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Yo y mi casa

 

 

El pasaje, yo y mi casa serviremos al Señor (Josué 24:15), es muy popular. De hecho, está impreso en placas, se encuentra grabado en cuadros de madera, incluso es pintado a mano en las paredes de muchas congregaciones cristianas. El texto ha sido usado para adornar nuestros hogares porque es una declaración de fe, una afirmación de compromiso y refleja el pacto de una familia que quiere servir al Señor. Entonces, ¿Cuál es la importancia de este texto? Sin lugar a dudas el mensaje es claro; Josué estaba decidido a servir a Dios con todos y cada uno de los miembros de su familia.  

 

El pasaje tenía un significado muy radical en los días de Josué. Según la historia bíblica, Josué era el asistente de Moisés y al paso del tiempo, se convirtió en el líder de las tribus israelitas. En el momento de esta proclamación, Josué como dirigente principal, reunió a todas las tribus de Israel para desafiar al pueblo y que ellos tomaran la decisión de expresar a quién servirían.  

 

Lo que aprendemos de este discurso, es que sus palabras trajeron conciencia a los israelitas recordándoles que toda provisión durante los últimos años fue gracias a la intervención de un Dios amoroso que había hecho lo mismo, generaciones antes que ellos, y continuaría teniendo cuidado en las generaciones venideras.  

 

Por lo tanto, decir que mi casa y yo serviremos al señor, en primer lugar, significa que nos comprometemos a presentarnos a nosotros mismos y a nuestra familia como cristianos no superficiales, es decir que todo lo que hacemos, pensamos o vivimos, lo hacemos en torno a una coherencia entre lo que dice Dios y nuestra respuesta activa a sus designios. Es una vida donde el servicio a Dios es evidente sin importar donde se haga. La gente al rededor ve nuestra actitud y compromiso de servir a un Dios que quiere manifestarse.  

 

En segundo lugar, como padres de familia, este discurso nos debe llevar a esforzarnos cada día a guiar a nuestra familia en su camino de la fe y enseñarles cómo es que se puede servir a Dios en conjunto. Aunque podría parecer una obra bastante difícil, sin embargo, hay una cosa que jamás debemos hacer a lo largo del recorrido: darse por vencido.  

 

Ahora, para servir a Dios juntos como familia, los padres deben guiar a los hijos hacia Jesús a una edad temprana. Incluso, si ya fuesen mayores lo importante en ambos casos es explicarles el asombroso plan de Dios y su salvación. También debemos entender que los padres que deseen educar a sus hijos en el camino del servicio a Dios, deben andar por ese mismo camino que quieren que vayan sus hijos. Toda la familia es moldeada por los actos o acciones de un padre que ha decidido servir a Jesús. Cuando una familia sabe que toda persona es capaz y diga de servir a Dios, siempre tendrán la fe y el corazón para responder cualquier llamado al servicio divino.  

 

Finalmente, algunas formas prácticas de servir a Dios como familia son: una vez más recordar que servir va más allá de un domingo o de las cuatro paredes de una iglesia. Sin embargo, siempre se puede comenzar por servir como familia en la casa de Dios. Se puede servir a Dios testificando a otros acerca de lo que Dios hace en nuestra familia. También se puede servir a Dios de manera financiera. Indiscutiblemente se sirve a Dios cuando oramos por otros o incluso cuando abrimos nuestra casa para tener compañerismo y comunión con otras personas.  

 

Como en los días de Josué, así sucede con nosotros hoy; somos retados a tomar una decisión.  Como padres, tenemos la responsabilidad de preparar nuestra familia para que tengan un deseo por servir a Dios y como iglesia, también debemos crear un ambiente espiritual para que las personas tengan la oportunidad de servir en unidad.  

 

Por Marlon Hernández

Firmes ante la ansiedad

 

Escoger bien un refugio en los momentos difíciles y críticos de la vida es fundamental para salir vencedores ante cualquier situación.

Si alguna vez has sentido tanta preocupación que ha interferido con tus actividades diarias como tu trabajo, relaciones, escuela o incluso en el hogar, y has tenido dificultad para controlarlo, seguramente has experimentado lo que se conoce como ansiedad .

