Estudio Bíblico

¿Cómo orar cuando estoy en duelo?

 

Toda pérdida es dolorosa, más aún cuando se trata de esa persona amada con la que hemos compartido tantas vivencias, rizas, alegrías, tristezas, y hasta peleas, o que fue nuestro brazo fuerte, nuestro gran apoyo. Es allí, cuando nuestro espíritu se quebranta y se sume en gran tristeza por cuanto se nos hace casi imposible superar su ausencia, aceptar que físicamente no estará más con nosotros. En este caso, es recomendable acercarnos a Dios en oración y ruego, suplicándole a Dios que nos ayude a superar tan irreversibles pérdida y Dios que conoce nuestro corazón y nuestra alma abatida, nos dará fortaleza y consuelo.

  • NO ESTÁ MAL LLORAR:

“Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó luto por su hijo muchos días” (Génesis 37: 34-35) No hay forma de saltarnos la etapa de duelo, es necesario desahogarnos. En algunos casos hay culpa, impotencia y muchas preguntas sin respuesta, pero es importante este tiempo para comprender que sentimos, que amamos, y que esa es la razón del dolor. No somos de piedra y sabemos que para Dios no está mal que lloremos, porque hay “Tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de lamentar y tiempo de bailar” (Eclesiastés 3:3)

  • TENEMOS UN DIOS MISERICORDIOSO:

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lamentaciones 3:22-23) Esto es importante, para recordar nuestra posición como seres que deben reverencia y gratitud a Dios. Pues en momentos difíciles, parece que lo viéramos más pequeño que nosotros y le gritamos en su cara: ¿Por qué haces esto? ¡No tienes derecho! ¡Eres cruel! ¡Es mío, no te lo lleves! El dolor nos ciega y olvidamos quien es el Señor aquí. Debemos mirarle como el Proveedor de nuestro consuelo, como el Soberano que tiene el control, como el Dios que por su bondad nos regala un día más de vida, y no como alguien igual a nosotros, seamos reverentes a Él y agradecidos por el tiempo que nos da para vivir y compartir. No guardemos enojo ni quejas, lo mejor es exponer lo que hay en nuestro corazón ante Él con reverencia.

  • LA MUERTE ES PARTE DE LA VIDA:

“Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondrá en su corazón.” (Eclesiastés 7:2) Comprender que nadie posee la eterna juventud y ser consciente de que todos envejecemos, enfermamos y morimos, hace que valoremos más nuestra existencia y lo que hacemos con ella mientras vivimos.

  •  ÉL QUIERE CONSOLARNOS:

En el evangelio según Mateo, encontramos muchas ocasiones en que Jesús lloró, se lamentó y tuvo compasión de quienes habían perdido un ser querido, Él no es ajeno a nuestro dolor, todo lo contrario, promete darnos consuelo y paz indescriptible: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Mateo 14:27) es decir, que, a pesar del luto o las situaciones inesperadas, Él nos dará paz, el moldeará nuestro espíritu para mantener la calma aún en esos casos.

  • COMO ORAR CUANDO MUERE UN SER QUERIDO

ORA pidiendo a Dios perdón si has estado enojado con El por la pérdida de tu ser amado

ORA diciéndole a Dios que aceptas su soberanía en todas las cosas que sus planes y sus pensamientos son más altos que los tuyos y que su voluntad es buena, agradable y perfecta aun cuando no lo entiendas

ORA pidiendo que el consolador amado que es El ESPIRITU SANTO traiga consuelo a tu alma y sane las heridas que te dejo la partida de tu ser amado

ORA diciéndole a DIOS que tu vida y la de tu familia está en sus manos y que confías con todo tu corazón en su palabra que se encuentra en Jeremias 29:11 que dice “Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza”.

 

¿Cómo orar cuando tengo deudas?

Una de las cosas que más agobia el corazón del hombre son las deudas económicas. A medida que pasa el tiempo las deudas se hacen más y más grandes y para llegar aquí algo debió pasar que hicimos mal.

Las deudas te obligan a trabajar más horas, lo cual tarde o temprano te agotara y les quitara el tiempo a otras cosas que también lo necesitan como la familia, el descanso, el estudio.

Las deudas no son solo cuestión de dinero, la preocupación de no tener con que pagar la deuda, ocasiona estrés emocional, afecta las relaciones con los demás y puede llevar al divorcio y en algunos casos al suicidio.

La preocupación que genera estar endeudado afecta nuestra vida espiritual, física y emocional.

La deuda en si no es pecado, pero endeudarte no es lo más sabio.

Deuteronomio 28:12-13  Reina-Valera 1960     12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,

 

¿Por qué nos endeudamos?

 

Por qué aparecen situaciones inesperadas y no contamos con dinero para ello, por que consumimos más de lo que necesitamos, por falta de dominio propio al tomar decisiones que no debemos tomar, por que perdimos nuestro trabajo, porque lo planeado no salió como esperábamos, porque pensamos tener todo bajo control y no es así solo Dios tiene el control.

 

¿Cómo debemos orar?

 

Primero pide perdón a Dios por las malas decisiones y el mal manejo de las finanzas, así como la falta de dominio propio.

 

Ora pidiendo a Dios que te provea no, solo para salir de deudas sino también para evitar meterte en ellas, luego espera y confía en la provisión de Dios.

 

Dile a Dios que crees y estas convencido que Él puede ayudarte por su amor y misericordia para contigo.

 

Dile a Dios que de Él son todas las cosas y que dé El viene el poder para hacer riquezas y, por lo tanto, Él te puede ayudar.

 

Dile a Dios que reconoces que no puedes salir de la situación en la que estas a menos que Él te ayude.

 

Pídele a Dios que te de sabiduría para administrar tus finanzas.

 

Dile a Dios que Él te puede ayudar más allá de lo que piensas o imaginas, pero que también te ayude a cambiar los patrones y hábitos que te hicieron estar en esta situación.

 

Dios quiere ayudarte y tú debes estar en la disposición de aprender la excelencia en la mayordomía.

 

 

Cómo orar cuando soy el único creyente en casa

 

 

Por Marlon Hernández 

 

Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí. Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa (Mateo 13:53-57).

 

Como podemos observar, hablarle a la gente sobre Jesús es difícil, especialmente en nuestra propia casa, sobre todo si nunca han tenido una experiencia personal con Cristo. Si hubiese alguien que se sienta mal debido a que los de su casa lo han rechazado, ¡el Señor Jesús  pasó por algo similar! Su propia familia y todos los del pueblo no creyeron que fuera el mesías (Juan 7:5).  

 

Cuando en nuestra casa somos los únicos creyentes, lo más importante para recordar es que Dios es soberano y Él es quien cambia los corazones de las personas, así que nuestra opción como verdaderos hijos de Dios es orar. Esto siempre es lo mejor que se puede hacer porque cuando oramos, expresamos tanto nuestra dependencia de Dios como  nuestro amor por la familia. Al orar estamos expresando el deseo de que se salven, que por cierto, también es el deseo de Dios, sin embargo, orar es una actividad donde se debe tener mucha fe y paciencia. Esta actitud implica que confiamos en que Dios ama a nuestra familia y que está actuando a pesar de las circunstancias por el bien de ellos y por el nuestro.

