

Las deudas no son solo cuestión de dinero, la preocupación de no tener con que pagar la deuda, ocasiona estrés emocional, afecta las relaciones con los demás y puede llevar al divorcio y en algunos casos al suicidio.

La preocupación que genera estar endeudado afecta nuestra vida espiritual, física y emocional.

La deuda en si no es pecado, pero endeudarte no es lo más sabio.

Deuteronomio 28:12-13  Reina-Valera 1960     12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,

 

¿Por qué nos endeudamos?

 

Por qué aparecen situaciones inesperadas y no contamos con dinero para ello, por que consumimos más de lo que necesitamos, por falta de dominio propio al tomar decisiones que no debemos tomar, por que perdimos nuestro trabajo, porque lo planeado no salió como esperábamos, porque pensamos tener todo bajo control y no es así solo Dios tiene el control.

 

¿Cómo debemos orar?

 

Primero pide perdón a Dios por las malas decisiones y el mal manejo de las finanzas, así como la falta de dominio propio.

 

Ora pidiendo a Dios que te provea no, solo para salir de deudas sino también para evitar meterte en ellas, luego espera y confía en la provisión de Dios.

 

Dile a Dios que crees y estas convencido que Él puede ayudarte por su amor y misericordia para contigo.

 

Dile a Dios que de Él son todas las cosas y que dé El viene el poder para hacer riquezas y, por lo tanto, Él te puede ayudar.

 

Dile a Dios que reconoces que no puedes salir de la situación en la que estas a menos que Él te ayude.

 

Pídele a Dios que te de sabiduría para administrar tus finanzas.

 

Dile a Dios que Él te puede ayudar más allá de lo que piensas o imaginas, pero que también te ayude a cambiar los patrones y hábitos que te hicieron estar en esta situación.

 

Dios quiere ayudarte y tú debes estar en la disposición de aprender la excelencia en la mayordomía.

 

 

Cómo orar cuando soy el único creyente en casa

 

 

Por Marlon Hernández 

 

Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí. Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa (Mateo 13:53-57).

 

Como podemos observar, hablarle a la gente sobre Jesús es difícil, especialmente en nuestra propia casa, sobre todo si nunca han tenido una experiencia personal con Cristo. Si hubiese alguien que se sienta mal debido a que los de su casa lo han rechazado, ¡el Señor Jesús  pasó por algo similar! Su propia familia y todos los del pueblo no creyeron que fuera el mesías (Juan 7:5).  

 

Cuando en nuestra casa somos los únicos creyentes, lo más importante para recordar es que Dios es soberano y Él es quien cambia los corazones de las personas, así que nuestra opción como verdaderos hijos de Dios es orar. Esto siempre es lo mejor que se puede hacer porque cuando oramos, expresamos tanto nuestra dependencia de Dios como  nuestro amor por la familia. Al orar estamos expresando el deseo de que se salven, que por cierto, también es el deseo de Dios, sin embargo, orar es una actividad donde se debe tener mucha fe y paciencia. Esta actitud implica que confiamos en que Dios ama a nuestra familia y que está actuando a pesar de las circunstancias por el bien de ellos y por el nuestro.

 

En tal caso, lo que debemos hacer es comenzar cada día con la Palabra de Dios y con oración. Esto hará que nuestro corazón se enfoque en Dios, y también evitará que cualquier circunstancia adversa se establezca en nuestro día. Recordemos que la Biblia dice: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;” (2 Corintios 9: 8). Inmediatamente después, debemos agradecer a Dios por Jesucristo y por nuestra salvación.

 

Es importante agradecer también porque no solo somos parte de una familia terrenal; también somos parte de la familia de Dios y somos sus hijos para siempre. Después de esto, entonces es el tiempo de orar vehementemente por nuestra familia. Muchos de ellos piensan que están en el camino correcto de la vida y no pueden imaginarse viviendo de otra manera así que debemos orar para que les sea revelado que el camino de Dios es mucho mejor que el de este mundo. 

 

Ser el único cristiano en la familia  puede ser incómodo, pero tratemos de verlo como una oportunidad para ser un portador de buenas nuevas. Por ejemplo, ¿Alguien de la familia necesita aliento? Si es así, debemos intervenir. Toda circunstancia es una oportunidad para que el Señor se muestre como un Dios vivo, un Dios que restaura y como el Dios de lo imposible.

 

Después de la oración, la forma más eficaz de manifestar nuestra fe a la familia no cristiana es la forma en que vivimos. Como cristianos, estamos siendo cambiados para ser cada día más como Jesús. Este es un cambio en el que estamos llamados a participar activamente. En Colosenses 3, Pablo habla de quitarnos el viejo yo pecaminoso y ponernos el nuevo yo. Este nuevo yo, se caracteriza por un revestimiento de paciencia, amor, bondad, etc. Tales características en nuestra vida son evidentes para nuestros familiares y les muestran el poder y el respaldo de Cristo en la vida de sus hijos.

