La pluma del Director

Nacidas para vencer

 

En la Biblia encontramos la historia de una mujer, hija de un líder, Acsa, a quien la vida le planteó tomar un papel importante para sus futuras generaciones. En Josué 15:16-19 podemos leer que Acsa era la hija de Caleb, un príncipe del pueblo de Israel.

 

El destino de Acsa queda sellado cuando su padre la ofrece en recompensa al hombre que logre conquistar parte del territorio y para ello tenía que vencer antes a los gigantes de Anac, quienes eran los moradores de aquellas tierras.

 

UNA MUJER CON DESTINO

El destino que Caleb  había preparado para Acsa tal vez no tenía nada de fácil, ella debía dejar su tierra, sus conocidos y trasladarse junto con el que ahora era su esposo a conquistar una nueva tierra. 

 

Acsa fue una mujer decidida porque ella enfrenta este reto con valentía y decisión al prepararse para el viaje y dejar atrás su vida para afrontar las nuevas circunstancias que se le presentaban.

 

Como Acsa cada uno de nosotros enfrenta retos diarios en donde podemos decidir actuar con valentía y salir delante de las circunstancias en las que nos encontramos.

 

APRENDIENDO DE LA FE

Acsa fue criada en la fe de ver la Tierra Prometida y esperar por ella, perseverar y pelear hasta obtenerla. Ella conocía la historia de su pueblo, de su propia familia.

 

Ahora que ya la tierra ha sido conquistada por Otoniel llega el momento en que Acsa tiene que marcharse con su esposo y éste la convence de hacer una solicitud a su padre, pues si bien tenían las tierras éstas requerían de agua para su cultivo y vida. Por lo que se necesita una fuente de agua permanente.

 

Acsa se levanta como una mujer de fe al solicitar a su Padre las fuentes de agua. El Padre le concede las fuentes de arriba y las de abajo. Esto garantizaba el futuro para la familia de Acsa y Otoniel.

 

La fe en tu interior te mueve a afrontar tus propios temores y a buscar más allá de una sola respuesta. 

 

La fe te mueve a actuar en favor de las generaciones que vendrán en un futuro, tú no solo trabajas por el presente, sino por el porvenir de tus generaciones.

 

Hemos sido llamadas para vencer, estamos en esta tierra para ser mas que vencedoras.

Así que, como Acsa seamos mujeres decididas, obedientes y con una fe firme de lograr alcanzar las promesas de Dios, porque ello nos asegura un futuro para nosotras y nuestra descendencia.

 

Por Eunice Hernández

 

Palabras que sanan

 

Seguramente has escuchado o leído que las palabras tienen poder, un poder para dar vida o muerte, para levantar o destruir, para sanar o herir. Mientras leemos la Biblia y vamos conociendo a nuestro Señor, podemos ver que sus palabras tienen un poder creativo y que éstas imparten vida a todos aquellos que las reciben.

 

Estas palabras pueden traer sanidad al que está enfermo pero también al que está dolido en el alma. Podemos estar confiados en que si nos acercamos a Dios Él siempre tendrá palabras de vida, palabras de sanidad y amor para nosotros.

 

“Simón Pedro le contestó: —Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes las palabras que dan vida eterna.” Juan 6:68 NTV

 

La palabra transforma

 

Cuando recibes la palabra de Dios en tu vida con fe, serás transformado y renovado en tu ser interior y esto se manifiesta en lo externo, en tu ánimo, tu manera de ver la vida, tus relaciones interpersonales. Muchas veces cargamos con el pasado, con situaciones o eventos de la vida que nuestra mente finita no alcanza a comprender, otras veces esas heridas se han formado por relaciones rotas o decepciones; todo esto puede traer a nuestra vida resentimiento y amargura que la mayoría de veces afecta la manera de interactuar con los demás, pero también cobran factura en nuestro cuerpo, limitando nuestra vida. 

 

Cuando somos confrontados con la verdad de la palabra de Dios, podemos ver con claridad nuestra verdadera condición y la necesidad de que Dios intervenga para sanarnos y restaurarnos.  

