Sin lugar a dudas, la Pasión de Cristo de Mel Gibson, fue el largometraje más comentado por los espectadores debido a su naturaleza gráfica. Por primera vez, se mostraba en la pantalla grande la brutalidad, el derramamiento de sangre, y la tortura sobre el Hijo de Dios. Solo el individuo más insensible podría ver esta película y no tener una respuesta emocional.

 

La sangre de Cristo es particularmente prominente a lo largo de la película. Desde un charco de sangre que cubría el suelo después de su flagelación hasta el flujo de sangre que brotó de su costado en la cruz. ¡Su sangre se veía por todas partes! 

 

Pero, ¿Cuál es el significado de la sangre de Cristo? A pesar de que la película no responde a esta pregunta con claridad, la Biblia, sí lo hace. En primer lugar, la Palabra de Dios nos indica que no puede haber perdón de pecados sin el derramamiento de sangre (hebreos 9:22).  

 

La muerte de Jesús fue algo más que el asesinato sin sentido y cruel de un hombre inocente a manos de una turba judía equivocada. ¡La muerte de Jesús fue el medio de Dios para proveer redención para toda la humanidad! Con Su muerte, Jesús pagó el castigo por los pecados de la humanidad de una vez por todas.

 

Por su resurrección, Él derrotó a la muerte y se ganó el derecho de proporcionar la salvación eterna a todos los que la reciban libremente. 

 

En términos de perdón, El sacrificio de Jesús resuelve adecuadamente el problema del pecado de la humanidad. Por lo tanto, la sangre de Cristo motiva a los cristianos a reflexionar sobre el significado completo del sacrificio expiatorio de Jesucristo (1 Pedro 2:24).  El propósito de esa sangre derramada, no solo era redimir a la raza humana del poder y la desesperanza del pecado, pero también prepararnos para recibir el mayor acto amoroso de Su parte; adoptarnos como sus hijos.

 

Por lo anterior, Pablo afirma:

Sin embargo, cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley.  Dios lo envió para que comprara la libertad de los que éramos esclavos de la ley, a fin de poder adoptarnos como sus propios hijos (Gálatas 4:4-5). 

 

En estas fechas de reflexión, la pregunta obligada es: "¿Dónde entra uno en contacto con la sangre de Cristo?"  Una persona no puede literalmente ir a Jerusalén a una colina llamada Monte Calvario y encontrar allí a Jesús sangrando. Uno no puede de manera literal estar allí, al pie de la cruz y tomar algo de Su sangre derramada y aplicarla a sí mismo.

 

Por lo tanto, no hay una manera literal y física para que las personas entren en contacto con la sangre real de nuestro Señor. Sin embargo, la lectura de Apocalipsis 1:5 afirma el que Cristo, nos lavó de nuestros pecados con propia sangre. Dios no permitiría que Su Hijo derramara Su sangre y luego no proporcionar los medios para que la humanidad entrara en contacto con esa sangre de alguna manera. Hay un camino y solo un camino: la fe.  

 

Por otro lado, también cabe destacar que, al derramar Su sangre, Cristo allanó un camino para llevarnos de regreso a Dios el Padre. Antes, no había acceso. El pecado cerró la puerta a la presencia de Dios. Pero, ¿Cómo efectuó Cristo este regreso con Su sangre?  Jesús cumplió el pacto que Dios hizo con Moisés al morir en la cruz (Efesios 2:12,14-15) y colocó a todos los creyentes por la fe en un solo cuerpo; la iglesia. Él abrió la vía de acceso por Su muerte en la cruz, proporcionando la reconciliación y el regreso a Dios. 

 

Para resumir, la sangre de Cristo es importante primeramente porque con ella, Jesús compró el perdón de los seres humanos (1 Pedro 1:19). La sangre de Cristo limpia a las personas del pecado (hebreos 9:14) y permite tener una perfecta accesibilidad a Dios. 

 

Como miembros del cuerpo del Señor, nunca olvidemos la importancia de la sangre derramada. ¡La sangre de Cristo, tiene poder! 

 

Por Marlon Hernández