La pluma del Director

No tengo fe

 

Quizás te encuentras en un momento de tu vida en el que no sabes qué creer; como si las situaciones que estás viviendo y las decepciones por las que has pasado estuviesen confirmando lo que ya temías hace tiempo: no hay hacia dónde voltear, ni a quien recurrir, porque nadie ha venido en tu ayuda. Temes que nadie vendrá. Poco a poco has llegado al punto en el que te dices a ti mismo: no tengo fe. 

En tiempos así solemos buscar hasta debajo de las piedras las señales que nos ayuden a resistir un poco más; abrimos en nuestro corazón la última oportunidad para que el cielo intervenga y nos confirme que hay un Dios; recurrimos a las fórmulas y los rituales conocidos por un poco de esperanza. Y muchas veces todo esto fracasa. No tengo fe, te repites. 

A veces percibes el resultado de la fe de otros y piensas que algo debe estar mal contigo. ¿Por qué ellos sí reciben una respuesta y yo no? ¿Será que se engañan a sí mismos y todo es obra de la casualidad? A veces te convences de que esto último es cierto y prefieres voltear hacia otro lado. No tengo fe, le dices a otros.  

En este momento te pregunto: ¿en realidad no tienes fe?, ¿o simplemente no te acomodan las formas en las que otros practican la fe? Si puedes confiar en que de verdad sucederá lo que esperas, entonces tienes algo de fe. Algunos tienen fe en sí mismos, otros tienen fe en la ciencia, o en los gobiernos; hay, incluso, quienes tienen fe en que todo saldrá mal. Todos tenemos fe, y a todos nos mueve la fe; pero a veces gastamos mucho de esta fuerza enfocándola en resultados negativos, porque es más fácil perdernos en nuestros errores que celebrar nuestros logros; porque cada proyecto exitoso es resultado de muchos errores que tuvieron que ser corregidos. 

Ahora te propongo algo: cambiemos el enfoque con el que se valora la fe. Así como el éxito no se mide sólo por la gloria alcanzada en la cima, la fe no se mide sólo por las respuestas favorables obtenidas a las peticiones hechas; la fe tampoco se mide por las opiniones de otros o lo que alguien más reciba; y mucho menos por el temor de que la maldad acabe con nosotros o nuestros proyectos de vida. 

Pero vayamos un poco más allá: cambiemos el objeto de la fe. Quizás ponerla en ti mismo ha sido útil para algunas situaciones; para otras, la fe en la ciencia; incluso para algunas, la fe en los gobiernos. Pero una fe que puede crecer aún a pesar de la adversidad es la que ponemos en Dios; por el simple hecho de que todo lo demás es pasajero, y se acaba, pero Dios permanece. Si antes el Dios de la tradición o de los rituales defraudó tus expectativas, ¿qué te parece comenzar la búsqueda de un Dios en quien puedas depositar tu confianza? Alejado de atavismos, tradiciones viejas o rituales inútiles, Él está buscando la forma de atraerte hacia su corazón diciendo: “No tengas miedo, confía en mí. Yo tengo para ti un futuro y una esperanza.”  

 

LDMH

Confianza en Dios

 

Comunión es relación, es caminar juntos, es compartir toda la vida, es mirar al mismo lugar. Y en esta unión gloriosa, todo lo que es de Dios es para nosotros a través de la herencia gloriosa que tenemos como hijos de Dios. Esto nos demuestra que el Reino de los Cielos es un reino de comunión y de confianza, Dios cree en nosotros y nos ha confiado su Reino; de igual manera, nuestra fe crece al confiar en Dios y nos apropiamos de la vida sobrenatural para enfrentar nuestra realidad.  

Dios siempre te ha buscado, te busca constantemente y te buscará donde tú estés para experimentes la manifestación de su presencia. Satanás a través del pecado siempre querrá destruir la comunión y la confianza que mantenemos con Dios; sin embargo, Cristo ha venido a restaurar la comunión, autoridad, posición, identidad y herencia para cada creyente que ha creído y confesado a Jesucristo como su Señor y Salvador. Ese fue el mensaje principal de Jesús aquí en la tierra “El reino de los cielos se ha acercado” “El reino de los cielos está entre ustedes”. Jesús vino a ser la garantía del cumplimiento del mensaje y que todo el cielo estaría disponible para los que creyeran en Dios a través de Jesús. 