 

En tal caso, lo que debemos hacer es comenzar cada día con la Palabra de Dios y con oración. Esto hará que nuestro corazón se enfoque en Dios, y también evitará que cualquier circunstancia adversa se establezca en nuestro día. Recordemos que la Biblia dice: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;” (2 Corintios 9: 8). Inmediatamente después, debemos agradecer a Dios por Jesucristo y por nuestra salvación.

 

Es importante agradecer también porque no solo somos parte de una familia terrenal; también somos parte de la familia de Dios y somos sus hijos para siempre. Después de esto, entonces es el tiempo de orar vehementemente por nuestra familia. Muchos de ellos piensan que están en el camino correcto de la vida y no pueden imaginarse viviendo de otra manera así que debemos orar para que les sea revelado que el camino de Dios es mucho mejor que el de este mundo. 

 

Ser el único cristiano en la familia  puede ser incómodo, pero tratemos de verlo como una oportunidad para ser un portador de buenas nuevas. Por ejemplo, ¿Alguien de la familia necesita aliento? Si es así, debemos intervenir. Toda circunstancia es una oportunidad para que el Señor se muestre como un Dios vivo, un Dios que restaura y como el Dios de lo imposible.

 

Después de la oración, la forma más eficaz de manifestar nuestra fe a la familia no cristiana es la forma en que vivimos. Como cristianos, estamos siendo cambiados para ser cada día más como Jesús. Este es un cambio en el que estamos llamados a participar activamente. En Colosenses 3, Pablo habla de quitarnos el viejo yo pecaminoso y ponernos el nuevo yo. Este nuevo yo, se caracteriza por un revestimiento de paciencia, amor, bondad, etc. Tales características en nuestra vida son evidentes para nuestros familiares y les muestran el poder y el respaldo de Cristo en la vida de sus hijos.

 

Por ultimo, la Biblia dice que el rey Salomón fue el hombre más sabio que jamás haya existido. Otros reyes y sabios vinieron de todo el mundo antiguo para traer tesoros a Salomón y recibir su consejo. ¿Cómo se volvió tan sabio? Sencillo, cuando Dios le dijo que podía pedir lo que quisiera, Salomón pidió sabiduría. Jesús nos dijo que pidiéramos y recibiríamos, así que debemos pedir sabiduría para relacionarnos con nuestros familiares que no le conocen.  Lo mas importante es recordar que nunca estamos solos. Incluso si somos los únicos cristianos en la familia. El Espíritu Santo está en nosotros para ser consejero y consolador además,  para llevarnos a interceder por cada miembro de la familia. 

 

A pesar de que a todos nos encantaría ver a nuestros seres queridos ser salvos hoy mismo, tenemos que recordar que toda respuesta se basa en el tiempo de Dios, Su tiempo es siempre perfecto. Mientras tanto, no dejemos de orar hasta que llegue la respuesta.

 

Cómo orar cuando estoy solo

Por Luis David Meneses 

Los días especiales para reunirse: un cumpleaños, un aniversario, la navidad, el año nuevo, no son días felices para todos, especialmente si nos encontramos solos. Mientras que el resto del mundo se concentra en celebraciones y espera dar carpetazo a los infortunios de la crisis en la que vivimos, parece que la soledad se expande en nuestra casa, en nuestro cuarto, incluso en la oficina de nuestro trabajo o en la calle por la que andamos a diario. Al parecer, en nuestros momentos de soledad lo único que tenemos es espacio. Espacio y tiempo. Es por esto que suelen incomodarnos las ausencias: porque el espacio sin compañía parece enorme y el tiempo avanza con desesperante lentitud. Pero es en ese espacio donde la oración nos prepara para reflexionar y revalorar nuestra posición en las situaciones que enfrentamos. 

Si la soledad nos ataca en los peores momentos, la oración es un arma eficaz para hacerle frente. No solamente nos conecta con lo eterno, sino que nos conecta con lo interno. Los grandes encuentros que Dios ha tenido con la humanidad han sucedido cuando alguien se encuentra en soledad. Recordemos su encuentro con Abraham afuera de la carpa; la entrevista con Moisés desde la zarza ardiendo; la adopción de Rut como parte del libaje escogido; el consuelo para David en la cueva de Adulam; la promesa para Ester mientras avanzaba hacia la cámara real; el llamamiento de María antes de su matrimonio con José. Cada uno de ellos experimentó la cercanía con el creador del universo, y al mismo tiempo supieron atender lo que dicho encuentro había revelado en sus propios corazones.  

Por estas razones, hemos decidido ofrecerte aquí una serie de recomendaciones acerca de cómo puedes orar durante esos momentos en que la soledad parece no tener fin: 

1. Exprésale tu sentir a Dios 

Si alguna vez te has puesto sincero con tus amigos o familia, sabrás que decir la verdad y nada más que la verdad puede provocar problemas en nuestras relaciones interpersonales. Sin embargo, con Dios no sucede así. De hecho, las conversaciones más sinceras con Dios hechas por hombres y mujeres en sus peores momentos de soledad han sacado a relucir el propósito de Dios para sus vidas. No sin antes, claro está, haberle reclamado a Dios un buen par de cosas. 

Si quieres saber más, puedes leer: 1 Samuel 1:9-18; Génesis 15; Hechos 9:10-19.

2. Escucha la respuesta de Dios  

Muchas veces, cuando nos encontramos solos, le preguntamos a Dios el por qué. También le preguntamos por qué nos pasan cosas malas, o por qué se han cebado todos los proyectos que hemos emprendido. Solemos atacarlo con preguntas y preguntas; pero no siempre estamos dispuestos a escucharlo. Muchas veces, en nuestros tiempos de soledad, la falta de alguien con quien hablar nos hace más sensibles a la voz de Dios, que se comunica con nosotros de las maneras más insospechadas. 

Para recordar algunas maneras extravagantes en las que Dios le habló a alguien solitario, puedes leer: Números 22:21-36; Génesis 24:12-27; Jueces 6:33-40. 

3. Medita en la palabra de Dios

Cuando Dios provee respuestas a nuestras situaciones, la soledad es un buen espacio para meditar en ello. Busca un espacio para estar a solas con Dios; un espacio en donde puedas hablar con toda sinceridad, en voz alta. No necesariamente tiene que ser un espacio cerrado. Abraham, por ejemplo, solía estar a solas con Dios afuera de su carpa; David, en el campo mientras pastoreaba los rebaños de su padre; Deborah, bajo una palmera. Para saber más de estas historias, puedes leer: Génesis 12, 18; 1 Samuel ; Jueces 4. 

4. Actúa con fe en Jesús

En medio de la soledad, Jesús nos llama a la acción. Así lo hizo con Mateo, y lo hizo con Pedro, cuando los llamó al ministerio. Así lo hace contigo y conmigo cada día. Y nuestra acción comienza con la voluntad para comunicarnos con él. Es decir, no tenemos un Dios que se mantenga lejano a nosotros en medio de las situaciones complicadas de nuestra vida, sino uno que camina a nuestro lado, y que nos guarda en cada circunstancia. Si entendemos que nuestra oración es, primordialmente, un acto de comunicación con Dios, y que él siempre la responde, entonces entenderemos que en realidad nunca hemos estado solos. 