 

En Jeremías 33, Dios le muestra al profeta el futuro de su pueblo, que a pesar de que la ciudad estaba sentenciada a juicio, a desolación y ruina. Dios les da palabras cargadas de seguridad y esperanza. 

 

“He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” Jeremías 33:6 RVR

 

Ellos serían sanados, limpiados y restaurados por la gracia y misericordia de Dios.

 

Hay buenas noticias

 

La buena noticia es que Dios hoy quiere sanar, quiere curar y restaurar la vida de aquellos que le buscan. Una de las promesas de Dios es que, si clamamos a Él, Él responderá y nos revelará cosas grandes y ocultas que no conocemos (Jeremías 33:3). Dios te mostrará el futuro glorioso que tienes en Él. Permite que el Espíritu Santo obre en ti, vivificando su palabra en tu vida.

 

Y la situación que alguna vez te causó dolor, la adversidad que alguna vez te lastimó o quizá alguna enfermedad física que alguna vez te mermó la salud, ya no tendrá autoridad sobre ti. De manera que esto puede ser el testimonio que otro necesita escuchar, las palabras de sanidad que los enfermos necesitan oír. Hay tantas personas en necesidad que requieren escuchar lo que Dios ha hecho contigo.

 

Comparte lo que Dios ha hecho en ti para que otros sean sanados. Dios quiere que seas un testimonio de su bondad y gracia para los que te rodean. 

 

Somos anunciadores de buenas noticias para los enfermos, para los dolidos, para los que no tienen esperanza. Debemos hablar de lo que Dios ha hecho con nosotros, que nuestra voz se escuche proclamando alegría, gozo y gratitud por su bondad (Jeremías 33:11). Para que otros también reciban palabras que sanan y dan vida.

 

Por Soleida Hernández Alonso

Creadas a su imagen y semejanza

¡Es igualito a su papá! ¡Habla como su mamá! ¡Son como dos gotas de agua! Éstas son algunas de las expresiones que usamos comúnmente para decir que una persona se parece mucho a otra. Es innegable que los hijos tienen rasgos físicos de sus padres, así como hábitos y conductas aprendidas propios de la convivencia diaria. 

Genesis 1:26 dice:

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

 

Relación-identidad-acción

De la misma forma como nos parecemos a nuestros padres terrenales, cada una de nosotras ha sido creada a la imagen y semejanza de Dios, el hecho de saber que Dios es nuestro padre nos da la seguridad de que tenemos una identidad, es decir, tú y yo somos como Dios es, pensamos, hablamos y hacemos las cosas que él hace.

Relación-identidad-acción, es decir, cuando me relaciono con Dios, me identifico con él y como resultado actuó como él. De tal forma es tu relación con tu padre celestial que cualquier persona que te vea pueda ver también a Dios. 

Ser más como Él 

El mundo necesita de personas como tú y como yo que reflejen la auténtica identidad de Dios. Cuando permitimos que nuestra vida sea gobernada por el Espíritu Santo estamos dejando de lado al viejo hombre (con sus vicios y pecados) para vestirnos del nuevo, que ha sido creado por Dios en la justicia y santidad de la verdad (Efesios 4:22-24). 

Reflexiona un momento en las siguientes preguntas ¿Qué podría decir de mi una persona que no conoce a Dios? ¿Mis pensamientos, palabras y acciones reflejan lo que Dios es? Si tus respuestas no son positivas, te animo a que en este tiempo estreches tu relación con Dios y permitas que su Santo Espíritu te muestre aquellas áreas de tu vida que necesitan reflejar más a Dios.

La creación espera la manifestación gloriosa de los hijos de Dios (Romanos 8:19) cuando tu identidad como hija de Dios se muestre, el entorno en el que te encuentras cambiará radicalmente, las personas verán a Dios a través de ti y de esta forma podrás conectarlos con su amor y su propósito.

