Por Israel Téllez

 

“He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad”.

Jeremías 33:6 (RVR1960)

Introducción

La depresión es un padecimiento que prácticamente todo ser humano experimenta y es originado por muchas causas, entre ellas las de tipo biológico, emocional, mental, ambiental o de otra índole. Son sentimientos que no desaparecen fácilmente y están presentes en cualquier persona en su diario vivir. En ocasiones se transforma en una enfermedad que afecta y puede alterar el ciclo del sueño, el apetito y otros padecimientos físicos, en un desinterés o la dificultad de realizar tareas, sentimientos de culpabilidad, baja autoestima, irritabilidad social, desesperanza entre otras afectaciones. 

La depresión es real y tiene que ser atendida para la salud emocional, física y espiritual de toda persona; en especial en aquellas que sean diagnosticadas profesionalmente por un especialista. Tenemos que entender que la depresión no es un pecado sino un padecimiento, es algo que puede sufrir cualquier persona y debemos enfrentarla con toda la ayuda posible. 

Dios nos prometió darnos sanidad y medicina como leemos en Jeremías 33:6, y precisamente esa es la base ganadora para que nosotros podamos orar cuando estamos deprimidos. La ciencia y la fe se unen para mejorar la vida de las personas, eso es lo que podemos vivir los creyentes en espíritu y en verdad. 

Pero, ¿cómo orar cuando estamos deprimidos? A continuación te daré unos consejos prácticos que puedes aplicar a tu vida espiritual y enfrentar la depresión.

1.    Cuando estamos deprimidos tenemos que decidir nunca dejar de orar

Lo primero que tenemos que hacer para poder orar cuando estamos deprimidos es decidir no dejar de orar nunca, porque a través de accionar nuestra fe podremos gobernar nuestras emociones a través del dominio propio que Dios nos ha dado, someter nuestros pensamientos a la obediencia a Cristo y levantarnos en obediencia a la voluntad de Dios. Esta es la realidad y el orden espiritual para los creyentes, ya que la lucha que mantenemos al estar deprimidos se lleva en la esfera de nuestra alma que incluyen nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestra voluntad. Es de suma importancia la determinación de nuestra fe para que nada interrumpa nuestra comunión con Dios en oración, ya que nuestro espíritu se fortalece y toma la identidad que mantenemos como hijos de Dios, así tendremos una roca sólida al luchar para ser libres de la depresión. Hombres de Dios como Job y Elías experimentaron la depresión en carne propia, aun Jesucristo padeció una angustia terrible en el huerto de Getsemaní cuando estaba orando y pidiendo al Padre poder pasar la crucifixión si fuera posible, pero fue la decisión de hacer la voluntad de Dios lo que les levantó de su condición. Job se levantó del luto y abandono el orgullo para ser restaurado al doble, Elías se levantó de la depresión y el menosprecio para levantar a Eliseo, y poder continuar la obra de Dios; y Jesucristo se levantó valientemente después de orar para ir directo a la cruz como un cordero obediente y salvar al mundo entero. Job, Elías y Jesús nunca dejaron de orar. Le reitero, el experimentar depresión no es pecado, es un padecimiento.

 

2.    Cuando estamos deprimidos tenemos que describir claramente nuestras emociones al orar

Los salmos están plagados de toda la gran gama de emociones que experimentamos y no excepta la depresión; es más, Dios nos escucha atentamente y no es ajeno a ninguno de nuestros sufrimientos o padecimientos. Sin embargo, el reprimir nuestras emociones puede ser dañino para nuestra salud emocional y espiritual. Al orar podemos confesar y declarar describiendo nuestras emociones en oración delante de Dios para exponer toda nuestra situación con el propósito que Él intervenga en nuestro corazón, sane nuestras heridas, nos haga justicia y nos lleve a la verdad para ser libres de la depresión. Si no sabe cómo describir alguna emoción en oración, le recomiendo que lea en voz alta un salmo, posiblemente se identificará con alguna emoción que encuentre en alguno de ellos y se apropie para su vida una promesa de Dios. 

3.    Cuando estamos deprimidos tenemos que orar para conocer la verdad

En ocasiones los creyentes se confunden al experimentar una depresión porque mezclan su condición emocional o física con su vida espiritual; otras veces llegan a pensar que el sufrimiento es sinónimo de algún pecado o de algún asunto no resuelto en su corazón y experimentan sentimientos de vergüenza al pensar que deberían estar siempre plenos y felices; en otras situaciones piensan que no están haciendo lo suficiente espiritualmente hablando para ser libres y sanos, y tienen sentimientos de frustración e impotencia. Pero a la luz de la verdad, tenemos que ver claramente que en ocasiones la depresión viene por causas biológicas, no por cosas psicológicas y mucho menos una causa espiritual. Por lo tanto, Dios nos ha dado sanidad y medicina, la primera es provista a través de la fe de una forma intangible al creer que Jesucristo llevó nuestras enfermedades en la cruz y es parte de nuestra herencia espiritual; y la segunda, es parte de un proceso tangible que requiere diagnóstico, tratamiento y tiempo a través de un especialista. Cuando estemos deprimidos tenemos que orar para que Dios nos lleve a la verdad cualquiera que sea el diagnostico. 

 

4.     Cuando estamos deprimidos tenemos que orar para apropiarnos de la paz de Dios 

Oramos no para lograr algo espiritualmente, oramos en la base de para participar de lo que Dios ya nos ha dado a través de Jesús. Eso es algo radicalmente poderoso en la promesa de nuestra sanidad. Oramos porque sabemos que Dios da una paz que el mundo no puede proveer. En medio de la lucha y de todo lo que padezcamos tenemos que orar para apropiarnos de la paz de Dios para nuestra mente, nuestro corazón y la sanidad para nuestro cuerpo.   

 

5.    Cuando estemos deprimidos tenemos que orar recordando toda la bondad de Dios.

En el salmo 103, el salmista le ordena a su alma que bendiga al Señor, en la primera ocasión lo realiza para involucrar todo su ser: espíritu, alma y cuerpo lo lleve a cabo; en la segunda, para no olvidar toda la bondad de Dios para su vida. Cuando estemos deprimidos tenemos que orar recordando todo lo que Dios es en nuestra vida y todo lo que ha hecho por nosotros. En ocasiones al experimentar una depresión no tenemos la fuerza y mucho menos la disposición para orar, pero en este pasaje encontramos un poderoso principio: tenemos la autoridad espiritual para ordenarle a nuestra alma para que rompa el silencio y comience a invocar a Dios. Ya mencionamos que reprimir nuestras emociones es dañino, pero aquí tenemos una llave para orar y es ordenarle a nuestra alma que lo haga. 

Conclusión

 

Es importante que cualquier persona que esté experimentando una depresión tenga una ayuda efectiva y profesional, sabiendo que la depresión es un padecimiento que tiene solución y tratamiento. Como lo creemos a través de la palabra de Dios, tenemos la sanidad que es la voluntad de Dios para nuestras salud y la medicina que es la provisión para hacerla efectiva. Podemos orar cuando estamos deprimidos para atravesar cualquier valle de sombra de muerte sabiendo que Dios está con nosotros y nunca nos soltará de su mano.