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Confianza en Dios

 

Comunión es relación, es caminar juntos, es compartir toda la vida, es mirar al mismo lugar. Y en esta unión gloriosa, todo lo que es de Dios es para nosotros a través de la herencia gloriosa que tenemos como hijos de Dios. Esto nos demuestra que el Reino de los Cielos es un reino de comunión y de confianza, Dios cree en nosotros y nos ha confiado su Reino; de igual manera, nuestra fe crece al confiar en Dios y nos apropiamos de la vida sobrenatural para enfrentar nuestra realidad.  

Dios siempre te ha buscado, te busca constantemente y te buscará donde tú estés para experimentes la manifestación de su presencia. Satanás a través del pecado siempre querrá destruir la comunión y la confianza que mantenemos con Dios; sin embargo, Cristo ha venido a restaurar la comunión, autoridad, posición, identidad y herencia para cada creyente que ha creído y confesado a Jesucristo como su Señor y Salvador. Ese fue el mensaje principal de Jesús aquí en la tierra “El reino de los cielos se ha acercado” “El reino de los cielos está entre ustedes”. Jesús vino a ser la garantía del cumplimiento del mensaje y que todo el cielo estaría disponible para los que creyeran en Dios a través de Jesús. 

Dios nos invita a sentarnos con Él a la mesa a cenar, a tener amistad, intimidad y confianza (Apocalipsis 3:20). Las mejores relaciones se forjan compartiendo alimentos, nos habla de compartir la vida juntos; Dios nos acerca a su corazón para tener comunión con Él, transformar nuestra vida y reiterarnos su amistad. El rey David había vislumbrado esta gran verdad al declarar “El Señor es mi pastor y nada me faltará”. La confianza en Dios es la manifestación de nuestra fe en Dios y la posición legal de relacionarnos con nuestro Padre celestial. La confianza en Dos no se basa ni siquiera en nuestra experiencia o conocimiento, se basa en amor e identidad, en relación e intimidad. 

Jesucristo celebró junto a los discípulos tan trascendente comunión en una cena final antes de ir a la cruz. Ésta, la conocemos como la Cena del Señor. Ahora, entendamos algo; Jesús estaba a punto de celebrar la cena más importante de la historia junto a sus discípulos. En esta cena se iba a sellar un Nuevo Pacto de parte de Dios para todo aquel que crea en Dios a través de Jesús.

Los judíos celebraban La Pascua, que Dios instituyó a través de Moisés, la cual celebraban una vez al año, se juntaban por familias y era el recordatorio anual de que Dios los había libertado de la esclavitud al pueblo de Israel de Egipto. Cuando se celebró La Pascua por primera vez, estaba sucediendo algo increíble dentro de las casas del pueblo de Israel (Éxodo 12:3). Israel estaba naciendo como nación y se convertiría en familia de Dios, a través de un pacto sellado con la sangre de un cordero sin mancha por familia.

Las familias estaban cenando alrededor de una mesa, donde el platillo principal era un cordero por familia; por fuera de la casas, estaba viniendo un juicio de muerte para Faraón y Egipto; y la sangre del cordero estaba sobre los dinteles de la puertas y ventanas (Éxodo 12:22-25). Es importante resaltar que se sacrificaba un cordero por familia. Eso nos habla del interés que Dios tiene de cada uno de nosotros y del cuidado personal sobre nuestras familias. Esta cena simbolizaba el Pacto de Dios con su pueblo; para unirlos a Él y llamarlos su familia, no en multitudes dispersas sino en individuos que serán ahora familia por el precio de sangre. 

Los pactos se sellaban o ratificaban  a través de la sangre de un animal, en este caso (la demanda de Dios era un cordero sin mancha y sin defecto que sería un símbolo del sacrificio de Jesús aquí en la tierra); era el pacto de salvación y redención, que Dios celebraba con Israel. Este pacto es la unión de dos partes, donde Dios se comprometía en liberarlos, salvarlos y llevarlos a la Tierra Prometida; y por otra parte, Dios exigía al pueblo que se comprometiera en seguirle y amarle todos los días de su vida.  