Dios nos invita a sentarnos con Él a la mesa a cenar, a tener amistad, intimidad y confianza (Apocalipsis 3:20). Las mejores relaciones se forjan compartiendo alimentos, nos habla de compartir la vida juntos; Dios nos acerca a su corazón para tener comunión con Él, transformar nuestra vida y reiterarnos su amistad. El rey David había vislumbrado esta gran verdad al declarar “El Señor es mi pastor y nada me faltará”. La confianza en Dios es la manifestación de nuestra fe en Dios y la posición legal de relacionarnos con nuestro Padre celestial. La confianza en Dos no se basa ni siquiera en nuestra experiencia o conocimiento, se basa en amor e identidad, en relación e intimidad. 

Jesucristo celebró junto a los discípulos tan trascendente comunión en una cena final antes de ir a la cruz. Ésta, la conocemos como la Cena del Señor. Ahora, entendamos algo; Jesús estaba a punto de celebrar la cena más importante de la historia junto a sus discípulos. En esta cena se iba a sellar un Nuevo Pacto de parte de Dios para todo aquel que crea en Dios a través de Jesús.

Los judíos celebraban La Pascua, que Dios instituyó a través de Moisés, la cual celebraban una vez al año, se juntaban por familias y era el recordatorio anual de que Dios los había libertado de la esclavitud al pueblo de Israel de Egipto. Cuando se celebró La Pascua por primera vez, estaba sucediendo algo increíble dentro de las casas del pueblo de Israel (Éxodo 12:3). Israel estaba naciendo como nación y se convertiría en familia de Dios, a través de un pacto sellado con la sangre de un cordero sin mancha por familia.

Las familias estaban cenando alrededor de una mesa, donde el platillo principal era un cordero por familia; por fuera de la casas, estaba viniendo un juicio de muerte para Faraón y Egipto; y la sangre del cordero estaba sobre los dinteles de la puertas y ventanas (Éxodo 12:22-25). Es importante resaltar que se sacrificaba un cordero por familia. Eso nos habla del interés que Dios tiene de cada uno de nosotros y del cuidado personal sobre nuestras familias. Esta cena simbolizaba el Pacto de Dios con su pueblo; para unirlos a Él y llamarlos su familia, no en multitudes dispersas sino en individuos que serán ahora familia por el precio de sangre. 

Los pactos se sellaban o ratificaban  a través de la sangre de un animal, en este caso (la demanda de Dios era un cordero sin mancha y sin defecto que sería un símbolo del sacrificio de Jesús aquí en la tierra); era el pacto de salvación y redención, que Dios celebraba con Israel. Este pacto es la unión de dos partes, donde Dios se comprometía en liberarlos, salvarlos y llevarlos a la Tierra Prometida; y por otra parte, Dios exigía al pueblo que se comprometiera en seguirle y amarle todos los días de su vida.  

La Pascua era una cena de liberación, era una cena de salvación, era una cena de compromiso, era una cena de identidad y era una cena de pacto, de confianza y de unión. Como mencionamos anteriormente, Jesús estaba a punto de celebrar e instituir algo totalmente nuevo; sellar un Nuevo Pacto y La Pascua era un símbolo de lo que realmente Dios haría a través de Jesús, para que todos entendiéramos que él hace nueva todas las cosas (Mateo 26:17-20)

Ahora sabes que Dios te sienta a la mesa para celebrar las nuevas cosas que son y vendrán a tu vida a través de su gracia. Dios quiere cenar contigo y tener comunión, para que tu confianza en Él crezca ¿Qué es lo que alimenta tu vida? ¿Qué es lo que te sacia realmente? ¿Qué es lo que produce un deleite permanente en tu espíritu? Cada día que te sientas a tener comunión con Dios disfrutaras de su banquete y su provisión, y tu confianza en Dios crecerá.

Regresemos al relato de la cena del Señor. Para Jesús era toda una emoción celebrar esta cena (Lucas 22:15-16), era una cena, no un ritual o un “bocado sagrado”, eran símbolos (el pan y el vino) de su entrega total y el sello de su sangre, y sin lugar a dudas la realidad de nuestra gran salvación donde Jesús era el “plato principal”. Era el cumplimiento de un Nuevo Pacto, con mejores promesas, mayor intimidad y una plena confianza de relacionarnos con Dios a través de la fe en Jesús que nos da el derecho legal de ser hijos de Dios. 

La confianza se basa en un pacto.

Ya mencionamos que la Cena celebraba un pacto, se ratificaba o sellaba con sangre; ahora Jesús está sentado con sus discípulos para hacerlos su familia y presentarlos delante de Dios como sus hermanos; este cuadro parece contrastar en ese preciso momento con la traición de Judas. Lo contario a la confianza es la traición. Pero observe el cuadro completo; Dios resalta la importancia del pacto con Dios que son las relaciones; la relación con Él y la relación entre nosotros. Ese el mismo propósito de la Cruz. Dios levanta las relaciones sobre todas las cosas; ese es el Nuevo Pacto.