Si bien la ansiedad es una emoción que todos hemos experimentado, es importante saber que no todos la viven de la misma manera o intensidad; y que la inquietud, nerviosismo, preocupación, temor o pánico que ésta causa en las personas, puede llevar a casos extremos y graves. Es cierto que muchos de estos casos críticos requieren de una atención especializada, pero ¿qué dice la Biblia sobre este tema?  

 

 “No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo.” Filipenses 4:6-7 TLA

 

Pensar en los asuntos diarios de la vida, la casa, el trabajo, la escuela, etc. sumado al mundo hiperconectado en el que estamos inmersos, hacen un poco más dura la tarea de no estar afanosos ni ansiosos por nada. 

Es por esa razón que hacer de Dios nuestro refugio es vital para experimentar esa paz que solo Él nos puede dar, y dejarnos abrigar por su perfecto amor. 

¿Qué va a pasar si…? 

Jeremías 29:11 TLA“Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar.”

Continuamente nuestros pensamientos y dudas giran alrededor de nuestro futuro, no es malo hacer planes o proyectos de vida a corto, mediano o largo plazo, sin embargo, cuando sabemos que Dios ha planeado un futuro lleno de bendición y bienestar podemos vivir seguros en su promesa y sostenernos de ella aun cuando las cosas no estén sucediendo tal cual las planeamos. 

Dios está interesado en tus planes, pero recuerda que su propósito y soberanía prevalecerán sobre todas las cosas.

 

Agradecidos con lo que tenemos

“Porque, cuando nacimos no trajimos nada al mundo, y cuando muramos tampoco podremos llevarnos nada.  Así que debemos estar contentos de que tenemos ropa y comida.” 1Timoteo 6:7-8

Comparar lo que tenemos con respecto a otros, puede ser otro síntoma de ansiedad, incluso la Palabra nos enseña que un deseo desmedido hacia las cosas materiales o las riquezas puede hacernos caer en tentación y llevarnos a la destrucción.

Jesús mismo en el sermón del monte nos hace ver como Dios se hace cargo de todo lo que necesitemos, si buscamos su Reino por encima de todo lo demás. Y esto solo es posible llevando una vida alineada a su palabra, haciendo su voluntad con un corazón agradecido y obediente. 

 

¡Muévete en fe!

 “La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime, mas la buena palabra lo alegra.” Proverbios 12:25

Vivir como vencedores implica sostenernos de sus promesas con la certeza de que Dios es fiel para cumplirlas. 

Cuando el tiempo de prueba llega a tu vida tienes dos opciones, enfrentarlo en tus fuerzas o en las fuerzas de Dios. Esto no quiere decir que tenemos que permanecer inmóviles o sentados mientras Dios actúa, sino de poner nuestra fe en acción. Significa dar cada paso con la confianza de que Dios está contigo, y no distraerse por muy fuerte que sea la tormenta manteniendo siempre el enfoque en su palabra.

Moverte en fe garantizará que esos pensamientos de preocupación y ansiedad sean opacados por la victoria que Jesús obtuvo en la cruz.

¡Alégrate! porque Jesús es la Roca firme donde nuestra vida está segura, permanecer en ese lugar nos garantiza un futuro lleno de bendición y esperanza. 

 

Por Jorge Aburto

Pablo

 

Uno de los expositores de la palabra mayormente citado en el nuevo testamento es el Apóstol Pablo, conocido también como Saulo de Tarso debido a que su nacimiento se da en Tarso ciudad y capital de la provincia Romana de Cilicia de la actual Turquía.

Nace aproximadamente entre los años 5 al 10 d.c., en el seno de una familia judía influyente, descendiente de la tribu de Benjamín; su oficio era hacer tiendas o carpas y su preparación como fariseo fue bajo la tutela de Gamaliel destacado maestro de la Ley, llegando a dominar varias lenguas Hc.21.37, 21.40 26.14, como el griego, hebrero, arameo y posiblemente el latín ya que habitaba entre los romanos.

