Por: Marlon Hernández

 

Colosas era una ciudad muy importante en la región suroeste de Asia Menor. En el tiempo de los apóstoles había visto sus mejores días. Había una iglesia allí, quizás establecida por Epafras (Colosenses 1: 2 y 4:12). La iglesia nació en la casa de un hombre llamado Filemón, quien fue evangelizado por Pablo (Filemón 19). Aparentemente Filemón era una persona adinerada, porque su casa era lo suficientemente grande para albergar a todos los que se reunían para exaltar a Dios.

 

Así comienza la historia de este encantador relato. Onésimo, un esclavo que pertenecía a Filemón, había huido de su amo, posiblemente robando dinero en el proceso (Filemón 18-19). Siendo fugitivo, se dirigió a Roma donde se puso en contacto con Pablo, quien estaba bajo arresto domiciliario esperando la resolución de su caso ante César (Hechos 28:16). Aunque Onésimo resultó ser muy útil para el apóstol, finalmente tomó la decisión de que debía regresar a la casa de Epafras. Así, en compañía de Tíquico (Colosenses 4:7-9), Onésimo partió hacia Colosas con una carta; la más breve y personal que hubiese escrito Pablo. Aunque este pequeño libro tiene unos cuantos versículos, está repleto de verdades permanentes tan necesarias en nuestro mundo moderno, por ejemplo: 

 

1. Hacer lo correcto

La carta a Filemón es una brillante afirmación de la ética cristiana. Tanto Pablo como Onésimo estaban convencidos de que lo correcto era que este último regresara al lugar de donde había huido para corregir los errores anteriores. Para estos hombres, la cuestión no era: ¿Qué es lo más fácil que podríamos hacer? Tampoco dijeron: ¿Qué es lo mejor para nosotros? Más bien, su dependencia de Dios los llevó a preguntarse: ¿Qué es lo correcto delante de Dios? La respuesta de ambos nos muestra lo que es el verdadero carácter; responder haciendo lo correcto para honrar a Dios aunque sea muy difícil. 

 

2. Misericordia

La carta es el más grande tributo a la misericordia. Onésimo era un converso relativamente reciente, pero su pasión por hacer el bien era tremenda. De entrada, hay que considerar el hecho de que el dueño de un esclavo tenía control total sobre su "propiedad", al menos esa era la costumbre. Al llegar de nuevo el esclavo fugitivo, podría azotarlo o matarlo a su propio gusto, como era la práctica, inclusive,  un fugitivo se le podría marcar en la frente con una “F”, como señal de que era un fugitivo. Onésimo tenía un destino incierto, pero siguió adelante de todos modos. De hecho, la carta a Filemón, es un parteaguas por el impacto social que provoca a causa del mensaje de misericordia ya que, ningún documento en la historia del mundo ha alterado tanto la actitud de la humanidad hacia la institución de la esclavitud como esta carta. Pablo instó a Filemón a recibir a Onésimo “ya no como esclavo, sino más que esclavo, ¡como hermano amado! (Filemón 16). Cuando un hombre como Filemón trata a los demás como hermanos amados, la relación amo-propietario se desvanece en el olvido, independientemente de la sanción legal. Este calibre de misericordia, fue precisamente el que le dio la libertad formal a Onésimo.

 

 

3. La providencia de dios

Esta epístola es una afirmación conmovedora de la realidad de que la providencia de Dios puede estar obrando en circunstancias que no podemos ver. Pablo señala a Filemón que quizás Onésimo se separó por un tiempo, para que lo tuviera para siempre (Filemón 15). Si bien el apóstol no podía decir con certeza que Dios había orquestado esta historia, la situación parecía tener “huellas digitales” divinas por todas partes. Precisamente en el cielo se pueden orquestar los eventos humanos mas impactantes jamas soñados, así que, las formas y los tiempo de Dios son un misterio que nadie puede sondear, solo hay que vivirlos en la fe y esperanza de Cristo.

 

4. Persuasión 

Esta hermosa carta es un ejemplo magistral del arte de la persuasión, en contraposición a la rígida fuerza de la autoridad la cual es muy común en aquellos que no saben de misericordia, es decir,  Pablo no desea mostrar su músculo apostólico, pero tiene la intención de guiar a Filemón hacia la dirección correcta. Por ejemplo, las siguientes palabras podrían haber sido como un carbón ardiendo en el corazón de Filemón:

 

Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también (Filemón 17-19). 

 

La exclamación de Pablo, muestra claramente que en algún momento del pasado, él había sido usado para llevar a Filemón al Señor, ¡no es que el apóstol insistiera en el tema! Pero el texto indica lo siguiente: Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido. (Filemón 22). El apóstol le dice a su amigo que, si Dios quiere, planea visitarlo pronto. ¡Ese es un buen argumento para lograr que Filemón aceptara la sugerencia de Pablo!

 

De manera general, la carta a Filemón nos insta a recordar el poder del evangelismo. Onésimo era nativo de Frigia (Colosenses 4: 9). Los esclavos de Frigia tenían una reputación particularmente desagradable. Sin embargo, en Onésimo, Pablo no vio una hombre sin valor, sino un siervo potencial de Cristo. El evangelio puede ejercer su poder restaurador en cualquier corazón que sea honesto, independientemente de los antecedentes de maldad. 

 

Finalmente, esta pequeña epístola contiene un emocionante mensaje de unidad. Hay indicios de que Filemón sentía afecto por Onésimo a pesar de lo que había hecho (Filemón 15) pero hay una palabra clave la cual es "para siempre". Dicha palabra implica que ahora que Onésimo es cristiano, un hermano amado, estos dos disfrutarán de una relación completamente diferente entre sí, la cual, no es meramente de tiempo, sino de eternidad. Una relación que perdura más allá de los aspectos temporales: una relación de unidad. Las uniones espirituales no se destruyen con las vicisitudes de la vida porque las ha construido el Señor. Por lo tanto,  el propósito de la carta es mostrar al mundo que hay un Dios de misericordia interesado en la vida de tanto del más necesitado como aquel que aparénteme lo tiene todo. Para ambos, Dios tiene un plan perfecto y lo cumplirá entrelazando sus vidas y creando historias fabulosas donde él será glorificado.