En este Nuevo Pacto Dios nos salva del pecado y de una vida centrada en nosotros mismos, nos une a su sacrificio y nos da vida juntamente con Él anulando el juicio del pecado sobre nuestras vidas para darnos una vida eterna. Lo que más le estremece a Jesús no es el sufrimiento físico de la cruz, ni las burlas del mundo, sino la fractura de las relaciones, tanto con Dios como con “los suyos” en la tierra. Jesús siente el dolor hasta por la pérdida de su amistad con Judas, porque lo amaba; de hecho, era el discípulo en que más se confiaba, prueba de ello era que Judas era el tesorero de Jesús. En este amor y confianza podemos darnos cuenta que Dios cree en nosotros y tiene fe invertida en cada uno. Respondamos a nuestro pacto con Dios. 

La confianza se demuestra al vivir agradecidos con Dios

La gratitud a Dios siempre nos va a tener conscientes en nuestro diario vivir del precio de nuestra gran salvación. Jesús nos enseñó que siempre que celebráramos esta Cena lo hiciéramos en memoria de Él. Dice el dicho “el recordar es vivir”. No olvides de dónde Dios te ha sacado, no olvides que el cambio tú vida, no olvides que él nos rescató a tiempo, nunca olvides el alto precio que vale tu vida, no olvides los milagros y las maravillas que ha hecho en ti. Vales cada gota de la sangre de Cristo, tienes que vivir a la altura de este gran sacrificio. Si vives agradecido nunca mirarás atrás. La gratitud nos lleva a valorar, nos mete al gozo y nos lleva a disfrutar cada bocado de misericordia que Dios para nuestras vidas. 

Conclusión

Confiar es amar, amar es creer, creer es vivir y vivir es experimentar. Que puedas experimentar cada día tu plena confianza en Dios al caminar todo los días de tu vida como un verdadero hijo de Dios,  y aunque el mundo esté el terror y la muerte, Dios guardara tu vida en plena seguridad.  

Unión familiar

 

 

“¿Cómo puedo tener una familia unida?”, “Por más que lo intento las cosas no mejoran en casa”, “la mejor solución será separarnos”, “Cuento más con ustedes amigos, que con mi propia familia”; estas y muchas otras son las frases y dudas de quienes han vivido alguna crisis familiar. La constante búsqueda de la clave para garantizar el bienestar y la tranquilidad de los nuestros, ha propiciado la distorsión del concepto de una familia feliz y unida, al de una familia perfecta y sin problemas.

En estos días, el confinamiento voluntario ha revelado que la unión familiar tampoco consiste en estar todos encerrados en un mismo espacio las veinticuatro horas del día, por el contrario, los casos de violencia familiar y separaciones van en aumento. Por lo tanto, la respuesta a esta gran incógnita parece que no está en lo tangible, ni en lo que podemos lograr con nuestros esfuerzos.

Josué antes de morir ya dilucidaba ese “algo” tan poderoso e indestructible, que más tarde, en palabras del mismo rey Salomón describiría como propósito.

 

El propósito de Dios es lo único que prevalece después de que nuestros planes parecen destruidos. (Proverbios 19:21)

 

Josué instó a todo el pueblo de Israel la importancia de vivir todos sus días sirviendo al Señor, así como él y su familia lo hacían, en otras palabras, dibujó la ruta para que todas las familias experimentarán el poder, los milagros, el respaldo y protección de Dios. Y el pueblo decidió hacerlo así. (Josué 24:14-28)

 

El entendió que una familia con propósito y visión de parte de Dios es indestructible, ya que todos juntos caminan con un mismo rumbo y enfoque.  Ni la crisis más severa, ni la enfermedad, ni la distancia, ni todas las artimañas del enemigo podrá derrumbarla, ya que está cimentada en una certeza: ¡Su propósito se cumplirá!

 

¡Gloria a Dios!

 

¿Quieres saber más acerca de esto?  Echa un ojo a los evangelios y comprueba como Jesús vino a redimirnos y a establecer los planes de bendición que Dios tiene para todas las familias que decidan depender de Él.   Oramos para que Su propósito sea revelado a tu vida.