 

Por Karla Aguilar Pérez

Cordón de tres dobleces

“¡Triunfó el amor!” Es una de las frases consentidas de los autores que escriben historias de tipo drama- romántico, en donde los protagonistas viven una sucesión de eventos y desafíos que los conducen a crecer y superarse como personas para, al final, terminar juntos y felices. 

Sin duda cuando leemos estas historias o las vemos a través de una película o serie, genera una falaz sensación de identificación, y no es para menos, pues el cien por ciento de las parejas casadas tienden a vivir situaciones problemáticas en menor o mayor medida, pero con seguridad todos los matrimonios las enfrentan.

Sin embargo, una película de dos horas no es suficiente para describir la GRAN experiencia del matrimonio, y si, cabe resaltar la palabra “Gran” ya que a pesar de los altibajos que se presentan en la historia de un matrimonio, para las familias de fe, representa una oportunidad de vivir diariamente la victoria y el éxito de Cristo.

Un matrimonio exitoso es aquel que tiene como fundamento el conocimiento y aplicación de los principios de Dios. Él está interesado en bendecir familias, sanar sus corazones e impulsarlas a la dimensión de lo sobrenatural. 

El tercer participante

Sin duda dos cabezas piensan mejor que una, pero cuando el Espíritu Santo entra como un tercer participante en un matrimonio, las cosas cambian.

Eclesiastes 4:12

Alguien que está solo puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente.”

Estar espalda con espalda al enfrentar una prueba no significa estar de acuerdo en todo, ni tampoco se trata de eliminar las diferencias que puedan existir en la pareja, si no de aprovecharlas para bien, resolviendo los conflictos usando ambos puntos de vista. Se trata de un trabajo en equipo. 

Pablo nos recuerda en Romanos 15:5 que la paciencia y ánimo son necesarios para vivir una vida plena y en armonía. Aceptarse tal y como Cristo nos ha aceptado es la clave, es decir, sabiendo que el punto de vista del otro es tan aceptable como el nuestro y que el convenio siempre resultará a nuestro favor. 

Cuando dejamos que el Espíritu de Dios tome el control de la situación, él se encarga de poner paz en los corazones, estableciendo las verdades del cielo que nos pertenecen a través de Cristo y de esa forma la victoria ante la adversidad está garantizada.

El peor enemigo del matrimonio: el egoísmo

En Filipenses 2, Pablo a través de cuatro preguntas nos enseña lo necesario para generar convenios:

1)     Saber que pertenecemos a Cristo. Es decir, fuimos comprados con su sangre y que ahora pertenecemos a la familia de Dios.

2)     Dejar que su amor incomparable consuele nuestro corazón.  Dejando a un lado la posición de derrota y dejarse impulsar y tomar la victoria a través de la fe.

3)     Tener una genuina comunión con el Espíritu de Dios. Permaneciendo conectados a través de la oración, de la lectura de su palabra, congregándose, etc.

4)     Y tener un corazón tierno y compasivo. Sintiendo la necesidad del cónyuge como si fuera nuestra. Hablando las cosas con amor y no dejando que la ira o el enojo tomen el control de la situación.

Cuatro puntos fundamentales para dejar a un lado el egoísmo, interesándonos intencionalmente en la necesidad del otro, así como Cristo lo hizo con la humanidad cuando estuvo en esta tierra.

Deja que Dios tome el control de tu matrimonio, Él pondrá el deseo y el poder en los corazones para actuar conforme a su voluntad y potenciarlos para llegar a su propósito. 

 

Por Jorge Aburto 

Todas las cosas son hechas nuevas

 

Se dice que cuando una persona se enfrenta a lo nuevo siempre experimenta temor, en el sentido que todo cambio a lo desconocido impone y paraliza. Este año, 2022, en lugar de temer lo desconocido, debemos retarnos a nosotros mismo y tener esperanza en lo conocido; ¡Todos conocemos a Dios! Entonces, ¿qué debo pensar acerca de lo nuevo? Una sola cosa: Dios es el autor de lo nuevo. Y como Él es el autor de todo lo bueno y perfecto, podemos confiar en que todo lo nuevo que viene de Dios nos hará crecer. Por eso mismo, la Escritura está llena de historias que muestran cómo Dios hace cosas nuevas para su gloria y para el bien de su pueblo.  

