Para entender la figura del niño utilizado por Jesús en Mateo 18 es importante saber que viene del griego Paidión que significa entre otras cosas: hijo

Y hablar de hijo es hablar de una identidad, no de una edad. Este importante dato nos enfoca en una descripción menos dispersa sobre la enseñanza que Jesús dio a sus discípulos al poner a un niño como ejemplo.

Si bien describir a un niño en todos sus aspectos y virtudes propios de una edad tan importante en la vida del ser humano, proporciona una riqueza de cualidades dignas de resaltar y de recuperar en nuestra vida adulta, tales como la inocencia, transparencia en las emociones, aprendizaje constante, el disfrute del tiempo, entre muchos otros; cuando analizamos la identidad de hijo las cosas cambian y se vuelven características más específicas , ya que se suma un elemento de parentesco y por lo tanto una dependencia paternal.

Los discípulos le preguntan: 

“¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?  “

La pregunta fue muy concreta y la respuesta de Jesús también. Ellos estaban interesados en averiguar cómo se desarrollan las cosas en ese reino anunciado por su Maestro, una duda bastante lógica y trascendente, ya que, si ellos estaban dejando todo por anunciar la llegada de ese Reino, debían estar seguros de conocerlo. ¿Quién es el que tiene más influencia, poder, decisión, quién dice las ordenes, a quién obedecen las legiones celestiales?

Y Jesús, sin titubear, llamó a un niño, que seguramente siguió a su familia para recibir algo de Jesús, y lo puso en medio de ellos, hizo esto para que no existiera duda alguna y contemplaran al cien por ciento la figura que usaría para contestarles.

“ Les digo la verdad. “  Con esta frase introductoria , Jesús usó la Verdad como instrumento que traería Libertad a sus pensamientos , es decir, rompería con paradigmas y estructuras mentales arraigadas en el corazón de sus discípulos.

Los discípulos sabían perfectamente que Dios, el Padre, era y es la cabeza de todo, el que tiene la autoridad y el poder, sin embargo, aún no tenían claro la posición de ellos en el reino, ni su identidad como hijos de Dios.

a menos que se aparten de sus pecados y se vuelvan como niños, nunca entrarán en el reino del cielo.”  En otras palabras, lo que Jesús dijo fue: si enfocan su corazón a Dios y adoptan la identidad de hijos, podrán experimentar todo lo que Dios tiene para ustedes. 

Mientras ellos no adquirieran esa identidad difícilmente podrían realizar la gran comisión ya que irían a predicar el evangelio a todos los rincones de la tierra, es decir, a los gentiles, toda una multitud de hombres y mujeres que no conocían a Dios y que por lo tanto eran como huérfanos. 

Ahora tu y yo sabemos que a través de Cristo fuimos adoptados por Dios, y como sus hijos ya no existe incertidumbre en nuestra vida, tenemos un futuro glorioso en Dios somos coherederos con Cristo y todos sus recursos están a nuestra disposición.

Ahora somos humildes como ese niño que depende totalmente de su Padre, sabe que vive seguro bajo su mano y que Él se encargará de suplir todas sus necesidades.

Ahora somos obedientes como ese niño que sabe que Dios le amó tanto que dio a su Hijo por nosotros, ahora ya no obedecemos por miedo a ser castigados sino que nuestra obediencia está basada en el amor.

Ahora como niños imitamos a nuestro Padre, así como Jesús lo hacía, todo lo que veía y escuchaba decir al Padre era lo que él hacía en esta Tierra.  

Ahora creemos como niños porque sabemos que tenemos un Padre fiel que cumple con cada una de sus promesas, nunca nos decepcionará, podemos depositar toda nuestra confianza en Él.

 

Por Jorge Aburto