 

 

Dios tiene el control

 

¡Qué fácil es hablar de fe cuando todo marcha bien; cuando somos bendecidos y el sol brilla sobre nosotros; cuando vemos la respuesta a todas nuestras oraciones! En esas situaciones la gente nos mira y piensa que la fe es sólo un accesorio que llevamos puesto a ratos. Algunos, incluso, se atreven a corregirnos cuando mencionamos el favor de Dios en nuestras vidas: “Es suerte”, “Buen karma”, “Energía positiva” o “La ley de la atracción”, nos dicen. Y nosotros sonreímos y a veces preferimos no discutir; otras veces reafirmamos que todo es posible gracias a Dios, pero muy difícilmente logramos convencer a otros de esta verdad.

Y luego están los tiempos difíciles, esos en los que el cielo parece clausurado con una placa de metal indestructible; cuando la bendición no fluye o cae en el vecino, o peor, en el malvado; cuando la oración no es contestada y en cambio todo se desmorona. Entonces los mismos que proclamaban nuestra suerte, el buen karma, la atracción del pensamiento positivo, llegan para increparnos: “¡A ver, muéstrame a tu Dios! ¿Acaso no te ama?”, nos acusan. Y nosotros lloramos y a veces preferimos no discutir; otras veces les creemos a ellos y confrontamos al cielo, pero muy difícilmente logramos convencernos a nosotros mismos de que Dios cuida de nosotros. 

Y sin embargo así es: Él cuida de ti y de mí en todo momento; aún en medio del quebrantamiento de nuestro corazón; incluso cuando todo se sale de lo planeado, Él tiene el control. En este tiempo en que la salud de todo el mundo está en peligro; justo ahora que tu situación económica pende de un hilo; en medio de todos tus temores por la violencia que se hace patente hasta en tu círculo cercano; aún entre toda dificultad o con todo el mundo en contra, puedes tener la seguridad de que Dios tiene el control de las situaciones que te rodean, y de tu vida misma. 

 

Él prometió que nunca nos dejaría, que siempre estará con nosotros. Incluso el salmista, que experimentó toda clase de adversidades, lo ha cantado:

 

El Señor es como un padre con sus hijos, 

tierno y compasivo con los que le temen. 

Pues él sabe lo débiles que somos; 

se acuerda de que somos tan solo polvo. 

Nuestros días sobre la tierra son como la hierba; 

igual que las flores silvestres, florecemos y morimos. 

El viento sopla, y desaparecemos 

como si nunca hubiéramos estado aquí. 

Pero el amor del Señor permanece para siempre 

con los que le temen. 

¡Su salvación se extiende a los hijos de los hijos 

de los que son fieles a su pacto, 

de los que obedecen sus mandamientos! 

 

(Salmos 103:13-18)

 

Toma esta promesa: que la salvación de Dios está disponible para ti y para los hijos de tus hijos; para todos aquellos que son fieles a su pacto. En medio de la adversidad, en medio del día malo, recuerda que Dios es fiel y él tiene el control de generación en generación. Que Dios te bendiga abundantemente hoy, mientras tomas la promesa de Su Palabra. 

 

La importancia de bendecir a nuestros hijos

 

Sin lugar a dudas, nuestros hijos están expuestos a diversas voces que los bombardean a diario. En su mayoría, dichas voces contienen un mensaje tóxico y es difícil no absorber algunos de esos mensajes negativos. Como padres, debemos ser la voz del cielo, con una palabra de Dios para sus vidas, además debemos echar mano del poder de la oración para que ellos reciban diariamente una bendición. ¡Orar y bendecir a nuestros hijos, puede cambiarlo todo!

Recordemos que los niños son aprendices inherentes, abiertos y ansiosos por recibir los mensajes que escuchan, para descubrir quiénes son y de qué se trata la vida. Cada mensaje que dejan entrar a su corazón va a formar lo que se conoce como identidad así que, debemos proporcionar las palabras que les ayuden a construir los cimientos que necesitan para combatir las flechas destructoras que se les acercan todos los días. Lo mejor que podemos hacer, es decirles diariamente quienes son ellos en Cristo, que dice Dios acerca de ellos, y cuál es la voluntad del Señor para sus vidas según las Sagradas Escrituras. 

En la vida familiar, en especial con los hijos, hay una correlación entre su desempeño con la  frecuencia que escuchan bendiciones de sus padres. 

Una bendición va más allá de un comentario positivo, es una oportunidad para abrir nuestros ojos espirituales y declarar la verdad sobre alguien: ¡la verdad de Dios!