Pablo era un hombre muy religioso, apasionado y celoso por la forma en como él había sido educado, debido a esta formación concibió a la iglesia cristiana como una secta muy peligrosa para su nación por lo que se convirtió en un acérrimo perseguidor de los cristianos. Esta persecución llevó a la iglesia a extenderse hacia otros lugares. 

Este celo y pasión de Pablo como parte de su carácter fue usado por Dios, él tiene un encuentro con Cristo camino a Damasco (capítulo 9 del libro de los Hechos) que transforma su vida, predicó a Cristo por todo el imperio romano, realizando 3 viajes misioneros. En su primer viaje Pablo llevó el evangelio a Chipre y Galacia (Turquía interior).

En su segundo viaje, cruza por tierra Turquía y desde allí llega a Grecia (Macedonia y Acaya), regresa por mar embarcándose desde Corinto con escala en Éfeso hasta Cesarea (Judea) y de ahí a Antioquía por tierra, visitando antes Jerusalén.

En su tercer viaje es similar a la ruta anterior, pero en vez de atravesar directamente el mar Egeo entre Corinto y Éfeso lo bordea tocando varias ciudades en Grecia y en Turquía, este viaje termina en Jerusalén, donde es encarcelado. 

Existe otro cuarto viaje, pero este no es un viaje misionero, Pablo es conducido preso por mar desde Cesarea hasta Roma, circunstancias que no le impiden compartir de Cristo.

Trece de las cartas del nuevo testamento son atribuidas a Pablo, cuatro son personales dirigidas a Tito, Filemón,y 1ª y 2ª de Timoteo, el resto son colectivas, Romanos, 1ª y 2ª de Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses 1ª y 2ª de Tesalonicenses.

El objetivo de estas Cartas es dar instrucciones a los cristianos sobre el modo de comportarse y responder a sus inquietudes.

Una de sus principales características era su pasión por Cristo y él lo define así en la carta a los Filipenses capítulo 1, “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Después de este breve análisis de la vida de Pablo podemos resumir lo siguiente: 

Dios usará el pasado y el presente para servirle en el futuro, no desperdicia nuestro tiempo, preparación, aun aquellas malas experiencias y debilidades de nuestra vida, Dios usa todos estos acontecimientos como fortalezas para desarrollar su ministerio en nosotros y así poder llevar el evangelio a todas partes. Pablo pasó de rechazar a Jesús a ser un fiel seguidor y entregar su vida por él. 

Que con ese celo y pasión rindamos nuestra vida a Cristo y llevemos con poder el evangelio a todo lugar.

Dios Suple

Cuando todo parece marchar muy mal y no vemos ninguna puerta de salida, Dios se hace presente de una manera extraordinaria.

La Biblia nos enseña que de Dios es todo, la tierra y su plenitud  ( Salmo 24:1); “es dueño de la plata y el oro “ ( Hageo 2:8) y que todo lo que está en esta tierra le pertenece a Él.

Debemos de creer a su palabra en todo tiempo, porque Dios sostiene a sus hijos y los guarda con mano poderosa.

Los planes de Dios para nosotros son de bienestar y no de mal, son de bendición y no de maldición; así que en cualquier situación o circunstancia en la que estes o en las crisis que estés viviendo en este tiempo :”

Dios tiene cuidado de ti, porque eres su hijo amado o su hija amada.  En su palabra nos dice que:"Tu vida está esculpida en la palma de su mano”, por lo tanto Él no te dejará, nunca no te abandonará.

Él es Dios Todopoderoso y está al control de toda situación en tu vida; debes de recordar que sobre todas las cosas está Dios muy por encima de ellas, puede ser enfermedad, problemas financieros, problemas familiares, etc; Dios siempre está al control de toda situación y que las mismas “cooperan para nuestro bien” nunca para nuestro mal.

Considerando todo esto, tu confianza siempre debe estar puesta en el Señor y esperar de Él su respuesta favorable a tu petición. 

Uno de los nombres de nuestro Dios con el cual se ha revelado a nuestra vida es “Jehova Jireh” que significa “ Dios promoverá", entonces sea cual sea la situación que estés pasando debes de confiar en que el Señor suplirá “ todo lo que te haga falta" porque esa es su naturaleza y porque Él te ama.