La Pascua era una cena de liberación, era una cena de salvación, era una cena de compromiso, era una cena de identidad y era una cena de pacto, de confianza y de unión. Como mencionamos anteriormente, Jesús estaba a punto de celebrar e instituir algo totalmente nuevo; sellar un Nuevo Pacto y La Pascua era un símbolo de lo que realmente Dios haría a través de Jesús, para que todos entendiéramos que él hace nueva todas las cosas (Mateo 26:17-20)

Ahora sabes que Dios te sienta a la mesa para celebrar las nuevas cosas que son y vendrán a tu vida a través de su gracia. Dios quiere cenar contigo y tener comunión, para que tu confianza en Él crezca ¿Qué es lo que alimenta tu vida? ¿Qué es lo que te sacia realmente? ¿Qué es lo que produce un deleite permanente en tu espíritu? Cada día que te sientas a tener comunión con Dios disfrutaras de su banquete y su provisión, y tu confianza en Dios crecerá.

Regresemos al relato de la cena del Señor. Para Jesús era toda una emoción celebrar esta cena (Lucas 22:15-16), era una cena, no un ritual o un “bocado sagrado”, eran símbolos (el pan y el vino) de su entrega total y el sello de su sangre, y sin lugar a dudas la realidad de nuestra gran salvación donde Jesús era el “plato principal”. Era el cumplimiento de un Nuevo Pacto, con mejores promesas, mayor intimidad y una plena confianza de relacionarnos con Dios a través de la fe en Jesús que nos da el derecho legal de ser hijos de Dios. 

La confianza se basa en un pacto.

Ya mencionamos que la Cena celebraba un pacto, se ratificaba o sellaba con sangre; ahora Jesús está sentado con sus discípulos para hacerlos su familia y presentarlos delante de Dios como sus hermanos; este cuadro parece contrastar en ese preciso momento con la traición de Judas. Lo contario a la confianza es la traición. Pero observe el cuadro completo; Dios resalta la importancia del pacto con Dios que son las relaciones; la relación con Él y la relación entre nosotros. Ese el mismo propósito de la Cruz. Dios levanta las relaciones sobre todas las cosas; ese es el Nuevo Pacto.

En este Nuevo Pacto Dios nos salva del pecado y de una vida centrada en nosotros mismos, nos une a su sacrificio y nos da vida juntamente con Él anulando el juicio del pecado sobre nuestras vidas para darnos una vida eterna. Lo que más le estremece a Jesús no es el sufrimiento físico de la cruz, ni las burlas del mundo, sino la fractura de las relaciones, tanto con Dios como con “los suyos” en la tierra. Jesús siente el dolor hasta por la pérdida de su amistad con Judas, porque lo amaba; de hecho, era el discípulo en que más se confiaba, prueba de ello era que Judas era el tesorero de Jesús. En este amor y confianza podemos darnos cuenta que Dios cree en nosotros y tiene fe invertida en cada uno. Respondamos a nuestro pacto con Dios. 

La confianza se demuestra al vivir agradecidos con Dios

La gratitud a Dios siempre nos va a tener conscientes en nuestro diario vivir del precio de nuestra gran salvación. Jesús nos enseñó que siempre que celebráramos esta Cena lo hiciéramos en memoria de Él. Dice el dicho “el recordar es vivir”. No olvides de dónde Dios te ha sacado, no olvides que el cambio tú vida, no olvides que él nos rescató a tiempo, nunca olvides el alto precio que vale tu vida, no olvides los milagros y las maravillas que ha hecho en ti. Vales cada gota de la sangre de Cristo, tienes que vivir a la altura de este gran sacrificio. Si vives agradecido nunca mirarás atrás. La gratitud nos lleva a valorar, nos mete al gozo y nos lleva a disfrutar cada bocado de misericordia que Dios para nuestras vidas. 

Conclusión

Confiar es amar, amar es creer, creer es vivir y vivir es experimentar. Que puedas experimentar cada día tu plena confianza en Dios al caminar todo los días de tu vida como un verdadero hijo de Dios,  y aunque el mundo esté el terror y la muerte, Dios guardara tu vida en plena seguridad.  

Unión familiar

 

 

“¿Cómo puedo tener una familia unida?”, “Por más que lo intento las cosas no mejoran en casa”, “la mejor solución será separarnos”, “Cuento más con ustedes amigos, que con mi propia familia”; estas y muchas otras son las frases y dudas de quienes han vivido alguna crisis familiar. La constante búsqueda de la clave para garantizar el bienestar y la tranquilidad de los nuestros, ha propiciado la distorsión del concepto de una familia feliz y unida, al de una familia perfecta y sin problemas.