 

¿Cómo orar cuando estoy enfermo?

 

Por Marlon Hernández 

 

Desde tiempos inmemoriales, cada vez que los judíos se encontraban en situaciones difíciles, ya fuera individual o colectivamente, abrían el Libro de los Salmos y usaban las eternas alabanzas poéticas del rey David para pedir a Dios su intervención divina. Para muchos no es un secreto, pero si supiéramos el poder de los Salmos y los efectos en nuestra vida, los oraríamos constantemente ya que las promesas de los Salmos detonan el poder de Dios sobre nosotros. 

 

Ya sea que pasemos por algo simple como la gripe, o tal vez una enfermedad crónica, puede ser difícil encontrar consuelo cuando el cuerpo se siente débil. Afortunadamente, la Biblia ofrece una gran cantidad de aliento para esos momentos. Aquí hay algunos Salmos a los que podemos acudir si nos encontramos enfermos.

 

  • Salmo 6: Dios nos escucha

A veces, cuando no nos sentimos físicamente bien, lo único que necesitamos es que alguien se ocupe de nosotros y nos acompañe para mitigar nuestra angustia. Necesitamos que alguien nos escuche. El autor del Salmo 6 conocía bien el dolor de la enfermedad por lo que decididamente levanta un clamor y le ruega a Dios: 

 

Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen. Mi alma también está muy turbada;

Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?

 

El Salmo termina con el útil recordatorio de que el Señor escucha nuestro clamor y por misericordia, acepta nuestra oración. Así que podemos descansar en la verdad de que no importa cómo Dios decida responder, lo primordial es que Él escucha y acepta nuestras oraciones.

 

  • Salmo 38: No estamos solo en esto

La mayoría de los Salmos apuntan a la fidelidad perdurable de Dios y la liberación eventual de su pueblo. Inclusive en los peores escenarios, podemos encontrar una enorme cantidad  de aliento por ejemplo, en el Salmo 38 donde David escribe una letanía de sus sufrimientos. “No hay salud en mi cuerpo”, se lamenta. Sus heridas supuran y hieden, su espalda está llena de dolor etc. Aunque parezca difícil de aceptar, es bueno leer que nuestro sufrimiento no es único. Hay consuelo al recordar que incluso (o especialmente) los amados de Dios han soportado enfermedades tan malas, o mucho peores, que las nuestras con la ayuda de Dios.

 

  • Salmo 41: Dios es Sanador

El Salmo 41 contiene quizás el versículo más reconfortante de todas las Escrituras para cualquiera que esté luchando contra una enfermedad: El Señor lo sostendrá en su lecho de enfermo; en su enfermedad, restaurarás su salud.

Este Salmo testifica de la gracia sustentadora que ofrece el Señor a nuestras almas cuando nuestros cuerpos nos fallan. Es una gran promesa digna sembrarla en nuestros corazones.

 

 

  • Salmo 35: Lucha contra la enfermedad

En el Salmo 35, David le pide al Señor que lo defendiera de los que contra él contendían refiriéndose al ejército del rey Saúl que persiguió a David mientras huía por el desierto. Pero en la práctica, este Salmo puede ser usado como un grito de guerra contra los agentes invasores que asaltan nuestros cuerpo durante una enfermedad. Podemos referirnos a los atacantes como las bacteria o virus que nos están enfermando y orar para que, como los perseguidores de David, sean esparcidos lejos. En una hermosa y final afirmación, este Salmo termina declarando que Dios ama cuando sus hijos están sanos: El Señor se deleita en el bienestar de su siervo.

 

En síntesis, los Salmos no solo ofrecen aliento para la recuperación durante la enfermedad, sino que nos recuerdan que el sufrimiento es parte de la condición humana pero la naturaleza de Dios es intervenir a favor de sus hijos cuando padecen alguna enfermedad. La comprensión de Dios y la compasión por los enfermos se manifiesta de manera clara y fuerte en estos poemas antiguos. ¡Que encontremos consuelo y sanidad al leerlos y que nos encontremos con el Dios que sana!

 

¿Cómo orar cuando sufro depresión?

 

Por Israel Téllez

 

“He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad”.

Jeremías 33:6 (RVR1960)

Introducción

La depresión es un padecimiento que prácticamente todo ser humano experimenta y es originado por muchas causas, entre ellas las de tipo biológico, emocional, mental, ambiental o de otra índole. Son sentimientos que no desaparecen fácilmente y están presentes en cualquier persona en su diario vivir. En ocasiones se transforma en una enfermedad que afecta y puede alterar el ciclo del sueño, el apetito y otros padecimientos físicos, en un desinterés o la dificultad de realizar tareas, sentimientos de culpabilidad, baja autoestima, irritabilidad social, desesperanza entre otras afectaciones. 

La depresión es real y tiene que ser atendida para la salud emocional, física y espiritual de toda persona; en especial en aquellas que sean diagnosticadas profesionalmente por un especialista. Tenemos que entender que la depresión no es un pecado sino un padecimiento, es algo que puede sufrir cualquier persona y debemos enfrentarla con toda la ayuda posible. 

Dios nos prometió darnos sanidad y medicina como leemos en Jeremías 33:6, y precisamente esa es la base ganadora para que nosotros podamos orar cuando estamos deprimidos. La ciencia y la fe se unen para mejorar la vida de las personas, eso es lo que podemos vivir los creyentes en espíritu y en verdad. 

Pero, ¿cómo orar cuando estamos deprimidos? A continuación te daré unos consejos prácticos que puedes aplicar a tu vida espiritual y enfrentar la depresión.

1.    Cuando estamos deprimidos tenemos que decidir nunca dejar de orar

Lo primero que tenemos que hacer para poder orar cuando estamos deprimidos es decidir no dejar de orar nunca, porque a través de accionar nuestra fe podremos gobernar nuestras emociones a través del dominio propio que Dios nos ha dado, someter nuestros pensamientos a la obediencia a Cristo y levantarnos en obediencia a la voluntad de Dios. Esta es la realidad y el orden espiritual para los creyentes, ya que la lucha que mantenemos al estar deprimidos se lleva en la esfera de nuestra alma que incluyen nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestra voluntad. Es de suma importancia la determinación de nuestra fe para que nada interrumpa nuestra comunión con Dios en oración, ya que nuestro espíritu se fortalece y toma la identidad que mantenemos como hijos de Dios, así tendremos una roca sólida al luchar para ser libres de la depresión. Hombres de Dios como Job y Elías experimentaron la depresión en carne propia, aun Jesucristo padeció una angustia terrible en el huerto de Getsemaní cuando estaba orando y pidiendo al Padre poder pasar la crucifixión si fuera posible, pero fue la decisión de hacer la voluntad de Dios lo que les levantó de su condición. Job se levantó del luto y abandono el orgullo para ser restaurado al doble, Elías se levantó de la depresión y el menosprecio para levantar a Eliseo, y poder continuar la obra de Dios; y Jesucristo se levantó valientemente después de orar para ir directo a la cruz como un cordero obediente y salvar al mundo entero. Job, Elías y Jesús nunca dejaron de orar. Le reitero, el experimentar depresión no es pecado, es un padecimiento.

