Posts from 2022-02-25

Nacidas para vencer

 

En la Biblia encontramos la historia de una mujer, hija de un líder, Acsa, a quien la vida le planteó tomar un papel importante para sus futuras generaciones. En Josué 15:16-19 podemos leer que Acsa era la hija de Caleb, un príncipe del pueblo de Israel.

 

El destino de Acsa queda sellado cuando su padre la ofrece en recompensa al hombre que logre conquistar parte del territorio y para ello tenía que vencer antes a los gigantes de Anac, quienes eran los moradores de aquellas tierras.

 

UNA MUJER CON DESTINO

El destino que Caleb  había preparado para Acsa tal vez no tenía nada de fácil, ella debía dejar su tierra, sus conocidos y trasladarse junto con el que ahora era su esposo a conquistar una nueva tierra. 

 

Acsa fue una mujer decidida porque ella enfrenta este reto con valentía y decisión al prepararse para el viaje y dejar atrás su vida para afrontar las nuevas circunstancias que se le presentaban.

 

Como Acsa cada uno de nosotros enfrenta retos diarios en donde podemos decidir actuar con valentía y salir delante de las circunstancias en las que nos encontramos.

 

APRENDIENDO DE LA FE

Acsa fue criada en la fe de ver la Tierra Prometida y esperar por ella, perseverar y pelear hasta obtenerla. Ella conocía la historia de su pueblo, de su propia familia.

 

Ahora que ya la tierra ha sido conquistada por Otoniel llega el momento en que Acsa tiene que marcharse con su esposo y éste la convence de hacer una solicitud a su padre, pues si bien tenían las tierras éstas requerían de agua para su cultivo y vida. Por lo que se necesita una fuente de agua permanente.

 

Acsa se levanta como una mujer de fe al solicitar a su Padre las fuentes de agua. El Padre le concede las fuentes de arriba y las de abajo. Esto garantizaba el futuro para la familia de Acsa y Otoniel.

 

La fe en tu interior te mueve a afrontar tus propios temores y a buscar más allá de una sola respuesta. 

 

La fe te mueve a actuar en favor de las generaciones que vendrán en un futuro, tú no solo trabajas por el presente, sino por el porvenir de tus generaciones.

 

Hemos sido llamadas para vencer, estamos en esta tierra para ser mas que vencedoras.

Así que, como Acsa seamos mujeres decididas, obedientes y con una fe firme de lograr alcanzar las promesas de Dios, porque ello nos asegura un futuro para nosotras y nuestra descendencia.

 

Por Eunice Hernández

 

Palabras que sanan

 

Seguramente has escuchado o leído que las palabras tienen poder, un poder para dar vida o muerte, para levantar o destruir, para sanar o herir. Mientras leemos la Biblia y vamos conociendo a nuestro Señor, podemos ver que sus palabras tienen un poder creativo y que éstas imparten vida a todos aquellos que las reciben.

 

Estas palabras pueden traer sanidad al que está enfermo pero también al que está dolido en el alma. Podemos estar confiados en que si nos acercamos a Dios Él siempre tendrá palabras de vida, palabras de sanidad y amor para nosotros.

 

“Simón Pedro le contestó: —Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes las palabras que dan vida eterna.” Juan 6:68 NTV

 

La palabra transforma

 

Cuando recibes la palabra de Dios en tu vida con fe, serás transformado y renovado en tu ser interior y esto se manifiesta en lo externo, en tu ánimo, tu manera de ver la vida, tus relaciones interpersonales. Muchas veces cargamos con el pasado, con situaciones o eventos de la vida que nuestra mente finita no alcanza a comprender, otras veces esas heridas se han formado por relaciones rotas o decepciones; todo esto puede traer a nuestra vida resentimiento y amargura que la mayoría de veces afecta la manera de interactuar con los demás, pero también cobran factura en nuestro cuerpo, limitando nuestra vida. 

 

Cuando somos confrontados con la verdad de la palabra de Dios, podemos ver con claridad nuestra verdadera condición y la necesidad de que Dios intervenga para sanarnos y restaurarnos.  