En estos días, el confinamiento voluntario ha revelado que la unión familiar tampoco consiste en estar todos encerrados en un mismo espacio las veinticuatro horas del día, por el contrario, los casos de violencia familiar y separaciones van en aumento. Por lo tanto, la respuesta a esta gran incógnita parece que no está en lo tangible, ni en lo que podemos lograr con nuestros esfuerzos.

Josué antes de morir ya dilucidaba ese “algo” tan poderoso e indestructible, que más tarde, en palabras del mismo rey Salomón describiría como propósito.

 

El propósito de Dios es lo único que prevalece después de que nuestros planes parecen destruidos. (Proverbios 19:21)

 

Josué instó a todo el pueblo de Israel la importancia de vivir todos sus días sirviendo al Señor, así como él y su familia lo hacían, en otras palabras, dibujó la ruta para que todas las familias experimentarán el poder, los milagros, el respaldo y protección de Dios. Y el pueblo decidió hacerlo así. (Josué 24:14-28)

 

El entendió que una familia con propósito y visión de parte de Dios es indestructible, ya que todos juntos caminan con un mismo rumbo y enfoque.  Ni la crisis más severa, ni la enfermedad, ni la distancia, ni todas las artimañas del enemigo podrá derrumbarla, ya que está cimentada en una certeza: ¡Su propósito se cumplirá!

 

¡Gloria a Dios!

 

¿Quieres saber más acerca de esto?  Echa un ojo a los evangelios y comprueba como Jesús vino a redimirnos y a establecer los planes de bendición que Dios tiene para todas las familias que decidan depender de Él.   Oramos para que Su propósito sea revelado a tu vida.

 

 

Dios tiene el control

 

¡Qué fácil es hablar de fe cuando todo marcha bien; cuando somos bendecidos y el sol brilla sobre nosotros; cuando vemos la respuesta a todas nuestras oraciones! En esas situaciones la gente nos mira y piensa que la fe es sólo un accesorio que llevamos puesto a ratos. Algunos, incluso, se atreven a corregirnos cuando mencionamos el favor de Dios en nuestras vidas: “Es suerte”, “Buen karma”, “Energía positiva” o “La ley de la atracción”, nos dicen. Y nosotros sonreímos y a veces preferimos no discutir; otras veces reafirmamos que todo es posible gracias a Dios, pero muy difícilmente logramos convencer a otros de esta verdad.

Y luego están los tiempos difíciles, esos en los que el cielo parece clausurado con una placa de metal indestructible; cuando la bendición no fluye o cae en el vecino, o peor, en el malvado; cuando la oración no es contestada y en cambio todo se desmorona. Entonces los mismos que proclamaban nuestra suerte, el buen karma, la atracción del pensamiento positivo, llegan para increparnos: “¡A ver, muéstrame a tu Dios! ¿Acaso no te ama?”, nos acusan. Y nosotros lloramos y a veces preferimos no discutir; otras veces les creemos a ellos y confrontamos al cielo, pero muy difícilmente logramos convencernos a nosotros mismos de que Dios cuida de nosotros. 

Y sin embargo así es: Él cuida de ti y de mí en todo momento; aún en medio del quebrantamiento de nuestro corazón; incluso cuando todo se sale de lo planeado, Él tiene el control. En este tiempo en que la salud de todo el mundo está en peligro; justo ahora que tu situación económica pende de un hilo; en medio de todos tus temores por la violencia que se hace patente hasta en tu círculo cercano; aún entre toda dificultad o con todo el mundo en contra, puedes tener la seguridad de que Dios tiene el control de las situaciones que te rodean, y de tu vida misma. 

 

Él prometió que nunca nos dejaría, que siempre estará con nosotros. Incluso el salmista, que experimentó toda clase de adversidades, lo ha cantado:

 

El Señor es como un padre con sus hijos, 

tierno y compasivo con los que le temen. 

Pues él sabe lo débiles que somos; 

se acuerda de que somos tan solo polvo. 

Nuestros días sobre la tierra son como la hierba; 

igual que las flores silvestres, florecemos y morimos. 

El viento sopla, y desaparecemos 

como si nunca hubiéramos estado aquí. 

Pero el amor del Señor permanece para siempre 

con los que le temen. 

¡Su salvación se extiende a los hijos de los hijos 

de los que son fieles a su pacto, 

de los que obedecen sus mandamientos! 