 

2.    Cuando estamos deprimidos tenemos que describir claramente nuestras emociones al orar

Los salmos están plagados de toda la gran gama de emociones que experimentamos y no excepta la depresión; es más, Dios nos escucha atentamente y no es ajeno a ninguno de nuestros sufrimientos o padecimientos. Sin embargo, el reprimir nuestras emociones puede ser dañino para nuestra salud emocional y espiritual. Al orar podemos confesar y declarar describiendo nuestras emociones en oración delante de Dios para exponer toda nuestra situación con el propósito que Él intervenga en nuestro corazón, sane nuestras heridas, nos haga justicia y nos lleve a la verdad para ser libres de la depresión. Si no sabe cómo describir alguna emoción en oración, le recomiendo que lea en voz alta un salmo, posiblemente se identificará con alguna emoción que encuentre en alguno de ellos y se apropie para su vida una promesa de Dios. 

3.    Cuando estamos deprimidos tenemos que orar para conocer la verdad

En ocasiones los creyentes se confunden al experimentar una depresión porque mezclan su condición emocional o física con su vida espiritual; otras veces llegan a pensar que el sufrimiento es sinónimo de algún pecado o de algún asunto no resuelto en su corazón y experimentan sentimientos de vergüenza al pensar que deberían estar siempre plenos y felices; en otras situaciones piensan que no están haciendo lo suficiente espiritualmente hablando para ser libres y sanos, y tienen sentimientos de frustración e impotencia. Pero a la luz de la verdad, tenemos que ver claramente que en ocasiones la depresión viene por causas biológicas, no por cosas psicológicas y mucho menos una causa espiritual. Por lo tanto, Dios nos ha dado sanidad y medicina, la primera es provista a través de la fe de una forma intangible al creer que Jesucristo llevó nuestras enfermedades en la cruz y es parte de nuestra herencia espiritual; y la segunda, es parte de un proceso tangible que requiere diagnóstico, tratamiento y tiempo a través de un especialista. Cuando estemos deprimidos tenemos que orar para que Dios nos lleve a la verdad cualquiera que sea el diagnostico. 

 

4.     Cuando estamos deprimidos tenemos que orar para apropiarnos de la paz de Dios 

Oramos no para lograr algo espiritualmente, oramos en la base de para participar de lo que Dios ya nos ha dado a través de Jesús. Eso es algo radicalmente poderoso en la promesa de nuestra sanidad. Oramos porque sabemos que Dios da una paz que el mundo no puede proveer. En medio de la lucha y de todo lo que padezcamos tenemos que orar para apropiarnos de la paz de Dios para nuestra mente, nuestro corazón y la sanidad para nuestro cuerpo.   

 

5.    Cuando estemos deprimidos tenemos que orar recordando toda la bondad de Dios.

En el salmo 103, el salmista le ordena a su alma que bendiga al Señor, en la primera ocasión lo realiza para involucrar todo su ser: espíritu, alma y cuerpo lo lleve a cabo; en la segunda, para no olvidar toda la bondad de Dios para su vida. Cuando estemos deprimidos tenemos que orar recordando todo lo que Dios es en nuestra vida y todo lo que ha hecho por nosotros. En ocasiones al experimentar una depresión no tenemos la fuerza y mucho menos la disposición para orar, pero en este pasaje encontramos un poderoso principio: tenemos la autoridad espiritual para ordenarle a nuestra alma para que rompa el silencio y comience a invocar a Dios. Ya mencionamos que reprimir nuestras emociones es dañino, pero aquí tenemos una llave para orar y es ordenarle a nuestra alma que lo haga. 

Conclusión

 

Es importante que cualquier persona que esté experimentando una depresión tenga una ayuda efectiva y profesional, sabiendo que la depresión es un padecimiento que tiene solución y tratamiento. Como lo creemos a través de la palabra de Dios, tenemos la sanidad que es la voluntad de Dios para nuestras salud y la medicina que es la provisión para hacerla efectiva. Podemos orar cuando estamos deprimidos para atravesar cualquier valle de sombra de muerte sabiendo que Dios está con nosotros y nunca nos soltará de su mano. 

Los niños y la oración

La fe de un niño es atrevida, sincera, apasionada, sin temores ni dudas y muy poderosa; un niño todo lo cree, pero también todo lo cuestiona, además es un gran imitador de su entorno, de la gente que lo rodea y de lo que ve y escucha.

 Es por esta razón que Jesús puso como ejemplo a un niño cuando sus discípulos le cuestionaron acerca de ¿Quién es el más importante en el reino de los cielos? (Mt.18:1-11).

Su respuesta resalta la gran responsabilidad de instruir espiritualmente a tus hijos, nietos, sobrinos, alumnos, etc. la siguiente generación de adoradores que establecerá la Gloria de Dios en esta tierra.  

La pregunta es ¿Cómo lo hacemos?

  • La grandeza de los niños  

Lo primero que debemos reconocer es que Dios no tiene el mismo concepto de grandeza que nosotros. Mientras en el mundo se le da mayor importancia a lo superficial y brinda reconocimiento a las cualidades o aptitudes de alguien; Dios ve lo profundo de nuestro interior. 

No debemos subestimar el poder que hay en la oración hecha por un niño ya que ellos no tienen las mismas estructuras mentales que nos limitan a los adultos y que nos impiden orar con una fe atrevida.

  • Una dependencia genuina

Jesús les dice a sus discípulos:

Les digo la verdad, a menos que se aparten de sus pecados y se vuelvan como niños, nunca entrarán en el reino del cielo.  Así que el que se vuelva tan humilde como este pequeño es el más importante en el reino del cielo.”

La humildad a la que Jesús se refiere no tiene nada que ver con la falta de recursos materiales o económicos o un estado de precariedad, sino en una completa dependencia de Dios.

Un niño no puede auto-sustentarse por sí solo, necesita de un adulto que supla sus necesidades. El entiende perfectamente que alguien se va a encargar de auxiliarlo, cuidarlo y atenderlo en todo, por lo que no se le dificulta aceptar a Dios como aquel que lo cuida, lo ayuda y lo sustenta.

Su familia, juguetes, mascota, y amiguitos forman parte de su entorno más cercano por lo tanto serán los temas y motivos que él va a incluir en sus oraciones. 

  • Jesús atrae a los niños

Es evidente que el público que rodeaba a Jesús y buscaba sus enseñanzas eran en su mayoría adultos, sin embargo, el hecho de que tomara a un niño como ejemplo, muestra la cercanía y atracción natural que Él tiene. Así como habló a Samuel de pequeño, Dios quiere entablar una relación con nuestros niños, y ellos se le acercan voluntariamente, saben que no hay un horario o protocolo para entrar en su presencia, por lo tanto, debemos motivar un ambiente accesible para que ellos sientan la plena confianza de platicar con Dios y hablar de cualquier tema.