 

Por ultimo, la Biblia dice que el rey Salomón fue el hombre más sabio que jamás haya existido. Otros reyes y sabios vinieron de todo el mundo antiguo para traer tesoros a Salomón y recibir su consejo. ¿Cómo se volvió tan sabio? Sencillo, cuando Dios le dijo que podía pedir lo que quisiera, Salomón pidió sabiduría. Jesús nos dijo que pidiéramos y recibiríamos, así que debemos pedir sabiduría para relacionarnos con nuestros familiares que no le conocen.  Lo mas importante es recordar que nunca estamos solos. Incluso si somos los únicos cristianos en la familia. El Espíritu Santo está en nosotros para ser consejero y consolador además,  para llevarnos a interceder por cada miembro de la familia. 

 

A pesar de que a todos nos encantaría ver a nuestros seres queridos ser salvos hoy mismo, tenemos que recordar que toda respuesta se basa en el tiempo de Dios, Su tiempo es siempre perfecto. Mientras tanto, no dejemos de orar hasta que llegue la respuesta.

 

Cómo orar cuando estoy solo

Por Luis David Meneses 

Los días especiales para reunirse: un cumpleaños, un aniversario, la navidad, el año nuevo, no son días felices para todos, especialmente si nos encontramos solos. Mientras que el resto del mundo se concentra en celebraciones y espera dar carpetazo a los infortunios de la crisis en la que vivimos, parece que la soledad se expande en nuestra casa, en nuestro cuarto, incluso en la oficina de nuestro trabajo o en la calle por la que andamos a diario. Al parecer, en nuestros momentos de soledad lo único que tenemos es espacio. Espacio y tiempo. Es por esto que suelen incomodarnos las ausencias: porque el espacio sin compañía parece enorme y el tiempo avanza con desesperante lentitud. Pero es en ese espacio donde la oración nos prepara para reflexionar y revalorar nuestra posición en las situaciones que enfrentamos. 

Si la soledad nos ataca en los peores momentos, la oración es un arma eficaz para hacerle frente. No solamente nos conecta con lo eterno, sino que nos conecta con lo interno. Los grandes encuentros que Dios ha tenido con la humanidad han sucedido cuando alguien se encuentra en soledad. Recordemos su encuentro con Abraham afuera de la carpa; la entrevista con Moisés desde la zarza ardiendo; la adopción de Rut como parte del libaje escogido; el consuelo para David en la cueva de Adulam; la promesa para Ester mientras avanzaba hacia la cámara real; el llamamiento de María antes de su matrimonio con José. Cada uno de ellos experimentó la cercanía con el creador del universo, y al mismo tiempo supieron atender lo que dicho encuentro había revelado en sus propios corazones.  

Por estas razones, hemos decidido ofrecerte aquí una serie de recomendaciones acerca de cómo puedes orar durante esos momentos en que la soledad parece no tener fin: 

1. Exprésale tu sentir a Dios 

Si alguna vez te has puesto sincero con tus amigos o familia, sabrás que decir la verdad y nada más que la verdad puede provocar problemas en nuestras relaciones interpersonales. Sin embargo, con Dios no sucede así. De hecho, las conversaciones más sinceras con Dios hechas por hombres y mujeres en sus peores momentos de soledad han sacado a relucir el propósito de Dios para sus vidas. No sin antes, claro está, haberle reclamado a Dios un buen par de cosas. 

Si quieres saber más, puedes leer: 1 Samuel 1:9-18; Génesis 15; Hechos 9:10-19.

2. Escucha la respuesta de Dios  

Muchas veces, cuando nos encontramos solos, le preguntamos a Dios el por qué. También le preguntamos por qué nos pasan cosas malas, o por qué se han cebado todos los proyectos que hemos emprendido. Solemos atacarlo con preguntas y preguntas; pero no siempre estamos dispuestos a escucharlo. Muchas veces, en nuestros tiempos de soledad, la falta de alguien con quien hablar nos hace más sensibles a la voz de Dios, que se comunica con nosotros de las maneras más insospechadas. 

Para recordar algunas maneras extravagantes en las que Dios le habló a alguien solitario, puedes leer: Números 22:21-36; Génesis 24:12-27; Jueces 6:33-40. 

3. Medita en la palabra de Dios

Cuando Dios provee respuestas a nuestras situaciones, la soledad es un buen espacio para meditar en ello. Busca un espacio para estar a solas con Dios; un espacio en donde puedas hablar con toda sinceridad, en voz alta. No necesariamente tiene que ser un espacio cerrado. Abraham, por ejemplo, solía estar a solas con Dios afuera de su carpa; David, en el campo mientras pastoreaba los rebaños de su padre; Deborah, bajo una palmera. Para saber más de estas historias, puedes leer: Génesis 12, 18; 1 Samuel ; Jueces 4. 

4. Actúa con fe en Jesús

En medio de la soledad, Jesús nos llama a la acción. Así lo hizo con Mateo, y lo hizo con Pedro, cuando los llamó al ministerio. Así lo hace contigo y conmigo cada día. Y nuestra acción comienza con la voluntad para comunicarnos con él. Es decir, no tenemos un Dios que se mantenga lejano a nosotros en medio de las situaciones complicadas de nuestra vida, sino uno que camina a nuestro lado, y que nos guarda en cada circunstancia. Si entendemos que nuestra oración es, primordialmente, un acto de comunicación con Dios, y que él siempre la responde, entonces entenderemos que en realidad nunca hemos estado solos. 

 

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