Hoy más que nunca debemos reconocer este principio y comprender la importancia de impartir bendiciones a los hijos que Dios nos dio. Puede ser una oración que algún personaje realizó, un pasaje o versículo específico, o las hermosas palabras de aliento que están registradas en las profecías Biblias. Las bendiciones también se pueden pronunciar sobre nuestros hijos con el propósito de declarar la protección, el gozo y la sabiduría de Dios sobre ellos. Nuestras palabras de bendición los alentarán además, Dios será exaltado y glorificado.

La Palabra de Dios está llena de ejemplos de bendiciones. En el Antiguo Testamento, Dios mismo le dijo a Moisés cómo tenían que bendecir a los israelitas:

Números 6: 22–26

22 Jehová habló a Moisés, diciendo:

23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:

24 Jehová te bendiga, y te guarde;

25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;

26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. 

 

A medida de lo posible, cuando bendiga a sus hijos, ponga su mano sobre su hombro y aliéntelo a mirarlo fijamente a los ojos. También, animelos a extender sus manos como si estuvieran recibiendo un regalo. Después bendigalos con todas sus fuerzas. 

Las bendiciones son más efectivas cuando se hacen de manera regular: no tenemos que esperar momentos espirituales elevados. Podemos hacer de estos tiempos, parte de nuestras rutinas matutinas cuando ellos salen de casa o cuando se van a la cama todas las noches. Estás serían las primeras y las últimas palabras que escucharían cada día; palabras de vida. 

Estos principios no son solo para hijos pequeños. Los hijos de todas las edades necesitan la bendición de sus padres. Incluso si tiene nietos, use todo lo que está en sus manos para recordarles lo mucho que Dios les ama y las grandes cosas que tiene para ellos.

Finalmente, si no sabe por dónde empezar, use las Escrituras. Encuentre versículos que transmitan el mensaje y el aliento que desea impartir, y luego agregue el nombre del niño a la Escritura. Por ejemplo: 

(Nombre de su hijo), deja que tu luz brille ante los demás, para que puedan ver tus buenas obras y glorifiquen a tu Padre que está en el cielo. (Mateo 5:16)

A medida que sus hijos son bendecidos, dígales que también tienen la oportunidad de ser una bendición para los demás. Aliéntelos a compartir libremente la alegría y el amor que han recibido de Dios.

Confíele su vida a Dios

 

Cuan difícil es para nosotros enfrentar problemas y situaciones adversas. Siempre que estas se presentan vienen acompañadas de sentimientos y emociones negativas, tales como el temor ,la angustia, la desesperación, la ira; si no las sabemos controlar se vuelven destructivas y pueden ocasionar ,en cada uno de nosotros, graves daños.

Estudios en el campo de la medicina han encontrado  una relación entre cierto tipo de enfermedades con emociones negativas como la angustia, el miedo, la ira.( " Emociones negativas y su impacto en la salud mental y física " Piqueras Rodríguez ,José Antonio;Ramos Linares, Victoriano; Martinez González, Agustín Ernesto;  Oblítas Guadalupe, Luis Armando. Fundación Universitaria Konrad Lorenz. Bogotá , Colombia)

¿Qué tenemos que hacer los creyentes?

El apóstol Perro nos da un gran consejo : " Confíenle su vida a Dios, quien es su creador, pues El nunca les fallará " ( 1 de Pedro 4:15 Biblia NTV).

A través de la Biblia y la historia del pueblo De Dios podemos leer como el Señor Dios siempre estuvo con ellos en los momentos difíciles  y nunca les falló.

He aquí dos ejemplos: Cuando salieron de Egipto y eran perseguidos por el ejército del Faraón , Dios abrió el Mar Rojo para salvarlos y librarlos así de la muerte.

En otra ocasión, ante el temor que les produjo saber que iba a ser atacados por un poderoso ejército el rey Josafat y toda la nación de Juda se volvieron a buscar el rostro De Dios en ayuno y oración; Dios les contestó dándoles una gran victoria haciendo que los soldados enemigos se atacaran entre  y  muriendo todos en el campo de batalla. La Biblia dice que los judíos tardaron tres días en recoger el botín de guerra.

En el Nuevo Testamento también podemos leer como Jesús de Nazareth llamo a un ciego que le daba de gritos para ser atendido por él.Cuando Jesús llamo al ciego , le pregunto;¿ Que quieres que te haga? _ El ciego contestó: Señor que vea; y al instante recupero la vista.

Si El salvo a su pueblo en el pasado y sano al ciego cuando se lo pidió, seguro estoy que Él hará lo mismo por ti.

Solo tenemos que seguir el consejo del apóstol Pedro: " Confíenle su vida a Dios, quien los creo, pues El nunca falla"

Dios les bendiga. 