Y aunque tu situación no sea favorable debes saber que Dios no depende de tu situación o de tu circunstancia ni de tus dificultades, debes confiar y tener fe en Él de que va a abrir puertas de bendición para tu vida y nadie, absolutamente nadie, podrá cerrarlas. Todo está a tu favor porque Dios está contigo, Él está a tu lado y suplirá para tu vida trayendo sanidad física, emocional y también te dará las finanzas que estás necesitando.

Todo lo que te preocupa  y provoca angustia en tu vida llega a su fin porque Dios siempre escucha tu oración y responde toda petición que hagamos en El Nombre de Jesús!!

Debes cree y confiar en que Dios hará cosas extraordinarias para tu vida porque esa es su voluntad (Jeremías 29:11).

Por lo tanto, mantén firme tu fe porque Dios siempre cuidará de ti y no permitirá que nada que tu no puedas soportar venga sobre ti. 

Él está a tu lado cómo un poderoso gigante.

Él es un Dios que provee siempre.

 

Por David Meneses González

Bendiciones sobre mi

 

Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!», y por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria (2 Corintios 1:20) 

 

A muchos les cuesta trabajo entender que Dios nunca dará respuestas negativas a la oración de fe. Si acaso, responde de una manera que resulta diferente de lo que esperábamos, pero nunca responderá con un "No".  Regularmente lo que nosotros interpretamos como un “No” es un tiempo de espera, o un mensaje directo diciéndonos ten paciencia, pero jamás Dios nos da una respuesta sin sentido o dejándonos a la deriva.   

 

Nos debe quedar claro que Dios funciona así; Él quiere bendecirnos, pero su palabra también nos indica que su respuesta es mejor que la nuestra porque él puede hacer muchísimo más que todo lo que pudiéramos imaginarnos o incluso pedir. Sea cual sea el caso, o incluso la respuesta, el poder de Dios obra eficazmente en nosotros (Efesios 3:20). 

 

Por lo tanto, cada oración de fe sobre las promesas de Dios, según el texto, resulta en un sí como respuesta. Las bendiciones financieras, sanidad, o provisión, están sobre mí y el Señor está dispuesto a decir sí a la oración que hago alineada a su voluntad.  Así que, el “NO” jamás detiene a Dios y no debería hacerlo con nosotros. Jamás deberíamos decir que No tenemos alguna promesa o mucho menos que Dios No quiere bendecirnos. Todos tienen bendiciones sobre su vida, esa es la verdad de Dios.  

 

Básicamente esta verdad nos declara que la bendición se desata cuando hemos creído en el nombre de Jesús.  La biblia dice: Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre (Juan 14:13).  Entonces, la bendición es una consecuencia del deseo de Jesús que quiere darnos las cosas del reino de los cielos, además, Jesús enseño que, ¡si pedimos en su nombre Él lo haría! La vida de fe y el cumplimiento de todas las promesas se basan en la expectativa de recibirlas. Vivir nuestra carrera de la fe creyendo que será hecho como me fue dicho y se me han dicho que las bendiciones de Dios están sobre mí, entonces yo digo Sí y amén. Las creo.  

 

Para este punto de la lectura, deberíamos haber comprendido que la fe está ligada a las promesas y las respuestas a las bendiciones que están sobre mí, son el respaldo que viene de arriba, el cual, nos debería impulsar a creer en medio de la adversidad. Si se pudiera resumir en una frase lo que debemos esperar de esta verdad, diríamos que las promesas de Dios sobre nuestra vida, siempre van a superar nuestras expectativas.  

 

Así que, recibir más de lo que le pedimos al Señor en el área económica, de la salud o familiar, nos hace experimentar su gran poder que está actuando en nosotros (Efesios 1:19). Sobre mí actúa el poder de Dios y sus bendiciones son de la misma naturaleza, por lo tanto, cada bendición también hace que nos demos cuenta de su generosidad y abundancia. Es su amor revelado a manera de respuesta.  

 

Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios (1Corintios 2: 9-10). 

  

Finalmente, las promesas de Dios en nosotros responden directamente a la gracia (Dios quiere que sucedan) y a la fe (yo también debo querer que sucedan). Si el día de hoy quieres ver su mano sobre tu vida y sobre lo que está a nuestro alrededor, cree más que nunca que sobre ti esta la bendición de Dios y solo responde a lo que te ha dicho Sí y amén. 