  • Siendo ejemplos

Jesús hizo énfasis en nuestro papel como guías y mentores en la fe de nuestros niños: 

“Todo el que recibe de mi parte a un niño pequeño como este, me recibe a mí; pero si hacen que uno de estos pequeños que confía en mí caiga en pecado, sería mejor para ustedes que se aten una gran piedra de molino alrededor del cuello y se ahoguen en las profundidades del mar.”

Nuestra vida de oración será de vital importancia en el crecimiento espiritual de los niños, ya que, como dijimos en un principio, ellos son imitadores de lo que digas y hagas.

Equivocadamente cuando menospreciamos su inteligencia o comprensión de las cosas, limitamos su experiencia con Dios; por lo contrario, cuando nosotros como adultos buscamos y practicamos una vida ordenada y congruente con Dios y los hacemos partícipes, facilitamos y construimos una conexión indestructible.

Anima a tus niños a congregarse y a recibir de la palabra junto con otros de su edad, alaba junto con ellos en tu casa, ora junto con ellos cuando tengan miedo, cuando estén enfermos, cuando haya sucedido algún evento doloroso, ora cuando sea difícil orar, ora por su familia, amigos, por su mascota, cuando existan cosas que le preocupen, ora en los momentos alegres y también en los difíciles, ora por su futuro y propósito, ¡oren sin cesar!

Carta a Filemón

Por: Marlon Hernández

 

Colosas era una ciudad muy importante en la región suroeste de Asia Menor. En el tiempo de los apóstoles había visto sus mejores días. Había una iglesia allí, quizás establecida por Epafras (Colosenses 1: 2 y 4:12). La iglesia nació en la casa de un hombre llamado Filemón, quien fue evangelizado por Pablo (Filemón 19). Aparentemente Filemón era una persona adinerada, porque su casa era lo suficientemente grande para albergar a todos los que se reunían para exaltar a Dios.

 

Así comienza la historia de este encantador relato. Onésimo, un esclavo que pertenecía a Filemón, había huido de su amo, posiblemente robando dinero en el proceso (Filemón 18-19). Siendo fugitivo, se dirigió a Roma donde se puso en contacto con Pablo, quien estaba bajo arresto domiciliario esperando la resolución de su caso ante César (Hechos 28:16). Aunque Onésimo resultó ser muy útil para el apóstol, finalmente tomó la decisión de que debía regresar a la casa de Epafras. Así, en compañía de Tíquico (Colosenses 4:7-9), Onésimo partió hacia Colosas con una carta; la más breve y personal que hubiese escrito Pablo. Aunque este pequeño libro tiene unos cuantos versículos, está repleto de verdades permanentes tan necesarias en nuestro mundo moderno, por ejemplo: 

 

1. Hacer lo correcto

La carta a Filemón es una brillante afirmación de la ética cristiana. Tanto Pablo como Onésimo estaban convencidos de que lo correcto era que este último regresara al lugar de donde había huido para corregir los errores anteriores. Para estos hombres, la cuestión no era: ¿Qué es lo más fácil que podríamos hacer? Tampoco dijeron: ¿Qué es lo mejor para nosotros? Más bien, su dependencia de Dios los llevó a preguntarse: ¿Qué es lo correcto delante de Dios? La respuesta de ambos nos muestra lo que es el verdadero carácter; responder haciendo lo correcto para honrar a Dios aunque sea muy difícil. 

 

2. Misericordia

La carta es el más grande tributo a la misericordia. Onésimo era un converso relativamente reciente, pero su pasión por hacer el bien era tremenda. De entrada, hay que considerar el hecho de que el dueño de un esclavo tenía control total sobre su "propiedad", al menos esa era la costumbre. Al llegar de nuevo el esclavo fugitivo, podría azotarlo o matarlo a su propio gusto, como era la práctica, inclusive,  un fugitivo se le podría marcar en la frente con una “F”, como señal de que era un fugitivo. Onésimo tenía un destino incierto, pero siguió adelante de todos modos. De hecho, la carta a Filemón, es un parteaguas por el impacto social que provoca a causa del mensaje de misericordia ya que, ningún documento en la historia del mundo ha alterado tanto la actitud de la humanidad hacia la institución de la esclavitud como esta carta. Pablo instó a Filemón a recibir a Onésimo “ya no como esclavo, sino más que esclavo, ¡como hermano amado! (Filemón 16). Cuando un hombre como Filemón trata a los demás como hermanos amados, la relación amo-propietario se desvanece en el olvido, independientemente de la sanción legal. Este calibre de misericordia, fue precisamente el que le dio la libertad formal a Onésimo.

 

 

3. La providencia de dios

Esta epístola es una afirmación conmovedora de la realidad de que la providencia de Dios puede estar obrando en circunstancias que no podemos ver. Pablo señala a Filemón que quizás Onésimo se separó por un tiempo, para que lo tuviera para siempre (Filemón 15). Si bien el apóstol no podía decir con certeza que Dios había orquestado esta historia, la situación parecía tener “huellas digitales” divinas por todas partes. Precisamente en el cielo se pueden orquestar los eventos humanos mas impactantes jamas soñados, así que, las formas y los tiempo de Dios son un misterio que nadie puede sondear, solo hay que vivirlos en la fe y esperanza de Cristo.

 

4. Persuasión 

Esta hermosa carta es un ejemplo magistral del arte de la persuasión, en contraposición a la rígida fuerza de la autoridad la cual es muy común en aquellos que no saben de misericordia, es decir,  Pablo no desea mostrar su músculo apostólico, pero tiene la intención de guiar a Filemón hacia la dirección correcta. Por ejemplo, las siguientes palabras podrían haber sido como un carbón ardiendo en el corazón de Filemón:

 

Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también (Filemón 17-19). 

 

La exclamación de Pablo, muestra claramente que en algún momento del pasado, él había sido usado para llevar a Filemón al Señor, ¡no es que el apóstol insistiera en el tema! Pero el texto indica lo siguiente: Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido. (Filemón 22). El apóstol le dice a su amigo que, si Dios quiere, planea visitarlo pronto. ¡Ese es un buen argumento para lograr que Filemón aceptara la sugerencia de Pablo!

 

De manera general, la carta a Filemón nos insta a recordar el poder del evangelismo. Onésimo era nativo de Frigia (Colosenses 4: 9). Los esclavos de Frigia tenían una reputación particularmente desagradable. Sin embargo, en Onésimo, Pablo no vio una hombre sin valor, sino un siervo potencial de Cristo. El evangelio puede ejercer su poder restaurador en cualquier corazón que sea honesto, independientemente de los antecedentes de maldad. 

 

Finalmente, esta pequeña epístola contiene un emocionante mensaje de unidad. Hay indicios de que Filemón sentía afecto por Onésimo a pesar de lo que había hecho (Filemón 15) pero hay una palabra clave la cual es "para siempre". Dicha palabra implica que ahora que Onésimo es cristiano, un hermano amado, estos dos disfrutarán de una relación completamente diferente entre sí, la cual, no es meramente de tiempo, sino de eternidad. Una relación que perdura más allá de los aspectos temporales: una relación de unidad. Las uniones espirituales no se destruyen con las vicisitudes de la vida porque las ha construido el Señor. Por lo tanto,  el propósito de la carta es mostrar al mundo que hay un Dios de misericordia interesado en la vida de tanto del más necesitado como aquel que aparénteme lo tiene todo. Para ambos, Dios tiene un plan perfecto y lo cumplirá entrelazando sus vidas y creando historias fabulosas donde él será glorificado.