 

(Salmos 103:13-18)

 

Toma esta promesa: que la salvación de Dios está disponible para ti y para los hijos de tus hijos; para todos aquellos que son fieles a su pacto. En medio de la adversidad, en medio del día malo, recuerda que Dios es fiel y él tiene el control de generación en generación. Que Dios te bendiga abundantemente hoy, mientras tomas la promesa de Su Palabra. 

 

Prosperados en tiempo de Crisis

 

"No serán avergonzados en tiempos difíciles; tendrán más que suficiente aun en tiempo de hambre. 

Salmos 37:19 NTV

 

Israel Tellez

Las dificultades, las malas noticias y toda crisis vienen a probar lo que somos y lo que tenemos. Las crisis, cambian repentinamente o gradualmente nuestro presente; sin embargo, todo hijo de Dios tiene la garantía al creer las promesas en la palabra de Dios para confiar en que la bendición, la protección y la manifestación de la soberanía de Dios definen su futuro y no sus circunstancias.  

 

Job fue un claro ejemplo de alguien que abundaba de una felicidad y plenitud que todo ser humano anhela; gozaba de una familia maravillosa, tenía prosperidad en sus negocios, tenía fieles sirvientes al cuidando de sus posesiones, una vida en devoción a Dios y una dicha que disfrutaba cada día con sus seres queridos. Pero, la suerte de Job es cambiada repentinamente; en un solo día, como lo narra el texto bíblico, le fue quitado todo lo que había logrado en tantos años de trabajo, oración y esfuerzo.

 

¿Qué había fallado? ¿Qué no había hecho? ¿Qué no había orado? ¿Qué no había previsto? 

 

Y en un interrogante que todo espectador se haría ¿Por qué a Job? 

 

Si Job, había caminado en integridad y en una vida justa. Su crisis, iba en aumento convertida en tragedia familiar, en ruina económica, en una terrible enfermedad en su cuerpo, como la exposición al juicio y vituperios de sus amigos, sin dejar de mencionar la incitación por parte de su esposa de maldecir a Dios y sugerir su suicidio ¡Que terrible situación! 

 

Las crisis se viven en carne propia; pero en Dios, lo importante no es nuestra historia, es lo que Dios puede lograr con ella. 

 

Veamos unos principios espirituales de cómo Job enfrentó tan grande crisis y terminó siendo prosperado al doble. 

 

1.    En medio de la crisis Job adoró a Dios

La forma de reaccionar de Job es sorprendente, rasga sus vestiduras para guardar luto por sus hijos y sus siervos, y comienza adorar a Dios. La adoración es la muestra de amor y gratitud más intima. La verdadera adoración no busca respuestas, expresa gratitud y el reconocimiento de que todo lo que tenemos y todo lo que somos es gracias a Dios. La adoración no busca culpables, busca al Dios justo que todo lo puede. La adoración es humillación buscando a Dios, no conmiseración. Podemos enfrentar toda crisis adorando a Dios y siendo agradecidos por todo lo que Dios nos ha dado, por lo que tenemos y por lo que Dios nos va a dar. Pero la adoración extraordinaria, es la que se da sin pedir nada a cambio, es la que declara la naturaleza de Dios y ama su presencia, no sus obras. La verdadera adoración apunta a la soberanía, cuidado y amor de Dios para nosotros. La adoración es gratitud. Un corazón agradecido siempre adorará a Dios en medio de toda crisis.

 

2.     En medio de la crisis Job bendijo a Dios

Bendecir es exaltar a Dios. Job tenía todo el derecho en una forma razonable, para reclamar o pedir una explicación inmediata a Dios. A pesar de ello, después de adorar, bendijo a Dios reconociendo su soberanía sobre todas las cosas. El uso de nuestras palabras nos lleva a la prosperidad o a la amargura, como hijos de Dios tenemos que bendecir a Dios y reconocer qué toda nuestra vida está en sus manos. La bendición a Dios nos lleva a un futuro glorioso. Si usted quiere madurar en su vida espiritual, bendiga más a Dios y quéjese menos; y el bien y la misericordia le seguirán todos los días de su vida aun en medio de su crisis.