 

En primer lugar, Dios hace cosas nuevas en el tema de la restauración. Jesús nos restaura para tener una relación correcta con Dios a través del don del perdón y la justificación, pero también es capaz de restaurar nuestras relaciones terrenales. Si hay dolor en el corazón por una ruptura personal, Dios puede restaurarnos. Incluso puede restaurar los días y años que se han perdido (Joel 2:25). Esa tiene que ser la mayor evidencia de la naturaleza extravagante de la misericordia de Dios. No sólo puede restaurar el corazón, también tiene el control sobre futuro y en especial en el dolor de nuestro pasado.  

 

En las Escrituras, vemos el poder de restauración de Dios innumerables veces. Cuando Jacob finalmente se reunió con su hijo perdido, José, describió los días llenos de dolor de su vida como “pocos y malos” (Génesis 47:9). Pero en sus últimos días, por la misericordia de Dios, Jacob pudo mirar hacia atrás en su vida y ver que Dios había sido su pastor todo el tiempo y que había sido redimido del mal que una vez marcó su vida (Génesis 48:15-16). En la historia de Rut, vemos a Dios tomar una familia cuyo nombre estaba en peligro de extinción y no solo les da un futuro seguro, sino que los une a su gran historia de redención al colocarlos en la línea familiar de Jesús. No importa el dolor en el corazón, o el tipo de perdida ¡Dios siempre restaura! Jesús restaura la vida, la seguridad y da esperanza a las personas quebrantadas. 

 

En segundo lugar, Dios pone un nuevo nombre a nuestras vidas.  Los nombres tienen mucho significado en las Escrituras. A lo largo de la Biblia, las personas son presentadas por su nombre y por el significado de su nombre. Eva fue “la madre de todos los vivientes”, Isaac fue “la risa” y Samuel fue “pedido por Dios” (Génesis 3:20, 21:6; 1 Samuel 1:20). Sin embargo, lo que es aún más significativo es el cambio de nombre de las personas que se narra en las Escrituras.  

 

Cuando Dios le dio a alguien un nuevo nombre, siempre fue una señal de un propósito renovado y una vida redimida. Dios cambió el nombre de Abram a Abraham para significar su promesa de hacerlo padre de muchos (Génesis 17:5).  Simón se convirtió en Pedro y Saulo en Pablo cuando se convirtieron en discípulos de Jesús (Mateo 4:18; Hechos 13:9). Recibieron nuevas identidades. Así que, si estás en Cristo, se te ha dado un nuevo nombre y una nueva identidad. ¿Estás viviendo de acuerdo con tu nuevo nombre con tu propósito renovado? No puedes vivir bajo el nombre o bajo la identidad de un corazón roto, o de un ser lastimado. En Cristo hay un nuevo nombre que nos identifica con la libertad y la obra de Dios. Recuerda Dios tiene cosas nuevas para nosotros y eso implica todo aquello que me debe recordar mi propósito, como lo es el nombre.  

  

 

De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17 

 

El texto anterior nos recuerda que debemos esperar en el poder de Dios, quien tiene toda la capacidad para hacer las cosas nuevas. Él restaura el tiempo perdido, otorga nuevas identidades y crea nueva vida. Él ofrece misericordia renovada a los suyos cada día. Él promete buenos planes para su pueblo, planes que incluyen un futuro esperanzador (Jeremías 29:11).  

 

Entonces, en lugar de ver lo nuevo como algo abrumador, mi oración es que pueda confiar en la soberanía de Dios sobre lo nuevo. Habrá nuevas bendiciones, nuevas pruebas, nuevos fracasos y nuevas victorias, pero su bondad los guardará a todos. 