 

En Jeremías 33, Dios le muestra al profeta el futuro de su pueblo, que a pesar de que la ciudad estaba sentenciada a juicio, a desolación y ruina. Dios les da palabras cargadas de seguridad y esperanza. 

 

“He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” Jeremías 33:6 RVR

 

Ellos serían sanados, limpiados y restaurados por la gracia y misericordia de Dios.

 

Hay buenas noticias

 

La buena noticia es que Dios hoy quiere sanar, quiere curar y restaurar la vida de aquellos que le buscan. Una de las promesas de Dios es que, si clamamos a Él, Él responderá y nos revelará cosas grandes y ocultas que no conocemos (Jeremías 33:3). Dios te mostrará el futuro glorioso que tienes en Él. Permite que el Espíritu Santo obre en ti, vivificando su palabra en tu vida.

 

Y la situación que alguna vez te causó dolor, la adversidad que alguna vez te lastimó o quizá alguna enfermedad física que alguna vez te mermó la salud, ya no tendrá autoridad sobre ti. De manera que esto puede ser el testimonio que otro necesita escuchar, las palabras de sanidad que los enfermos necesitan oír. Hay tantas personas en necesidad que requieren escuchar lo que Dios ha hecho contigo.

 

Comparte lo que Dios ha hecho en ti para que otros sean sanados. Dios quiere que seas un testimonio de su bondad y gracia para los que te rodean. 

 

Somos anunciadores de buenas noticias para los enfermos, para los dolidos, para los que no tienen esperanza. Debemos hablar de lo que Dios ha hecho con nosotros, que nuestra voz se escuche proclamando alegría, gozo y gratitud por su bondad (Jeremías 33:11). Para que otros también reciban palabras que sanan y dan vida.

 

Por Soleida Hernández Alonso

Creadas a su imagen y semejanza

¡Es igualito a su papá! ¡Habla como su mamá! ¡Son como dos gotas de agua! Éstas son algunas de las expresiones que usamos comúnmente para decir que una persona se parece mucho a otra. Es innegable que los hijos tienen rasgos físicos de sus padres, así como hábitos y conductas aprendidas propios de la convivencia diaria. 

Genesis 1:26 dice:

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

 

Relación-identidad-acción

De la misma forma como nos parecemos a nuestros padres terrenales, cada una de nosotras ha sido creada a la imagen y semejanza de Dios, el hecho de saber que Dios es nuestro padre nos da la seguridad de que tenemos una identidad, es decir, tú y yo somos como Dios es, pensamos, hablamos y hacemos las cosas que él hace.

Relación-identidad-acción, es decir, cuando me relaciono con Dios, me identifico con él y como resultado actuó como él. De tal forma es tu relación con tu padre celestial que cualquier persona que te vea pueda ver también a Dios. 

Ser más como Él 

El mundo necesita de personas como tú y como yo que reflejen la auténtica identidad de Dios. Cuando permitimos que nuestra vida sea gobernada por el Espíritu Santo estamos dejando de lado al viejo hombre (con sus vicios y pecados) para vestirnos del nuevo, que ha sido creado por Dios en la justicia y santidad de la verdad (Efesios 4:22-24). 

Reflexiona un momento en las siguientes preguntas ¿Qué podría decir de mi una persona que no conoce a Dios? ¿Mis pensamientos, palabras y acciones reflejan lo que Dios es? Si tus respuestas no son positivas, te animo a que en este tiempo estreches tu relación con Dios y permitas que su Santo Espíritu te muestre aquellas áreas de tu vida que necesitan reflejar más a Dios.

La creación espera la manifestación gloriosa de los hijos de Dios (Romanos 8:19) cuando tu identidad como hija de Dios se muestre, el entorno en el que te encuentras cambiará radicalmente, las personas verán a Dios a través de ti y de esta forma podrás conectarlos con su amor y su propósito.