Soñar en tiempos de crisis

 

 

¿Recuerdas cuando fue la última vez que tu boca se llenó de risa?  ¿Cuándo fue la última vez que entonaste cantos alegres? Quizás fue en tu ultimo cumpleaños o inclusive, en la pasada navidad. Ya sea que fuese ayer o hace mucho tiempo atrás, todos hemos tenido un día en el cual, se desbordó de completa alegría nuestro corazón. Ahora, alguno podrá decir que éstos momentos lo que menos se manifiesta en las calles es alegría, sin embargo, no todo esta perdido. En el Salmo 126 es evidente el paso que transita el pueblo de Israel de un lugar de desesperación a un lugar de paz. Del cautiverio, al lugar del cumplimiento.

 

Cuando atravesamos momentos de profundo dolor, el Salmo 126 es una medicina efectiva para el alma debido a que lleva un poderoso mensaje de esperanza. El texto nos hace ver que los tiempos de problemas y penas no duran para siempre. También afirma que Dios convierte el dolor en alegría y las lágrimas en risa. Incluso nos dice qué se debe hacer mientras esperamos el tiempo de la respuesta del Señor. 

 

Las palabra de Dios nos enseña que recordar las cosas buenas que algún día nos hicieron sonreír, es una forma poderosa de enfrentar los problemas en el presente. Dios nos hace ver que la vida alguna vez fue buena, y que va a volver a serlo. También, debemos tener claro que muchas de las satisfacciones del pasado, llegaron porque alguna vez las soñamos. Vivimos en carne propia lo que dicen los hombres de fe: si lo puedes soñar, lo puedes lograr. Sabemos que son momentos difíciles pero, cuando los días buenos vuelvan, cuando veamos un pequeño vislumbre de mejoría, ¡alegrémonos, es el tiempo de la restauración! La actitud que tuvieron los israelitas, es la misma para para nosotros hoy: En tiempos de crisis, debemos soñar. 

 

Cuando Dios te entrega algo grande, al principio parece que todo es un sueño. Por ejemplo, los judíos habían experimentado setenta largos años en cautiverio, y luego, en un momento, Dios cambió las cosas. ¡Estaban en estado de shock! No podían creerlo. Era demasiado bueno para ser cierto. Al leer el texto, hasta podemos imaginar algunos de ellos diciendo: Alguien me pellizca, debo estar soñando. Era imposible regresar a la tierra santa. Pero no era mentira, ¡Dios lo había hecho! Ahora estaban de regreso en Jerusalén, en Sion, el lugar donde Dios habita con su pueblo. Precisamente esto es lo que nos depara en los próximos meses. El cumplimiento de lo imposible. Ver a Dios restablecer el orden, la salud y la paz en nuestro entorno.

 

El habito de soñar nos ayuda a reconocer cómo Dios nos ha ayudado en el pasado. Y luego, en segundo lugar, nos da confianza en que Dios va hacerlo de nuevo. La historia Bíblica nos dice que los cautivos estaban de vuelta en Jerusalén, pero aún quedaba mucho trabajo por hacer. Necesitaban reconstruir el templo y reconstruir los muros. Enfrentaron el desánimo desde adentro y la oposición desde afuera. Dios había obrado una gran liberación con ellos en el pasado. Ahora necesitaban confiar en que él iba hacerlo nuevamente. Para empezar,  necesitaban soñar en esa ciudad reconstruida y visualizarse como parte importante de la restauración de todo Israel. 

 

Este es un momento donde necesitamos orar no solo por nosotros sino por todo nuestro entorno. Orar para que Dios nos haga soñadores en tiempos de crisis. El regreso del cautiverio para Israel fue algo que solo Dios podía hacer. Y de la misma manera, nuestra restauración como nación, es algo que solo Dios puede hacer. Hay que soñarlo, hay que verlo, hay que creerlo. ¡Lo juró, lo hará; escrito está!

Siendo generosos

 

¿Qué crees que se puede obtener cuando mezclas aflicción, pobreza extrema y alegría? Podría parecer absurdo pero lo que se obtiene es generosidad desbordante.  Suena extraño, pero esta formula ya ha ocurrido en el pasado, y la Biblia lo comprueba.

Cada elemento, describe claramente a la antigua iglesia de macedonia. Pero, ¿Cómo fue posible que una de las iglesias más pobres y perseguidas del Nuevo Testamento se convirtiera en una de las más generosas? 