Por Marlon Hernández

Buenas noticias

 

El propósito de predicar de Dios se da ante la necesidad de la salvación del ser humano, como dice la carta a los Romanos 3.23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”, entendemos que todo ser humano está separado de Dios por causa del pecado y que existe la necesidad de tener un encuentro con Cristo, cuando este encuentro se da comprendemos realmente el propósito del hombre en esta tierra.

Quienes hemos tenido este encuentro nos sentimos impulsados para aprovechar toda oportunidad que se nos presenta y compartir del amor de Dios 1ª Co. 9:16-17, “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada”, una vez que experimentamos esta transformación al vivir bajo los principios de Dios no podemos pasar por alto el ver que la humanidad sin Dios no tiene esperanza. 

Dios se manifiesta a todos, Romanos 1.20 dice, “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa“.

En la parábola del sembrador Mateo 13:1-9, Jesús nos enseña que la semilla sembrada no siempre caería en buena tierra, pero que esto no nos desanime para continuar compartiendo a otros del amor de Dios, pues trae un verdadero gozo ver una vida transformada.

El tiempo es de Dios perseveremos, mi esposa y yo tenemos un amigo el cual vivía una vida desordenada, nos ponía apodos por ser cristianos y por lo regular nos ignoraba cuando queríamos hablarle de Dios, pero cuando había la oportunidad la aprovechábamos para compartirle, así fuera una palabra, dejamos de verlo por algunos años y nos reencontramos en una plaza comercial, cuando nos vio corrió a nosotros y lo primero que nos dijo “soy cristiano, estoy sirviendo en la iglesia, pase por un tiempo difícil, me acordé de sus palabras y me volví a Dios”, nos llenó de gozo ver su vida transformada.     

Romanos 3.11 dice “…no hay quien busque a Dios”, por lo tanto no debemos dejar pasar las oportunidades que se nos presenten para compartir de Dios, una oportunidad es una puerta que se abre en el momento exacto la cual debemos aprovechar, estamos viviendo tiempos difíciles, tiempos que no nos hubiéramos imaginado, tomemos estas oportunidades, mostrando compasión por las personas, dando testimonio de la vida de Cristo en nosotros y no deteniéndonos a hablar de la obra que Dios ha hecho en nuestra vida y que está dispuesta para todos.

Aprovecha las oportunidades, comparte las buenas noticias de Dios con tu familia, vecinos, amigos, y con todo aquel que Dios ponga en tu camino y a su tiempo veremos el fruto.

Permanecer Juntos

 

Hola amada familia de Amistad de Xalapa los saludo con mucho cariño y oro al Señor que en este tiempo de tribulación ( pandemia) cada uno de ustedes sea fortalecido con el poder de su fuerza, como lo señala Pablo en su carta a los Efesios 6:10.

Quiero compartir con ustedes un mensaje acerca de la importancia que tiene para cada uno de nosotros, cómo hijos de Dios, el reunirnos o congregarnos con otros creyentes.

La Biblia nos enseña en la carta escrita a los Hebreos lo siguiente:

Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. (Hebreos 10:24-25.)

Y en el Salmo 84:10

“Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad “. 

El estar reunidos junto a otros creyentes provoca en nuestras vidas tres cosas principalmente:

  • Primero: NOS ESTIMULA AL AMOR Y A LAS BUENAS OBRAS.
  • Cuando nos reunimos junto a otros  creyentes  la fe de ellos estimula nuestra fe para creerle a Dios y a sus promesas. 

El término estímulo permite hacer mención al entusiasmo para desarrollar una determinada acción o trabajar y da nombre a la vara con punta de hierro que utilizan los boyeros para conducir o guardar a los bueyes.

Un estímulo provoca un cambio de acción en la persona que recibe ese impacto en su vida. Así la reunión con otros creyentes nos provoca a la acción y nos impulsa a movernos en fe en las situaciones que enfrentamos en la vida diaria.

De allí su gran importancia en la vida de cada creyente.