 

3.    En medio de la crisis Job confió en Dios

Confiar en Dios es reconocer que él está trabajando. El que tiene fe en Jesús confía en Dios, porque fija su mirada en él, en su persona, no en un amuleto, estatua o imagen. Confiar es amar en acción, la adoración expresa en intimidad su amor, la confianza la manifiesta al enfrentar la situación. Todos viviremos algún tipo de crisis, pero necesitamos asegurarnos que estamos confiando en Dios al caminar y enfrentar todo problema tomados de la mano de Dios. Toda crisis nos llevará a conocer más a Dios y a poner nuestra confianza en él, al saber y declarar lo que Dios es capaz de hacer por cada uno de nosotros. La confianza es relación, es conexión. Job confío y declaró en uno de los momentos bajos de sus crisis lo siguiente: 

 

Pero en cuanto a mí, sé que mi Redentor vive,    y un día por fin estará sobre la tierra.Y después que mi cuerpo se haya descompuesto,    ¡todavía en mi cuerpo veré a Dios! Yo mismo lo veré;    así es, lo veré con mis propios ojos.    ¡Este pensamiento me llena de asombro! 

Job 19:25-27 NTV

 

4.    En medio de la crisis Job clamó a Dios

Clamar es buscar la intervención de Dios en lo que estamos viviendo. Clamamos a Dios porque creemos que Dios puede cambiar nuestra situación e intervenir a favor de todos los que clamamos; pero hay ocasiones en que no vemos la respuesta o no recibimos los resultados que quisiéramos. Eso no significa que Dios no esté escuchando o no esté trabajando. Clamamos porque sabemos que Dios tiene un propósito glorioso aunque no lo veamos. Por eso, la fe va más allá de las circunstancias. La fe pide en el nombre de Jesús, busca en el poder del espíritu y toca la puerta con insistencia. La gran respuesta que encontraremos al clamar a Dios es ser atendidos por él personalmente. Dios está para amarnos, cuidarnos, protegernos, proveernos, defendernos, rescatarnos, salvarnos, librarnos y todo lo que usted necesite; pero lo más importante, es que Dios va a cambiar nuestro corazón. Las crisis nos transforman en gloria y en triunfo para los que amamos a Dios.

 

5.    En medio de la crisis Job vio a Dios

En el clímax de su crisis Job ve a Dios y su corazón es trasformado. Dios le explica que él estaba en control de todo lo que estaba viviendo y reafirma su soberanía sobre todo el universo. Job vivía con una devoción hacía Dios, pero no conocía el corazón de Dios. Esto es sorprendente, porque la Biblia expresa que Job ofrecía cada mañana sacrificios por toda su familia. Toda crisis que vivamos en los propósitos de Dios cambiará nuestro corazón. Dios ama más nuestro corazón que nuestros sacrificios. Eso nos da la plena libertad de buscar la dirección y la voluntad de Dios en toda situación. 

 

6.    En medio de la crisis, Job fue prosperado

Y la gran pregunta ¿cómo seremos prosperados? Así como caemos en crisis, Dios tiene el poder de sorprendernos y levantarnos. Las crisis no son permanentes, tienen su tiempo de caducidad y son la puerta para ser restaurados al doble. Precisamente Job, fue restaurado al doble, en bienes y familia, en riqueza y paz, Dios lo llevó a vivir una vida abundante y plena, algo totalmente superior a lo que había vivido; la gran diferencia fue que ahora Job conocía a Dios como nunca lo había conocido, su fe había crecido pero ahora caminaba con una certeza mayor de la justicia y la soberanía de Dios como nunca antes. La prosperidad es parte de las promesas de Dios para nuestras vidas, Jesús nos prometió una vida abundante y llena del Espíritu Santo. 

 

Conclusión

Podemos aprender de la vida de Job y ver como Dios tiene el poder de levantarnos una y otra vez, con el propósito de prosperarnos. No importa que crisis estés viviendo, ya sea un divorcio, la muerte de un hijo, la ruina de tu empresa, la traición de una amistad, una enfermedad incurable, el quebranto de tu economía, la interrupción de tus estudios o cualquier cosa que nos meta en una situación difícil. Recuerda, no serás avergonzado, Dios está trabajando y si confías en él serás restaurado al doble de lo que tenías. 

… el Señor le restauró su bienestar. Es más, ¡el Señor le dio el doble de lo que antes tenía!

 

Job 42:10 NTV

La importancia de bendecir a nuestros hijos

 

Sin lugar a dudas, nuestros hijos están expuestos a diversas voces que los bombardean a diario. En su mayoría, dichas voces contienen un mensaje tóxico y es difícil no absorber algunos de esos mensajes negativos. Como padres, debemos ser la voz del cielo, con una palabra de Dios para sus vidas, además debemos echar mano del poder de la oración para que ellos reciban diariamente una bendición. ¡Orar y bendecir a nuestros hijos, puede cambiarlo todo!