 

Por Marlon Hernández

La importancia del Diezmo

El diezmo es una práctica que se realizaba desde el antiguo testamento. Abraham entregó diezmos a Melquisedec, Gn 14.20. Jacob hizo un pacto con Dios para darle los diezmos de toda bendición que recibiera, Gn. 28:20-22. Como podemos ver en Levítico 27.30 y Deuteronomio 14:22-23 y 26:12 esta práctica se incorpora a la Ley y tiene diversos propósitos como enseñar a reverenciar a Dios, sostener a los sacerdotes y levitas, ayudar a los extranjeros, al huérfano y a la viuda. 

En el nuevo testamento Jesús no impone el diezmo pero tampoco lo anula, en Mateo 23.23 reprende a los fariseos diciéndo

-“¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que separan para Dios la décima parte de la menta, del anís y del comino, pero no hacen caso de las enseñanzas más importantes de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad. Esto es lo que deben hacer, sin dejar de hacer lo otro.”, DHH.

Encontramos varios pasajes relacionados con el dar, 2ª Corintios 8:12, 9:6-7, Lucas 6.38 entre otros. Los diezmos y las ofrendas ayudan a que la iglesia se mantenga funcionando y el reino de Dios se extienda.

Pero, ¿Qué es lo que nos impide diezmar y disfrutar de los beneficios que este acto trae como consecuencia?, ¿Que nos hace dudar de la bondad de Dios?, ¿Por qué no nos atrevemos a poner en práctica su palabra y comprobar que efectivamente Dios tiene pensamientos de bien para sus hijos y quiere que vivamos bajo su bendición?.

Debido a que una de las necesidades básicas del hombre es la seguridad, las personas harán casi cualquier cosa para sentirse seguras. Estamos acostumbrados a tener a la vista las cosas que nos ayudan a tener el control en la vida, y soltarlas provoca inseguridad. 

Cuando una persona está atada a los recursos materiales tenga poco o mucho difícilmente tendrá descanso, uno de los beneficios que produce el diezmar es libertad y crecimiento en la fe, porque esta práctica cambia la dirección de su confianza, en lugar de ponerla en los bienes materiales ahora la pone en Dios y como consecuencia atrae la bendición que Dios prometió en su palabra. 

Los hijos de Dios hemos sido llamados a ser prósperos. Mucha gente tiene un concepto muy limitado de lo que realmente es la prosperidad para Dios, ya que no solamente quiere darnos cosas materiales si no que prosperemos de forma integral en nuestro espíritu, alma y cuerpo como lo dice la escritura en la 3ª carta de Juan Capítulo 1 versículo 2. Para ello debemos poner en práctica el principio de la reciprocidad, porque no podemos cosechar algo sin antes haber sembrado, “Tú das; Dios te da a tí”. Sin embargo, hay mucha gente que quiere recibir sin dar nada, especialmente cuando se trata de las cosas de Dios. Ellos saben que la reciprocidad es fundamental en el sistema del mundo y, no obstante, siempre esperan que Dios les envíe algo cuando ellos no han invertido en el reino de Dios”.

¿Cómo podemos esperar que Dios honre nuestros deseos cuando no hemos honrado su mandamiento de diezmar? LA PROSPERIDAD EMPIEZA POR LA INVERSIÓN. 

 

Por Sergio Velázquez 

 

La Bendición generacional

Cuando hablamos de bendición generacional , inmediatamente puede saltar a nuestra mente una pregunta: 

¿Qué es eso de una bendición generacional?

Es de ello que quiero reflexionar un poco contigo en este blogs.

Normalmente los seres humanos hacemos énfasis en los rasgos, hábitos que heredamos de nuestros padres, o abuelos  y sobre enfatízamos  los aspectos negativos. Pero debemos de entender que también hay cosas positivas y la bendición es una de ellas.