  • Es en una reunión donde podemos ser de influencia a otros e impulsarlos a adorar a Dios con todo su corazón. 

De la misma manera cómo el salmista lo declaraba: Mejor es un día en tus atrios que vivir mil fuera de ellos..” si porque en la reunión de creyentes recibimos de Dios  las promesas para nuestra vida y la fe se estimula para creer que lo que Él ha dicho será hecho!!!

De allí la importancia de congregarnos como iglesia y más aún en este tiempo tan difícil que han provocado muchas muertes, desempleo y falta de finanzas, divisiones en el seno de la familia y divorcios, etc. es en estos momentos cuando más debemos procurar estar unidos a otros creyentes para que nos apoyen en oración.

Los animo a reunirse nuevamente con otros creyentes ; tu sola presencia puede estimular a otros a perseverar creyendo en Dios y a esperar en sus promesas. 

Congreguemonos y adoremos juntos al Rey de reyes y Señor de señores.

Por David Meneses

 

Nuevos Comienzos

 

¿Qué sucede después de vivir un fracaso? 

Pedro tiene un encuentro muy especial con Jesús ya resucitado, (Juan 21) el hombre que había recibido la revelación de Jesús como Hijo de Dios, aquel que fue llamado “la roca donde se edificará la iglesia “, el mismo Pedro que caminó unos pasos sobre el agua y que fue testigo de grandes milagros hechos por Jesús, había negado tres veces a su Maestro y aseguró la nula relación con Aquel cuyo propósito es salvar al mundo. 

Si lo miramos desde una perspectiva humana podríamos juzgar su comportamiento, incluso justificar   la decisión de regresar a ser un pescador, después de mostrar que no podría compartir el mensaje de Jesucristo a pesar de las consecuencias. Sin duda esto parece un regreso a la cotidiana derrota después de haber visto la gloria misma. 

Pero justo donde parece una terrible conclusión, el poder del propósito de Dios crea nuevos comienzos. 

La disyuntiva diaria de decidir entre lo “bueno” y lo “mejor” nos hace pensar en todos aquellos planes que no resultaron tal cómo queríamos o imaginábamos, un fracaso escolar, problemas familiares, económicos o laborales, incluso un cuerpo desgastado por la enfermedad son acontecimientos que marcan significativamente el rumbo de la vida de una persona, influyen en sus decisiones y comportamiento.  

Sin embargo, la manera extraordinaria de proyectar nuestra vida es hacerlo teniendo la convicción de que estamos destinados para cosas mejores, a pesar de las situaciones que se puedan presentar o incluso de aquellos planes que no se logren realizar. 

El proverbio 19:21 nos recuerda que el propósito de Dios prevalece a pesar de nuestros planes, no significa que a Dios no le interesen los anhelos de tu corazón, ni tampoco que sea incorrecto hacer una proyección de nuestra vida, sino todo lo contrario, nos da la perspectiva del cielo a acerca de la gloria que nos espera si confiamos y ponemos toda nuestra esperanza en Él. 

 

¿Cómo puedo comenzar desde cero?

El llamado de Pedro fue mientras pescaba y parece que el suceso se repite en este reencuentro con Jesús narrado en el evangelio de Juan, no hubo peces durante toda la noche al igual que la primera vez, pero después de obedecer la instrucción del Maestro, una pesca milagrosa y abundante comenzó. Fue entonces cuando él y los demás discípulos volvieron a creer. 

La reacción inmediata de Pedro de saltar y encontrarse con Jesús nos muestra que ahora su enfoque había cambiado, su atención ya no estaba en la cantidad asombrosa de peces sino en la presencia de Jesús. 

Los nuevos comienzos implican un cambio de enfoque, nuestra atención ya no está centrada en el éxito de nuestros planes sino en el cumplimiento del propósito de Dios. 

 

Levántate victorioso de tus errores

 Jesús confronta a Pedro no de una forma agresiva o destructiva sino con amor y compasión.

“Pedro, ¿me amas?” le preguntó tres veces, en vez de “¿Pedro por qué me negaste?”.

Ninguna condenación hay en los hijos de Dios, no te dejes intimidar por las preguntas condenatorias del enemigo, es tiempo de salir victorioso en Jesucristo. 