Recordemos que los niños son aprendices inherentes, abiertos y ansiosos por recibir los mensajes que escuchan, para descubrir quiénes son y de qué se trata la vida. Cada mensaje que dejan entrar a su corazón va a formar lo que se conoce como identidad así que, debemos proporcionar las palabras que les ayuden a construir los cimientos que necesitan para combatir las flechas destructoras que se les acercan todos los días. Lo mejor que podemos hacer, es decirles diariamente quienes son ellos en Cristo, que dice Dios acerca de ellos, y cuál es la voluntad del Señor para sus vidas según las Sagradas Escrituras. 

En la vida familiar, en especial con los hijos, hay una correlación entre su desempeño con la  frecuencia que escuchan bendiciones de sus padres. 

Una bendición va más allá de un comentario positivo, es una oportunidad para abrir nuestros ojos espirituales y declarar la verdad sobre alguien: ¡la verdad de Dios!

Hoy más que nunca debemos reconocer este principio y comprender la importancia de impartir bendiciones a los hijos que Dios nos dio. Puede ser una oración que algún personaje realizó, un pasaje o versículo específico, o las hermosas palabras de aliento que están registradas en las profecías Biblias. Las bendiciones también se pueden pronunciar sobre nuestros hijos con el propósito de declarar la protección, el gozo y la sabiduría de Dios sobre ellos. Nuestras palabras de bendición los alentarán además, Dios será exaltado y glorificado.

La Palabra de Dios está llena de ejemplos de bendiciones. En el Antiguo Testamento, Dios mismo le dijo a Moisés cómo tenían que bendecir a los israelitas:

Números 6: 22–26

22 Jehová habló a Moisés, diciendo:

23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:

24 Jehová te bendiga, y te guarde;

25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;

26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. 

 

A medida de lo posible, cuando bendiga a sus hijos, ponga su mano sobre su hombro y aliéntelo a mirarlo fijamente a los ojos. También, animelos a extender sus manos como si estuvieran recibiendo un regalo. Después bendigalos con todas sus fuerzas. 

Las bendiciones son más efectivas cuando se hacen de manera regular: no tenemos que esperar momentos espirituales elevados. Podemos hacer de estos tiempos, parte de nuestras rutinas matutinas cuando ellos salen de casa o cuando se van a la cama todas las noches. Estás serían las primeras y las últimas palabras que escucharían cada día; palabras de vida. 

Estos principios no son solo para hijos pequeños. Los hijos de todas las edades necesitan la bendición de sus padres. Incluso si tiene nietos, use todo lo que está en sus manos para recordarles lo mucho que Dios les ama y las grandes cosas que tiene para ellos.

Finalmente, si no sabe por dónde empezar, use las Escrituras. Encuentre versículos que transmitan el mensaje y el aliento que desea impartir, y luego agregue el nombre del niño a la Escritura. Por ejemplo: 

(Nombre de su hijo), deja que tu luz brille ante los demás, para que puedan ver tus buenas obras y glorifiquen a tu Padre que está en el cielo. (Mateo 5:16)

A medida que sus hijos son bendecidos, dígales que también tienen la oportunidad de ser una bendición para los demás. Aliéntelos a compartir libremente la alegría y el amor que han recibido de Dios.

Reconciliación

 

¿Alguna vez has sido lastimado por alguien de tu familia de tal forma que tuviste la idea de tomar represalias?

Esaú, el personaje del Antiguo Testamento, tuvo ese mismo conflicto. El libro de Génesis capítulo 27 al 33, narra el problema de traición y engaño que tuvo con su hermano, y el texto muestra claramente los sentimientos que afloraron en contra de su hermano, al punto de querer matarlo.

Este texto nos hace pensar que muchos de los problemas en nuestra vida se llevan a cabo con personas cercanas, que amamos y que son parte de nuestra familia. Por tal motivo, debemos recordar lo que la Biblia enseña acerca de la reconciliación familiar para que, al igual que la historia de Esaú y Jacob,  nuestros conflictos concluyan en buenos términos, y podamos experimentar una vida de reconciliación. 