La Biblia habla acerca de bendecir a las generaciones futuras pero muchos de nosotros no sabemos de eso , quizá porque nuestros padres nunca nos enseñaron esas cosas o porque no eran muy allegados a Dios, o porque simplemente ellos tampoco lo vieron o lo aprendieron de sus antepasados.

Pero ahora que conocemos a Dios y caminamos con El debemos de saber cuán importante es que sepamos el poder que tiene una bendición en la vida de nuestra descendencia.o en la vida de aquellos en los que tenemos influencia.

Una bendición es una declaración de fe de lo que el padre desea para sus hijos.  Es una palabra profética donde estamos declarando lo que la persona que recibe la bendición vivirá en el futuro y no solo afecta al que la recibe sino también afectará a los que desciendan de él por generaciones.

Cuando Dios llamó a Abraham, el padre de la fe, desde un inicio lo bendijo!!! Le declaro su futuro , su final. Es hablar  las cosas que uno quiere para sus hijos.

La voluntad de Dios para nosotros es siempre bendecirnos, de la misma manera nosotros debemos de bendecir a nuestra generaciones.

En Génesis 29 encontramos la narración de cómo Jacob bendijo a sus hijos.

Una bendición es una declaración profética que sale de tu boca hacia tus generaciones y esa palabra los va a alcanzar.  

Cuando la Biblia dice : “ días venideros “ está hablando de generaciones.

Así que una bendición generacional es una palabra dada para el futuro pero que tendrá cumplimiento !

En este pasaje leemos cómo Isarael bendijo a sus hijos por generaciones declarando sobre ellos lo que era apropiado.

Así que nosotros debemos de seguir el ejemplo del pueblo de Dios,.

Ellos bendicen a sus hijos y declaran sobre ellos que la bendición del Señor será sobre sus vidas por siempre y para siempre!!

Y está bendición siempre les alcanza.

Una bendición es hablar palabras “ buenas” , declarar aquello bueno que quieres para tu descendencia resaltando sus virtudes ñor encima de sus defectos.

 

Por David Meneses

A cada paso

El primer mes del nuevo año está a punto de concluir, y todas las decisiones que hemos tomado en estos días marcarán la diferencia entre seguir con la inercia de una pandemia que no se acaba o reagruparnos y ser restaurados a una relación correcta con Dios, con nuestros pensamientos y con nuestro futuro. 

Ante este inicio tan incierto te propongo que volvamos nuestros ojos a la fuente de la sabiduría e indaguemos en las palabras bíblicas, en donde hallamos esta verdad: “Él no permitirá que tropieces; el que te cuida no se dormirá” (Salmos 121:3).  Si entendemos esta breve pero poderosa afirmación, sabremos que Dios permanece fiel y nos ayudará en medio de la situación tan adversa que vivimos. 

Y para recibir la ayuda de Dios sólo necesitamos pedirla creyendo que Él es poderoso para responder. Así quedó establecido en el rollo más antiguo de la Biblia, que afirma: “Cuando él ore a Dios, será aceptado y Dios lo recibirá con alegría y lo restaurará a una relación correcta” (Job 33:25). De modo que, si por el resto del año oramos confiando en que Él es fiel y echamos fuera de nuestro corazón todo miedo, recibiremos mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. 

Esto significa que las obras de Dios exceden nuestras expectativas y nos llevan a andar por caminos que ni siquiera habíamos imaginado; por lo que nos vemos en la necesidad de renovar nuestros pensamientos, que constantemente nos atan al pasado o nos hacen temer el futuro. Esta renovación implica que le demos el peso justo a nuestros pensamientos en relación con lo que Dios ha declarado acerca de nosotros: “Pues yo sé los planes que tengo para ustedes -dice el Señor-. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11).   

Si hemos comenzado el año confiando en lo que Dios puede hacer en nosotros y a través de nosotros, entonces también tenemos la confianza de que seremos restaurados a una relación correcta con nuestro futuro. Entonces dejaremos de mirar al pasado con remordimiento y al futuro con ansiedad, y tomaremos decisiones fundamentadas en la fidelidad de Dios que nos acompaña en todo tiempo.   