La percepción que tienes de ti mismo no tiene nada que ver con la mirada condenatoria del mundo si no con la identidad en Cristo de ser Hijo de Dios. 

 

Que todo glorifique a Dios

En el versículo 18 y 19 Jesús revela cómo serían los días de Pedro al final de su vida: viejo, sin fuerzas, y con una completa dependencia hacia otros que lo llevarían de aquí para allá aún en contra de su voluntad, sin duda un futuro nada alentador y que seguramente nunca había pasado por la mente de este discípulo. Sin embrago también le recuerda que esto también glorificaría a Dios. 

¿Eso desanimó a Pedro?  ¡No!, todo lo contrario.

A partir de ese momento podemos ver a Pedro llevando su vida al siguiente nivel, viviendo su propósito al máximo, siendo un instrumento para establecer el reino de los cielos aquí en la tierra, haciendo milagros, extendiendo el mensaje de Jesús.

Pedro que nos recuerda que “nos espera una alegría inmensa, aunque tengamos que soportar muchas pruebas por un tiempo breve”.

 

Por Jorge Aburto 

El poder de tus palabras

 

Al leer la palabra de Dios, será muy notorio el mensaje de que él ha puesto un pozo de bendición dentro de nosotros. En esencia, Dios nos ha dado la capacidad del habla. Este hermoso don, nos permite declarar la palabra de vida, sus promesas, pero, sobre todo, hablar su voluntad sobre nosotros.   

 

En primer lugar, un texto determinante que nos muestra dicha impartición se encuentra en Apocalipsis 5:9-10. Y cantaban un nuevo canto con las siguientes palabras: Tú eres digno de tomar el rollo y de romper los sellos y abrirlo. Pues tú fuiste sacrificado y tu sangre pagó el rescate para Dios de gente de todo pueblo, tribu, lengua y nación y la has transformado en un reino de sacerdotes para nuestro Dios. Y reinarán sobre la tierra. 

 

Según el texto anterior, delante de Dios, tenemos el estatus de un rey en la tierra. Lo anterior significa que, si hemos sido redimidos por la sangre de Jesús, Dios nos ha facultado para gobernar y para reinar sobre este mundo mediante la proclamación de su santa palabra. No debemos olvidar que los reyes muestran su autoridad declarando palabras. En esencia, sus palabras son órdenes que deben ser obedecidas. Nosotros sus hijos, siempre declaramos lo que Dios ya ha hablado en el cielo y lo manifestamos a través de una oración o una palabra de fe al mundo.  

 

En este contexto, por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿soy consciente de que mis palabras son poderosas? ¿hablo con descuido o con determinación? ¿somos conscientes de que lo que experimentamos es consecuencia de lo que declaramos o dejamos de declarar?  

 

El poder supremo de Dios se manifiesta a través de nuestras palabras. Nuestras palabras tienen su sello de aprobación y muestran el mismo poder que nos hizo reyes y sacerdotes. Esto es lo que los hace que lo que hablamos sea poderoso, el diseño, orden y respaldo de Dios. Ahora, la verdad del poder de nuestras palabras la encontramos en la misma Biblia ya que sus líneas nos enseñan la voluntad y los decretos de Dios, además, que él está atento a lo que declaramos y dispuesto a respaldar lo que decimos. ¡Si Dios lo dijo, hecho está!  

 

Así que, debemos declarar una y otra vez las palabras correctas, aquellas que Dios ya ha decretado y son su voluntad. Por lo tanto, cuando las hablemos, él se encarga de realizar lo que hemos declarado manifestando un poder sobrenatural. 

 

Por otro lado, para que nuestras palabras tengan el sello del reino de los cielos, debemos operar en el área de la fe y de la justicia. Recordemos que asumimos el papel de rey a través de la redención por la sangre de Jesús y fuimos hechos para justicia (Romanos 3:22). Por lo tanto, al hacer declaraciones, se requiere que siempre vivamos en un estado de fe y rectitud.  