En primer lugar, la reconciliación bíblica es el proceso en el cual, dos o más personas llegan a la paz entre sí. Debido a que Dios nos ha reconciliado consigo mismo a través de Jesucristo, podemos reconciliarnos unos con otros, sin recriminar nuestras ofensas unos contra otros. (2 Corintios  5:18) 

 Así que, de la historia de Jacob y Esaú podemos aprender algunos principios para la reconciliación familiar.

La reconciliación comienza con Dios, es decir, cuando buscamos su presencia, debemos pedir que nos muestre aquellas relaciones que están rotas y que nos impulsa a corregirlas. Aquí no importa si eres el ofensor o el ofendido, más bien que de ti debe salir la iniciativa para solucionar un conflicto. Busca a Dios para que te dé la estrategia para arreglar las cosas con los demás. 

Otra cosa que no debemos olvidar es que la reconciliación agrada a Dios. Si quieres adorar a Dios en términos del reino de los cielos, hazlo a través de  vivir en armonía con tu familia. Jesús enseño que si alguien traia una ofrenda al Señor, pero tenía algún conflicto, era necesario ir primeramente a reconciliarse con el ofensor antes de entregar la ofrenda.

Una vez hecho esto, la ofrenda era una adoración agradable al Señor. ¿Por qué? Porque vivir en paz con las personas muestra que hemos tenido un encuentro real con Jesús. 

La reconciliación debe ser intencional. Los hijos de Dios debemos tomar la iniciativa. De hecho es impresindible que nosotros demos el primer paso. Restaurar una relación rota es como curar un hueso roto. Si te rompieras el brazo, tomas la iniciativa de ir a un médico para que haga lo necesario y sea reparado. Las relaciones rotas, como los huesos rotos, nunca se reparan accidentalmente.

Requieren una acción intencional. Podemos intentar negar el dolor o ignorar la fractura, incluso pensar que el tiempo cura todas las heridas, pero todo esto es superficial, claramente está afectación terminará destruyendo y causando problemas en un futuro. 

La reconciliación requiere humildad y perdón. Cualquier relación se puede reparar cuando existen estos ingredientes. El perdón no es  momentáneo, es el remedio más efectivo para sanar el corazón lastimado. Hemos de recordar que el perdón no es un sentimiento, para aquéllos que dicen que no sienten perdonar, más bien es una desición; es algo que simplemente se otorga.

Además, también es importante que el precio de la reconciliación es uno y está relacionado con la humildad: "tragarse el orgullo". Cada acción de reconciliación requiere que alguien en la relación, preferiblemente ambas partes, admitan su culpa y su deseo de reparar el daño.

Finalmente, la historia de estos dos hermanos nos recuerda que la reconciliación debe incluir la restitución. Jacob quería hacer las cosas bien. Había dañado y perjudicado a su hermano, así que trajo sus ovejas y se las dio como una señal de restitución. (Génesis 33:8). 

El final de la historia nos debe llevar a pensar en reconciliarnos con aquél familiar que estamos distanciados y aún la manera de restaurar el daño ocasionado por la relación rota. Jacob reconoce su error; él se reconcilia. Esaú perdona. La relación una vez rota se repara. ¿No sería bueno si toda relación rota terminara de esa manera? ¡Hoy es un buen día para vivir la reconciliación!

Confíele su vida a Dios

 

Cuan difícil es para nosotros enfrentar problemas y situaciones adversas. Siempre que estas se presentan vienen acompañadas de sentimientos y emociones negativas, tales como el temor ,la angustia, la desesperación, la ira; si no las sabemos controlar se vuelven destructivas y pueden ocasionar ,en cada uno de nosotros, graves daños.

Estudios en el campo de la medicina han encontrado  una relación entre cierto tipo de enfermedades con emociones negativas como la angustia, el miedo, la ira.( " Emociones negativas y su impacto en la salud mental y física " Piqueras Rodríguez ,José Antonio;Ramos Linares, Victoriano; Martinez González, Agustín Ernesto;  Oblítas Guadalupe, Luis Armando. Fundación Universitaria Konrad Lorenz. Bogotá , Colombia)

¿Qué tenemos que hacer los creyentes?

El apóstol Perro nos da un gran consejo : " Confíenle su vida a Dios, quien es su creador, pues El nunca les fallará " ( 1 de Pedro 4:15 Biblia NTV).

A través de la Biblia y la historia del pueblo De Dios podemos leer como el Señor Dios siempre estuvo con ellos en los momentos difíciles  y nunca les falló.