 

 

Finanzas sanas

“…Y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios

Salmo 50:23b

Introducción

Las finanzas son de gran importancia en nuestra vida ya que consumen la mayor parte de nuestro tiempo para generarlas a través de nuestro trabajo, esfuerzo y tiempo; sea por nuestra profesión, oficio, venta de productos o prestación de servicios. Además, las decisiones financieras que tomamos cada día reflejan nuestras prioridades, convicciones y nuestros valores. Podemos alcanzar una salud favorable en nuestras finanzas al decidirnos y tomar las medidas correctas en el orden de Dios a esta área tan importante en nuestra vida. Ya sea en nuestras finanzas personales, familiares, empresariales o las finanzas de todo un país. Como creyentes tenemos la garantía de parte de Dios para levantarnos de la ruina de nuestras finanzas, restaurarnos para trasformar nuestra vida financiera, prosperarnos para cambiar el rumbo de nuestro destino cubriendo todas nuestras necesidades y cumplir los sueños de nuestro corazón para vivir una vida plena. 

Haga un diagnóstico real y completo de sus finanzas

La única forma de saber cómo están nuestras finanzas es poder ser confrontados con un diagnostico real de las mismas a la luz de la verdad. Tenemos que ser cruelmente honestos para tener la información detallada de nuestras finanzas y saber nuestra realidad, le daremos la forma de hacerlo y corregir el rumbo. 

¿Alguna vez ha eludido la responsabilidad de ir al doctor cuando está padeciendo alguna enfermedad? Cualquiera que sea su motivo o circunstancia sabrá que un doctor requiere información veraz de su parte, algún familiar o a través de estudios específicos para observar el estado de su salud y dar con el posible origen de su enfermedad; por eso, un diagnóstico en nuestras finanzas de vital importancia para conocer el estado de nuestra salud financiera, modificar nuestros hábitos o incluso cambiar nuestras vidas con las recomendaciones y el tratamiento eficaz que los principios de la palabra de Dios nos recomiendan.

¿Cómo hacer el diagnóstico de la salud de mis finanzas?

Haga una lista detallada de todos sus ingresos mensuales y, en una columna registre todas sus entradas por concepto y su respectivo importe. Si usted depende solo de un salario ya sabrá su ingreso, pero si usted tiene otros ingresos especifique: salario de conyugue, servicio o asesoría, ventas, cobro de rentas, otros ingresos, etc.  

En otra columna haga otra lista detalla de todas sus salidas mensuales: renta o hipoteca, alimentos, artículos de aseo personal, artículos de limpieza, servicio de agua, servicio de gas, servicio de luz, telefonía fija, Internet, pago de celular, transporte o gasolina, pago de auto, pago de seguro, colegiaturas, útiles, medicinas, otros pagos, deudas, etc

Una vez que tenga las listas completas compare las dos columnas realizando la suma de la totalidad de sus  ingresos contra la totalidad de sus egresos, eso le dará un balance financiero. Mientras más detallada este su lista tendrá un cuadro completo de su salud financiera. 

Observe la siguiente tabla y agregue los conceptos que falten a su realidad financiera.

La verdad nos hará libres

La verdad nos hará libres siempre y cuando nosotros decidamos enfrentar la realidad. Reconocer no cambia a nadie, es la acción de tomar un camino diferente lo que lo genera. La forma de ser libre del temor es volcarnos a la acción, y ahí es donde nuestra fe en Dios nos levanta a la restauración financiera, nos alinea a la bendición y nos lanza a la victoria de nuestras finanzas. Debemos tener la valentía de hacer nuestro balance económico, no para lamentarnos sino para vencer la incertidumbre, el orgullo, la ignorancia y el temor. Haga su balance con su conyugue, su familia, su contador o su grupo administrativo, haga de la trasparencia una cultura de su vida viviendo honestamente. No tenga miedo de la ruina, tenga terror de vivir en una mentira. 

No importa cómo se encuentre nuestra economía, la pregunta que tendría que hacerse cualquier persona al saber la verdad de su situación financiera sería la siguiente: ¿Estaría dispuesto a realizar los ajustes necesarios a sus finanzas a los principios que Dios nos ilustra en su palabra?  Si su respuesta es positiva, vayamos adelante. 

Viva en el orden de Dios 

Como lo ilustra el Salmo 50:23b el orden de Dios es su voluntad expresada en su palabra y es la oportunidad de ver la salvación de Dios. Nosotros damos un paso y Dios corre la carrera con nosotros. Cuando nosotros ajustamos nuestra manera de hacer las cosas a los principios que Dios establece para las finanzas y las posesiones comenzamos a experimentar la libertad financiera. 

Veamos los siguientes principios para vivir en el orden de Dios y tener nuestras finanzas sanas: 

1.     Dios es primero

Dios se compromete a suplir todas nuestras necesidades si lo buscamos primeramente a Él (Mateo 6:33), así comienza el orden. Dios es primero, por la sencilla razón que Él es: Creador, Señor y Rey sobre todo el universo. Esto es un cambio de perspectiva y una transferencia de propiedad, Dios nos bendecirá, nos restaurará y nos prosperará una vez que nos humillemos para hacer su voluntad. Podremos levantarnos con la bendición y la ayuda de Dios alineando nuestra perspectiva como administradores de todo lo que recibimos de parte de Dios. 

 

2.     Honremos a Dios con nuestros diezmos y nuestras ofrendas

La forma sabía que Dios nos da para administrarnos financieramente es a través de saber cuál es nuestro diezmo y darlo en la iglesia local. Nuestro diezmo es la décima parte de todas nuestras entradas y sirven para extensión del reino de los cielos a través de misión de la iglesia local; no importa si son pocas o muchas sus entradas o sus ganancias, a Dios no le impresiona nuestras finanzas, le impresiona un corazón obediente lleno de fe. Si usted paga sus diezmos y da sus ofrendas está anunciando que Dios es primero en su vida y experimentará promesa de parte de Dios de vivir una vida sobrenatural de la provisión, la protección y la dirección de Dios en todas sus finanzas (Malaquías 3:10). 

 

3.     Trabaje diligentemente

Dios se compromete a sustentar nuestra vida, pero nuestra responsabilidad es ser fieles administradores trabajando diligentemente. La posición del administrador es la posición más alta después del dueño. Cuide su salud, cuide su familia, cuide sus finanzas, cuide su futuro viviendo bien hoy. Dios bendice la mano diligente y la prospera (Proverbios 13:4). Vayamos más profundo en nuestro compromiso: ¿Y si Dios se convierte en nuestro socio? ¿Qué resultados tendríamos en nuestras empresas, negocios o tratos al hacerlo a la manera de Dios? ¿Cambiaríamos hoy inmediatamente la forma de hacer nuestra propia administración?