 

Por Karla Aguilar Pérez

Salmo 91 | Dios nos protegerá siempre

 

¿Cuántos de nosotros cuando enfrentamos al peligro nos llenamos de miedo o terror? Si somos sinceros creo que el cien por ciento de nosotros tenemos este tipo de emoción.

 

Nuestro Dios coloca este salmo en la Biblia para hablar al corazón de sus hijos y llenarlos de valor y esperanza para enfrentar momentos difíciles o circunstancias adversas que nos hacen sentir de este modo.

 

El salmista de entrada hace una declaración poderosa dónde nos invita a hacer a Dios nuestro lugar principal de morada. 

 

“El que habita al abrigo del Altísimo..” Es allí donde debemos de estar y tener una relación con Dios, tan profunda que nos haga sentir su presencia en todo momento y circunstancia. Porque es en ese lugar donde nos llegamos a sentir seguros, y sobre todo tenemos el conocimiento de que Dios nunca nos abandonará.

 

Sus fieles promesas son “nuestra armadura y protección”, y es por eso que todo hijo de Dios debe saber de memoria sus promesas para que en esas situaciones nos aferremos a ellas y ver cómo éstas se hacen realidad.

 

El Salmo está lleno de imágenes de protección; en los primeros versículos dice: abrigo, sombra, refugio, castillo, plumas, alas , escudo, defensa, todas estas palabras afirman y aumentan  la constancia de la protección del Señor sobre sus hijos.

 

De los versos cinco al ocho el salmista habla de manera específica de aquellas cosas que pueden venir en nuestra contra, de las cuales nos protegerá. De terror nocturno, de flechas, de peste, de plagas, nada nos tocará porque hemos puesto al Señor nuestro Dios como nuestro refugio.

 

Esto, mis amados no es más que la expresión de nuestra fe, de lo que creemos y de lo que estamos seguros. Porque ciertamente enfrentaremos momentos difíciles, de enfermedad, de contagios, de escasez, pero cuando hemos puesto nuestra confianza en Dios, Él actuará a nuestro favor y hará cosas maravillosas, incluyendo a ángeles que nos guarden y nos protejan. 

 

Dios ha prometido, y si Él ha prometido que nos protegerá, tu fe y tu confianza deben estar puestas en esta palabra porque “toda promesa de Dios trae recompensa”.

 

El salmista termina diciéndonos:

“Por cuanto en mí ha puesto su amor…” cuando hemos decidido confiar y amar a Dios a pesar de…, amar a Dios a pesar de: la aflicción, el dolor, la enfermedad, tristeza, bancarrota, escasez, muerte. Sí, porque la misma muerte puede tocar a la puerta de nuestras vidas, pero Él se regocija porque le hemos declarado nuestro amor y nuestra confianza. 

 

Entonces, entonces, ¡sí, entonces!Dios viene y:

  • Él nos librará del lazo del cazador, de la peste destructora y de la misma muerte cuando nos ha dado la promesa de la resurrección a todo aquel que cree en él.
  • Nos pondrá en alto, esto es nos llevará a lugares de honra, de seguridad 
  • Nos responderá cuando clamemos a Él, pues ha prometido que sus oídos estarán atentos a nuestra oración, que cuando lo busquemos lo encontraremos porque lo buscaremos de todo corazón
  • Estaré con él en la angustia. No hay palabras más reconfortantes que éstas al saber que Dios estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. 

Y nuevamente nos dice:

Lo libraré y lo glorificaré- Dios nos ha llamado para recibir doble honra y quitar toda vergüenza de nuestra vida. Y termina el salmista declarando la vida eterna a la que Él nos ha llamado: los saciaré de larga vida

 

Mis amados loa tiempos que estamos viviendo son tiempos difíciles, la pandemia, ahora mismo de guerra en Europa con la amenaza de convertirse en mundial; pero en lugar de llenarnos de miedo, llenémonos de fe, fe en sus promesas, fe en su palabra, fe en nuestro Dios, Él han prometido estar siempre para protegernos y librarnos. Dios es fiel a su palabra y él la va a cumplir.

 

Por David Meneses

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