Al recordar la historia, notaremos que la gracia de Dios sobre todos los que se congregaban, les impartió alegría y recursos para dar. Dicha gracia, tornó sus corazones en agentes dadores, incluso suplicaban participar en las colectas económica para la iglesia en Jerusalén. La Biblia dice que ellos estaban experimentando pobreza "hasta las profundidades" (2 Corintios 8:2), sin embargo, su compasión y su disposición para actuar, se convirtió en un ejemplo de generosidad para todo el cuerpo de iglesias del Nuevo Testamento.

Los bolsillos de los macedonios estaban vacíos, pero sus corazones estaban llenos. Cuando hay esta combinación, no se obtiene otra cosa mas que una persona que vive para dar. Ellos, primeramente dieron todo lo que pudieron y luego dieron más de lo que pudieron. (2 Corintios 8:3-5) 

Los macedonios estaban dando más allá de sus posibilidades. Esto implica que estaban dando cosas que sabían que necesitaban. Pero, aquí esta la clave,  entregaban todo Dios, demostrando un increíble nivel de confianza en la provisión de Dios para ellos.

El Dios Creador, que formó este mundo con una increíble complejidad, juega con sus propias reglas matemáticas. Según las reglas de este mundo, si necesitáramos 10 de algo (kilos de frijol), vamos a tener problemas si regaláramos uno. Pero en Dios, se puede alimentar a 5,000 con cinco pequeñas barras de pan y dos peces.

El principio de la generosidad es súper importante: Cuando damos algo, no perdemos. ¡Siempre ganamos! Pablo lo decía de la siguiente forma: Siembra generosamente y cosecharás generosamente. (2 Corintios 9:6) Nunca dice siembra si tienes, o de lo que te sobra. Únicamente enfatiza vivir en una cultura de la mano abierta. Nos reta a vivir en la unción que produce y aumenta las cosechas debido a la generosidad.  

¿Quieres ser más generoso de lo que ya eres? Pídele a Dios que te toque en esa área ya que, como lo hemos visto con los macedonios,  cualquiera puede ser generoso. Dile así: Señor pon en mi una actitud correcta en cuanto a dar. Una vez que lo hayas hecho, comienza a dar, una y otra vez. Algunas formas de hacerlo son:

  • Siempre aportando un  extra: Las personas generosas siempre dan mas allá de lo que se les pide. 
  • Patrocinio: Las personas generosas siempre se unen para apoyar nobles causas.
  • No solo dinero: Las personas generosas dan tiempo, hospitalidad, ofrecen sus habilidades o son voluntarios para realizar alguna actividad. 
  • Hacedor de historia: Las personas generosas dan para ver lo imposible hacerse posible.

Ya sea que tengas mucho dinero o posesiones materiales, o tal vez muy poco, se una persona generosa. Pídele a Dios que te muestre la forma que puedes ayudar a la iglesia, a la sociedad y en particular a las personas necesitadas. Este es el tiempo de seguir el ejemplo de Cristo mostrando una pasión por los demás a través de la generosidad.

Todo ayuda para bien

" Y sabemos que a los que aman a Dios,Todas las cosas les ayudan a bien..." Romanos 8:28

Cuando la Palabra de Dios dice que: "Todas las cosas nos ayudan a bien...", lo declara porque el que la escribió es poderoso para cumplir todo lo que ha prometido; y de guardar y proteger a todo aquel que le busca y le ama. Hoy en día, existen infinidad de religiones, que reclaman su autenticidad y su originalidad, pero lo más importante es lo que Dios dice acerca de sí mismo y de su creación.

Vivimos tiempos agitados, convulsionados por la multiplicación de la maldad y cada día vemos, escuchamos o leemos de noticias terribles acerca de las cosas que suceden en nuestro mundo.

¿Qué hacer? Se pregunta la mayoría de las personas, la respuesta está en Dios. Si decidimos buscarle y acercarnos a Él en plena certidumbre de fe, entonces le estamos abriendo a Dios la puerta para que intervenga en nosotros y nos ayude en los momentos difíciles que nos este tocando vivir. Comprobaremos que Su Palabra es verdadera y que realmente El quiere cambiar nuestra situación y hacer que la misma nos ayude para bien.

En un evento de los discípulos, estos habían estado intentando pescar toda la noche, pero no habían obtenido un solo pez para su sustento. Al amanecer apareció Jesús en sus vidas y le pidió a Pedro su barca para hablar a las multitudes, inmediatamente después de haberles predicado, Jesús le dio la orden a Pedro de ir mar adentro para pescar; Pedro lo hizo así, no sin antes exponer sus razones para no hacerlo, pero al fin obedeció. 