 

4.    Viva bajo un presupuesto honesto

Anteriormente mencionamos la forma de hacer un balance financiero, pero un presupuesto se adecua a una visión clara de prioridades, valores  y convicciones. La forma en que gastamos e invertimos nuestro dinero habla mucho de los que hay dentro de nuestro corazón, manifiesta nuestras prioridades y anuncia nuestros valores. Por eso se necesita fe en Dios y valor para armar un presupuesto honesto a los principios que Dios enseña en su Palabra. 

 

Para hacer su presupuesto honesto, primero comience sabiendo: ¿Cuál es el importe de sus ingresos mensuales? ¿Está dispuesto a comprometerse con Dios respecto a la fidelidad del pago de sus diezmos? Si su respuesta es positiva tiene lo que algunos financieros denominan: Ingreso Neto Disponible. Pongamos el ejemplo de que usted gana mensualmente $12,000 pesos netos libres de impuestos y, ahora decide poner por orden sus finanzas a los principios bíblicos, comienza apartar su diezmo para llevarlo a la iglesia, lo cual representa un importe de $1,200 pesos; así usted tiene como resultado el Ingreso Neto Disponible por la suma de $10,800 pesos. En segundo lugar, ajuste sus gastos al total de Ingresos Netos Disponibles. Esta es la regla de oro para unas finanzas sanas: “No gastar más de lo tenemos disponible”. Y tercero, ajuste su presupuesto disciplinadamente a esta regla. Veamos un ejemplo de un Presupuesto Sugerido: 

 

El principio del diezmo es un magnifico método de la administración para saber la realidad de nuestras finanzas, pero nuestra responsabilidad se manifiesta en la administración eficaz del 90% de nuestros ingresos. Si usted se ha mantenido fiel en el pago de sus diezmos se dará cuenta que las cuentas al cierre de mes no son las mismas, siempre se cubren todas nuestras necesidades y de forma sobrenatural hay abundancia sobe nuestras finanzas. Es sorprendente ver la bendición y la fidelidad de parte de Dios en esta área de nuestra vida. 

5.    Liquide toda deuda

Parte del orden de Dios en nuestras finanzas es cancelar toda deuda. ¿Se imagina levantarse una mañana radiante de domingo sin ninguna deuda? Eso es posible en Dios. Las deudas nos desalientan, nos esclavizan y nos atan, en ocasiones nos quitan el sueño y nos roban la paz, pero si usted le cree a Dios, está trabajando y diezmando Dios abrirá los cielos y derrotará a sus enemigos. Haga una lista de sus deudas y ore al respecto, cuando tenga la oportunidad empiece a pagar la deuda, comience para las más pequeñas y experimente como Dios empieza a derrotar a todo gigante delante de usted. Ponga fecha y sea específico en su oración hacia a Dios para ser libre de todo acreedor y toda deuda. Escuche como cada gigante caerá delante de usted al pagar sobrenaturalmente cada deuda. 

 

6.    Tenga ingresos adicionales

Posiblemente al elaborar su presupuesto personal se dará cuenta que su dinero no es suficiente para tener cubiertas todas sus necesidades. Considere tener un ingreso adicional al vender algún producto, trabajar tiempo extra, o involucrar a su cónyuge al presupuesto familiar. En tiempos de crisis tenemos que hacer más ajustes que nunca, pero la creatividad es una herramienta para innovar ante la crisis. Una forma de tener ingresos adicionales es vender alguna posesión o artículo que no sea esencial en su vida, ahora por plataformas confiables en internet puede llegar a mejores tratos entre particulares, ore y sea sabio, también existe gente perversa en medio de las crisis que tratan de arruinar aprovecharse de la necesidad de las personas. 

 

7.    Sea sabio al comprar

Aprenda a vivir con la disciplina de su presupuesto y adquirir cualquier cosa bajo en esa misma disciplina, si usted quiere comprar algo, ahorre específicamente para eso o cómprelo en la capacidad de su presupuesto, evite lo más posible comprar las cosas a crédito. Al comprar a crédito, está comprobado que usted paga más incluso el doble o el triple de los que vale su artículo. Crea que Dios puede suplir para todas sus necesidades y encontrara ofertas como oportunidades que Dios le abrirá. 

8.    Invierta para su vejez

Si usted no cuenta con un terreno o una casa propia piense en su patrimonio para su vejez, crea que Dios le puede dar su propia casa y forjar una herencia para sus hijos. Forjar un patrimonio no tiene que ser un afán sino una decisión sabía para nuestra vejez. Ya sea que vaya a contar con su pensión o con su ahorro para el retiro piense en su vejez. Recuerde, no se afane ocúpese hoy para vivir bien mañana.

 

9.    Sea generoso

Usted es un instrumento en las manos de Dios, lleve su administración para glorificar a Dios y para bendecir a todos los que rodean con la abundancia que Dios trae a su vida. Si usted es un empresario o el dueño de un negocio tiene en sus manos la oportunidad de bendecir familias enteras. Sea generoso: “de gracia recibimos demos de gracia”.

 

Conclusión

Las personas que mantienen sus finanzas sanas tendrán una vida abundante, generosa y de impacto, aun cuando partan de esta tierra serán recordados por siempre. 

¡Alabado sea el Señor! ¡Qué felices son los que temen al Señor  y se deleitan en obedecer sus mandatos!

Sus hijos tendrán éxito en todas partes;  toda una generación de justos será bendecida.

 Ellos mismos serán ricos, y sus buenas acciones durarán para siempre.

La luz brilla en la oscuridad para los justos; son generosos, compasivos y rectos.

Les va bien a los que prestan dinero con generosidad y manejan sus negocios equitativamente.

A estas personas no las vencerá el mal;  a los rectos se los recordará por mucho tiempo.

Ellos no tienen miedo de malas noticias; confían plenamente en que el Señor los cuidará.

Tienen confianza y viven sin temor,  y pueden enfrentar triunfantes a sus enemigos.Comparten con libertad y dan con generosidad a los necesitados; sus buenas acciones serán recordadas para siempre.

Ellos tendrán influencia y recibirán honor. Los perversos lo verán y se pondrán furiosos. 

Rechinarán los dientes de enojo; se escabullirán avergonzados con sus esperanzas frustradas.

Salmo 112: 1-10

 Estudio: Israel Téllez 

 

Prosperados en tiempo de Crisis

 

"No serán avergonzados en tiempos difíciles; tendrán más que suficiente aun en tiempo de hambre. 

Salmos 37:19 NTV

 

Israel Tellez

Las dificultades, las malas noticias y toda crisis vienen a probar lo que somos y lo que tenemos. Las crisis, cambian repentinamente o gradualmente nuestro presente; sin embargo, todo hijo de Dios tiene la garantía al creer las promesas en la palabra de Dios para confiar en que la bendición, la protección y la manifestación de la soberanía de Dios definen su futuro y no sus circunstancias.  

 

Job fue un claro ejemplo de alguien que abundaba de una felicidad y plenitud que todo ser humano anhela; gozaba de una familia maravillosa, tenía prosperidad en sus negocios, tenía fieles sirvientes al cuidando de sus posesiones, una vida en devoción a Dios y una dicha que disfrutaba cada día con sus seres queridos. Pero, la suerte de Job es cambiada repentinamente; en un solo día, como lo narra el texto bíblico, le fue quitado todo lo que había logrado en tantos años de trabajo, oración y esfuerzo.