De modo que, a pesar de la inestabilidad de esta época, que ha generado tristeza y miedo en muchas personas alrededor del mundo, podemos confiar en que, a cada paso, Dios permanece fiel.

 

Por Luis David Meneses

El ayuno

Tenemos un Dios soberano que nos bendice en gran manera, caminamos nuestro diario vivir confiados en que Él es nuestro pastor y que vivimos bajo su cobertura y sus cuidados, convencidos de que nada nos separara de su amor. 

Su voluntad es que permanezcamos unidos a Él, que le conozcamos cada día más y de usar nuestras vidas como un faro de luz en medio del tiempo difícil.

Y justo en estos tiempos tan complicados y de oscuridad que estamos viviendo, es necesario que la iglesia se una a clamar y en el nombre de Jesús disipar toda tiniebla que ha afectado la vida de tantas familias.

El ayuno y la oración son armas poderosas que nos conectan con el corazón de Dios, con su voluntad y su favor, ya sea de forma individual o colectiva ayunar es un ejercicio espiritual para buscar la intervención de Dios a nuestro favor.   

¿Qué es el ayuno?

Es abstenerse de ingerir alimento o bebida o ambos, parcial o totalmente de forma voluntaria durante un lapso de tiempo. A diferencia de una dieta o de otras prácticas alimenticias, al ayuno es un tiempo dedicado a Dios en oración y clamor constante. 

En la biblia encontramos varios ejemplos de ayunos totales como el que convocó la reina Ester al pueblo judío antes de entrar a la presencia del rey Jerjes ( Ester 4) y pedirle que anulara el decreto en contra del pueblo judío propuesto por Amán. Durante tres días no comieron ni bebieron. Al tercer día Amán, el enemigo de los judíos, y todo el pueblo fueron testigos de cómo Dios concedió favor y bendición a Ester y logró que el mismo rey acordara un decreto a favor del pueblo judío.

En Daniel 1 encontramos el ejemplo de un ayuno parcial, donde él y sus tres amigos, Ananías, Misael y Azarías decidieron comer vegetales y agua en vez de los alimentos proporcionados por el rey Nabucodonosor.  Dios respaldo su fidelidad y les dio tanto favor que tomaron lugares de autoridad ante el rey. 

Jesús ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches solo en el desierto resistiendo a las tentaciones del diablo. Esto lo hizo justo antes de comenzar su ministerio, sanó enfermos, resucitó muertos y echó fuera a demonios. Enseñando a sus discípulos la importancia de ayunar y orar ante los ataques de enemigo ( Mateo 17:21).

Es tiempo de experimentar la victoria de Cristo en la cruz, en tu salud, en tu familia, en tus finanzas, en la obra de tus manos, de ver su favor en todo lo que realices, y que como iglesia seamos fortalecidos en un solo clamor, caminando sobre las aguas enfocados solo en Cristo, que ni la tormenta más agresiva nos distraiga.

Como hemos aprendido Dios se mueve por la fe de sus hijos, y Él tiene el poder para hacer todo lo que nos ha prometido, unamos nuestra fe, ayunemos y oremos, seamos testigos del cumplimiento de su palabra en nuestras vidas, hogares y nación. 

 

 

Por Jorge Aburto

Nacidos de nuevo

Cuando hemos recibido a Cristo y nacemos de nuevo, es muy importante alimentar nuestro nuevo espíritu. La importancia de hacerlo radica en la idea de eliminar un estilo de vida que por años ha reinado la carne y el pecado. Éramos esclavos de ella y, por lo tanto, caminábamos hacia un destino de muerte. En pocas palaras, la Biblia ha denominado este estado como el viejo hombre.

El viejo hombre es nuestra naturaleza apartada de Dios y sus caminos mientras que, el nuevo hombre es la nueva naturaleza que Dios nos da conforme a su imagen y semejanza. Hemos nacidos de nuevo por el Espíritu Santo.  