Sucedió que "atraparon gran cantidad de peces de tal manera que la red se rompía..." Pedro sorprendido se postró ante Jesús y le dijo que no era digno de que Él estuviera cerca de su vida porque era un hombre malo. 

>> Esta historia la puedes leer Lucas 5:1-11 >>

Este es un vivo ejemplo de lo que Jesús puede hacer en tu vida cuando estás dispuesto a obedecer lo que Él te pida. Dios tiene el poder de convertir tu "más terrible obscuridad" en algo glorioso que te dejará asombrado.

Tu eres importante para Dios y Él quiere hacer grandes cosas en tu vida porque tiene todo el poder para hacerlo, solo tienes que acercarte y creer que está a tu favor.

ORACIÓN

Padre en el cielo, te pido que intervengas en mi vida de tal manera que tu poder transforme mi CONDICIÓN actual y que el amor de Jesucristo sea derramado en mi corazón para darme una nueva oportunidad de hacer bien las cosas y que los que me rodean sean impactados también por tu amor.

 

Esforzándonos para salir adelante

 

 

Si vemos la tierra geográficamente, notaremos que las regiones en donde el clima es templado son más extensas y los recursos naturales son casi ilimitados. Por supuesto, existen otras regiones donde el clima es muy frío, la tierra no es fértil y los recursos naturales son muy escasos. Por tanto, los países que se encuentran en las regiones tropicales al no tener un clima demasiado frío durante todo el año, no necesitan invertir en gas o petróleo para mantener calor en sus hogares, oficinas y áreas de trabajo. Es más, las frutas siempre abundan y la gente no siente necesidad de preocuparse para sobrevivir. 

 

No obstante, lo interesante es que a pesar de todo esto, estos países se destacan por ser pobres y subdesarrollados. Por otro lado, los países que no cuentan con muchos recursos naturales, tales como el norte de Europa y América del Norte, son actualmente los países más desarrollados del mundo.

Países tales como Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia, durante el invierno el sol permanece apenas desde las diez de la mañana hasta las tres de la tarde, lo que obliga a la gente a soportar una larga noche fría. ¡Es sorprendente! las regiones que cuentan con pocos recursos naturales son las que más se han desarrollado.

Sucede que las personas que viven en las regiones frías de la tierra, tienen que trabajar duro para preparar la calefacción y provisiones antes de que llegue el invierno, es por eso que están acostumbrados a un estilo de vida exigente y diligente. Hoy los países más desarrollados del mundo se encuentran en las regiones frías y no fértiles. Son personas que trabajan desde muy temprano por la mañana hasta muy tarde por la noche para poder acumular lo necesario para sus necesidades básicas.

Dios bendice a personas diligentes, a hombres con ahínco; Él no bendice a gente perezosa. La Biblia está llena de ejemplos acerca de lo que todos necesitamos hacer si queremos progresar, he aquí un extracto de uno de ellos:

 

"Ve a la hormiga ,oh perezoso,   Mira sus caminos, y se sabio;   La cual no teniendo capitán,   Ni gobernador, ni señor,   Prepara en el verano su comida,   Y recoge en el tiempo de la siega su    mantenimiento"   Proverbios 6:6-8

Si queremos prosperar y avanzar, debemos ser hombres y mujeres diligentes, siendo así, alcanzaremos la bendición de Dios. México es una gran Nación, rica en recursos naturales, en tierras fértiles, en lugares y zonas donde se puede explotar dichos recursos y aprovechar al máximo lo que Dios mismo nos ha dado.

 

El problema es que somos gente perezosa, que nos gusta obtener las cosas con el menor esfuerzo posible, es imperativo que cambiemos nuestra actitud, que todos cambiemos nuestra mentalidad y que tengamos una actitud diligente, de trabajar duro, de comprometernos a hacer producir la tierra.

 

De no tener una actitud conformista, sino de reto, de desafío ante las circunstancias de la vida. Debemos de levantarnos y estar dispuestos a luchar hasta salir de esa posición, y entonces, solo entonces, lograremos hacer de México una nación próspera, soberana e independiente. Solo necesitamos empezar a cambiar de actitud y trabajar con empeño por alcanzar nuestros sueños y nuestras propias metas.

 ORACIÓN

Padre, quiero pedir que tu Espíritu venga y despierte a este país para que con toda diligencia se levante y ponga manos a la obra, para alcanzar y desarrollar todo el potencial que tú le diste. Yo quiero que empieces conmigo. Gracias, en el Nombre de Jesús, Amén.

 

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