 

¿Qué había fallado? ¿Qué no había hecho? ¿Qué no había orado? ¿Qué no había previsto? 

 

Y en un interrogante que todo espectador se haría ¿Por qué a Job? 

 

Si Job, había caminado en integridad y en una vida justa. Su crisis, iba en aumento convertida en tragedia familiar, en ruina económica, en una terrible enfermedad en su cuerpo, como la exposición al juicio y vituperios de sus amigos, sin dejar de mencionar la incitación por parte de su esposa de maldecir a Dios y sugerir su suicidio ¡Que terrible situación! 

 

Las crisis se viven en carne propia; pero en Dios, lo importante no es nuestra historia, es lo que Dios puede lograr con ella. 

 

Veamos unos principios espirituales de cómo Job enfrentó tan grande crisis y terminó siendo prosperado al doble. 

 

1.    En medio de la crisis Job adoró a Dios

La forma de reaccionar de Job es sorprendente, rasga sus vestiduras para guardar luto por sus hijos y sus siervos, y comienza adorar a Dios. La adoración es la muestra de amor y gratitud más intima. La verdadera adoración no busca respuestas, expresa gratitud y el reconocimiento de que todo lo que tenemos y todo lo que somos es gracias a Dios. La adoración no busca culpables, busca al Dios justo que todo lo puede. La adoración es humillación buscando a Dios, no conmiseración. Podemos enfrentar toda crisis adorando a Dios y siendo agradecidos por todo lo que Dios nos ha dado, por lo que tenemos y por lo que Dios nos va a dar. Pero la adoración extraordinaria, es la que se da sin pedir nada a cambio, es la que declara la naturaleza de Dios y ama su presencia, no sus obras. La verdadera adoración apunta a la soberanía, cuidado y amor de Dios para nosotros. La adoración es gratitud. Un corazón agradecido siempre adorará a Dios en medio de toda crisis.

 

2.     En medio de la crisis Job bendijo a Dios

Bendecir es exaltar a Dios. Job tenía todo el derecho en una forma razonable, para reclamar o pedir una explicación inmediata a Dios. A pesar de ello, después de adorar, bendijo a Dios reconociendo su soberanía sobre todas las cosas. El uso de nuestras palabras nos lleva a la prosperidad o a la amargura, como hijos de Dios tenemos que bendecir a Dios y reconocer qué toda nuestra vida está en sus manos. La bendición a Dios nos lleva a un futuro glorioso. Si usted quiere madurar en su vida espiritual, bendiga más a Dios y quéjese menos; y el bien y la misericordia le seguirán todos los días de su vida aun en medio de su crisis.

 

3.    En medio de la crisis Job confió en Dios

Confiar en Dios es reconocer que él está trabajando. El que tiene fe en Jesús confía en Dios, porque fija su mirada en él, en su persona, no en un amuleto, estatua o imagen. Confiar es amar en acción, la adoración expresa en intimidad su amor, la confianza la manifiesta al enfrentar la situación. Todos viviremos algún tipo de crisis, pero necesitamos asegurarnos que estamos confiando en Dios al caminar y enfrentar todo problema tomados de la mano de Dios. Toda crisis nos llevará a conocer más a Dios y a poner nuestra confianza en él, al saber y declarar lo que Dios es capaz de hacer por cada uno de nosotros. La confianza es relación, es conexión. Job confío y declaró en uno de los momentos bajos de sus crisis lo siguiente: 

 

Pero en cuanto a mí, sé que mi Redentor vive,    y un día por fin estará sobre la tierra.Y después que mi cuerpo se haya descompuesto,    ¡todavía en mi cuerpo veré a Dios! Yo mismo lo veré;    así es, lo veré con mis propios ojos.    ¡Este pensamiento me llena de asombro! 

Job 19:25-27 NTV

 

4.    En medio de la crisis Job clamó a Dios

Clamar es buscar la intervención de Dios en lo que estamos viviendo. Clamamos a Dios porque creemos que Dios puede cambiar nuestra situación e intervenir a favor de todos los que clamamos; pero hay ocasiones en que no vemos la respuesta o no recibimos los resultados que quisiéramos. Eso no significa que Dios no esté escuchando o no esté trabajando. Clamamos porque sabemos que Dios tiene un propósito glorioso aunque no lo veamos. Por eso, la fe va más allá de las circunstancias. La fe pide en el nombre de Jesús, busca en el poder del espíritu y toca la puerta con insistencia. La gran respuesta que encontraremos al clamar a Dios es ser atendidos por él personalmente. Dios está para amarnos, cuidarnos, protegernos, proveernos, defendernos, rescatarnos, salvarnos, librarnos y todo lo que usted necesite; pero lo más importante, es que Dios va a cambiar nuestro corazón. Las crisis nos transforman en gloria y en triunfo para los que amamos a Dios.

 

5.    En medio de la crisis Job vio a Dios

En el clímax de su crisis Job ve a Dios y su corazón es trasformado. Dios le explica que él estaba en control de todo lo que estaba viviendo y reafirma su soberanía sobre todo el universo. Job vivía con una devoción hacía Dios, pero no conocía el corazón de Dios. Esto es sorprendente, porque la Biblia expresa que Job ofrecía cada mañana sacrificios por toda su familia. Toda crisis que vivamos en los propósitos de Dios cambiará nuestro corazón. Dios ama más nuestro corazón que nuestros sacrificios. Eso nos da la plena libertad de buscar la dirección y la voluntad de Dios en toda situación. 

 

6.    En medio de la crisis, Job fue prosperado

Y la gran pregunta ¿cómo seremos prosperados? Así como caemos en crisis, Dios tiene el poder de sorprendernos y levantarnos. Las crisis no son permanentes, tienen su tiempo de caducidad y son la puerta para ser restaurados al doble. Precisamente Job, fue restaurado al doble, en bienes y familia, en riqueza y paz, Dios lo llevó a vivir una vida abundante y plena, algo totalmente superior a lo que había vivido; la gran diferencia fue que ahora Job conocía a Dios como nunca lo había conocido, su fe había crecido pero ahora caminaba con una certeza mayor de la justicia y la soberanía de Dios como nunca antes. La prosperidad es parte de las promesas de Dios para nuestras vidas, Jesús nos prometió una vida abundante y llena del Espíritu Santo. 

 

Conclusión

Podemos aprender de la vida de Job y ver como Dios tiene el poder de levantarnos una y otra vez, con el propósito de prosperarnos. No importa que crisis estés viviendo, ya sea un divorcio, la muerte de un hijo, la ruina de tu empresa, la traición de una amistad, una enfermedad incurable, el quebranto de tu economía, la interrupción de tus estudios o cualquier cosa que nos meta en una situación difícil. Recuerda, no serás avergonzado, Dios está trabajando y si confías en él serás restaurado al doble de lo que tenías. 

… el Señor le restauró su bienestar. Es más, ¡el Señor le dio el doble de lo que antes tenía!

 

Job 42:10 NTV

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