En primer lugar, para definir de manera más clara lo que es el viejo hombre, simplemente hay que pensar que se trata de una persona que tanto su alma como el cuerpo son guiados por sus sentidos, sus deseos, pensamientos egoístas y, sobre todo, su concupiscencia. Cabe resaltar que, en este estado, el espíritu de la persona está muerto, es decir, la persona no es sensible o inclinada hacia las cosas de Dios y su reino celestial.

Debido a la muerte espiritual, el viejo hombre no puede ver el reino de Dios y no puede comprenderlo. Para el viejo hombre, las cosas de Dios son locura. Por el contrario, cuando aceptamos a Jesús como nuestro único Señor y suficiente salvador, se pone fin a una etapa sin Dios para comenzar una vida nueva en la que sí tomamos en cuenta al Señor, dependemos totalmente de Él y se trabaja para erradicar la manera pasada de vivir. Este proceso está bien delimitado en Romanos 6:1-8: 

Ahora bien, ¿deberíamos seguir pecando para que Dios nos muestre más y más su gracia maravillosa? ¡Por supuesto que no! Nosotros hemos muerto al pecado, entonces, ¿cómo es posible que sigamos viviendo en pecado?  ¿O acaso olvidaron que, cuando fuimos unidos a Cristo Jesús en el bautismo, nos unimos a él en su muerte? Pues hemos muerto y fuimos sepultados con Cristo mediante el bautismo; y tal como Cristo fue levantado de los muertos por el poder glorioso del Padre, ahora nosotros también podemos vivir una vida nueva. Dado que fuimos unidos a él en su muerte, también seremos resucitados como Él.  

Sabemos que nuestro antiguo ser pecaminoso fue crucificado con Cristo para que el pecado perdiera su poder en nuestra vida. Ya no somos esclavos del pecado. Pues, cuando morimos con Cristo, fuimos liberados del poder del pecado; y dado que morimos con Cristo, sabemos que también viviremos con él. 

Según Romanos 6 el símbolo externo que manifiesta toda la obra que Jesús ya ha hecho dentro de nosotros es el bautizo. El texto afirma que cuando somos bautizados, estamos renunciando a nuestra vida anterior y muriendo a las iniquidades del pasado. Con la señal del bautismo, hemos enterrado la vida de maldad y nacemos, por el poder del Espíritu Santo, como nuevas criaturas cuyos ojos han sido abiertos para ver la gloria de Dios en nosotros y caminar de manera distinta de cómo se hacía anteriormente.  

Si el bautismo solo es un símbolo inicial, ¿cómo nos deshacemos del viejo hombre? Despojarse del viejo hombre, es similar a quitarse una ropa. Así como dejamos la ropa sucia en el cesto, nos deshacemos del viejo hombre cambiando nuestros hábitos. Obviamente que, al quitarnos esa prenda vieja, necesitamos vestirnos con una nueva, la cual esta confeccionada con la palabra de Dios, es decir nos vestimos con nuevas ideas que aprendemos al leer la Biblia.

Si bien despojarse del viejo hombre es una batalla diaria, la buena noticia es que mientras se ha dado muerte a la vieja forma de vivir, ¡podemos reemplazarlo con otra cosa! (Colosenses 3: 9-10) La buena noticia es que nos vamos a poner diariamente el ropaje del nuevo hombre, el cual recibe la vida del Espíritu de Dios desde el primer día hasta la eternidad.  

Por Marlon Hernández

Nuestras Oficinas

  • •Avenida Xalapa #103
    Colonia Obrero Campesina Xalapa, Veracruz

Contáctanos

  • 228 8 14 91 21

    228 8 15 98 45

     

    WhatsApp 2281 49 46 84

Nuestras Sedes
  • •Avenida Xalapa #103 Colonia Obrero Campesina Xalapa, Veracruz

  • •Arco Sur #109 Colonia Reserva Territorial Xalapa, Veracruz

  • •Bernal Díaz del Castillo #65
    Colonia Revolución Xalapa, Veracruz