 

Debemos esforzarnos por hablar y declarar conforme a su naturaleza y su reino. Ninguna persona en esta tierra debería declarar cosa contraria a la palabra de Dios. El que habla lo que no es de Dios, está fuera de lugar sin embargo nuestro reinado se establece y se manifiesta cuando se une la voluntad del cielo con la tierra a través de las palabras que declaramos.  

 

Finalmente, la única manera de crecer y hacer lo correcto cuando declaráramos las cosas del Cielo, es comprometerse con el estudio continuo de la palabra y la oración. Debemos meditar en su palabra y saber claramente lo que Dios dice de nosotros, de manera que podamos hablar con autoridad lo que Dios ha decretado para cada situación. Cuando eso sucede, en consecuencia, Dios nos delega autoridad y respalda lo que decimos con poder. 

 

Somos bendecidos porque nuestras palabras tienen poder. Tomemos las medidas necesarias para declarar en todo momento lo que él dice que somos, además, tomar lo que él dice que nos pertenece.  

Unidos en oración

 

Una de las grandes bendiciones que Dios ha estado otorgando a su iglesia durante los últimos años es una nueva apreciación de lo que significa que la iglesia ore en conjunto. Los pastores y congregantes están adquiriendo un nuevo entendimiento de que la vida cristiana debe vivirse en comunidad y no en forma aislada. Nadie puede afrontar las luchas de la vida cristiana solo. Nunca fuimos destinados a hacerlo. Y parte de lo que significa vivir juntos es orar juntos como iglesia. 

 

La Biblia está llena de pasajes que nos muestran una diversidad de cosas que debemos hacer juntos: servir juntos, cantar juntos, aprender juntos, sufrir juntos, criar a nuestros hijos juntos, etc.  Por supuesto, debemos orar juntos; ¡la iglesia primitiva lo hizo!   

 

Primeramente, el libro de los hechos registra la importancia de la oración en la vida de la iglesia, por ejemplo, cuando enfrentaron persecución (Hechos 4:23-31). Cuando seleccionaron a los servidores (Hechos 6:6). Cuando Pedro estaba en prisión (Hechos 12:1-5), cuando enviaron misioneros (Hechos 13:1-3) etc. En todos los versículos podemos ver una iglesia viva y de oración, que se convertiría en un movimiento mundial gracias a que siempre estaban orando juntos. 

 

En el cristianismo hay dos pilares que sostienen la vida del creyente: la palabra de Dios y la oración. En Hechos 2:42 afirma que los miembros de la iglesia, perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Aquí había una orden: Primero, recibieron instrucción de Jesús en el momento su resurrección y después ellos respondieron a esa instrucción con oración. 

 

Si bien podemos observar a lo largo del libro de los hechos que los miembros de la iglesia se reunieron unánimes para orar. Este es el lenguaje que se usa con frecuencia entre los primeros discípulos y nos da la idea de que ellos tenían una sola pasión; unidos de corazón a corazón. Por lo tanto, hay un mensaje a nosotros, la iglesia contemporánea y es que la iglesia que permanece unida en sus corazones siempre ora. Pero también la iglesia que ora, permanece unida para siempre.  Por lo tanto, hay un peligro que nos indica que cuando los miembros de una congregación se ausentan de la oración, a menudo es un indicio de que su fe se está desvaneciendo. Los miembros de la iglesia que no oran juntos bien podrían desanimarse fácilmente. 

 

Orar juntos debe ser un patrón habitual en cualquier iglesia, sin embargo, aún hay más: La iglesia debe orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17). En primer lugar, porque cuando oramos sin cesar, experimentamos las promesas de Dios.  La respuesta de Dios hace que la oración no sea superflua. Por el contrario, son solo sus promesas las que nos dan la garantía que al orar él escuchará y responderá. Por lo tanto, debemos orar hasta que las cosas sucedan porque si Dios lo dijo, él lo hará.  

 

En conclusión, la iglesia que ora junta aprende junta, se prepara junta, crece junta y permanece junta. Al final del día, podemos aprender de la iglesia del libro de los hechos que la oración es un medio para mantenernos unidos como congragación al pacto de Dios.  Seamos, por tanto, una casa de fe que nos comprometamos a orar juntos en todo momento. 

 

Por Marlon Hernández

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