He aquí dos ejemplos: Cuando salieron de Egipto y eran perseguidos por el ejército del Faraón , Dios abrió el Mar Rojo para salvarlos y librarlos así de la muerte.

En otra ocasión, ante el temor que les produjo saber que iba a ser atacados por un poderoso ejército el rey Josafat y toda la nación de Juda se volvieron a buscar el rostro De Dios en ayuno y oración; Dios les contestó dándoles una gran victoria haciendo que los soldados enemigos se atacaran entre  y  muriendo todos en el campo de batalla. La Biblia dice que los judíos tardaron tres días en recoger el botín de guerra.

En el Nuevo Testamento también podemos leer como Jesús de Nazareth llamo a un ciego que le daba de gritos para ser atendido por él.Cuando Jesús llamo al ciego , le pregunto;¿ Que quieres que te haga? _ El ciego contestó: Señor que vea; y al instante recupero la vista.

Si El salvo a su pueblo en el pasado y sano al ciego cuando se lo pidió, seguro estoy que Él hará lo mismo por ti.

Solo tenemos que seguir el consejo del apóstol Pedro: " Confíenle su vida a Dios, quien los creo, pues El nunca falla"

Dios les bendiga. 

Empezar de cero

 

Por Luis David Meneses

Quizás has escuchado a muchos decir que después de la pandemia tendremos que empezar de cero; ya sea porque perdieron el trabajo debido al paro de labores, o porque perdieron la familia en el encierro.

A muchos les produce terror la sola idea. A otros les causa indiferencia porque creen que tienen el trabajo asegurado, o la salud férrea, o a la familia perfecta. Lo cierto es que no podemos dar nada por sentado. Incluso si tenemos condiciones perfectas en nuestra vida, las circunstancias pueden dar un giro de ciento ochenta grados de la noche a la mañana. 

Así le sucedió a Jacob, hijo de Isaac, uno de los patriarcas judíos que recibieron esta promesa de Dios: “te bendeciré y haré de ti una gran nación”. Jacob era el hijo favorito de su madre, el gemelo menor en un parto de mellizos; pero debido a que él era el segundo hijo, la bendición de la primogenitura no le correspondía. Claro que, según lo cuenta la Biblia en Génesis 25, la profecía decía que el mayor serviría al menor.

Podríamos pensar que las condiciones en las que Jacob obtuvo el derecho a la primogenitura no fueron óptimas, pero lo cierto es que vinculó legalmente a su hermano mayor, Esaú. Y acabó siendo bendecido por su padre. Pero esto trajo consecuencias. 

De la noche a la mañana, Jacob perdió todos sus privilegios, su estatus de hijo favorito, de hermano, de heredero, su lugar en la casa de su padre, y hasta sus más básicas posesiones como la ropa. Tuvo que salir huyendo mientras trataba de salvarse de un encolerizado hermano que quería verlo muerto. En pocas palabras: Jacob tuvo que empezar de cero.

Se vio obligado a huir de su casa, vivir en la tierra de sus antepasados, en casa de su tío, como un extranjero. Tuvo que trabajar horas extra y jornadas dobles para comenzar a formar un patrimonio, y sólo después de muchos años (por lo menos 14), pudo pensar en volver a casa de su padre para tomar la primogenitura que había comprado de boca de su hermano mayor. 

Pero, ¿qué fue lo que hizo que Jacob pudiera empezar de cero, y que llegara a ser un hombre exitoso. La clave fue que tuvo un encuentro con Dios al inicio de su viaje, y el relato de dicho encuentro se halla en Génesis 28:10-22.

En el momento de máximo cansancio y de mayor desesperación, Dios se hizo presente en la vida de Jacob. Aquel fue un momento crucial para el patriarca, un momento que definiría el rumbo de su viaje. Y es también un momento del que podemos aprender algunas verdades prácticas para nuestra vida: 

  1. Dios se revela a sus hijos en el momento de mayor necesidad. Tal como lo hizo con Jacob, si tú estás empezando de nuevo, es muy probable que Dios ya se haya revelado a tu vida, o que lo esté haciendo en el instante mismo en que lees estas palabras. 
  2.   Dios se revela a sus hijos para entregarles una promesa. Muchos se concentran en el hecho de que Jacob vio ángeles en su sueño, pero lo que en verdad nos importa es que Jacob usó esa escalera por la que subían y bajaban para recibir un mensaje de Dios: la promesa de que en él y en su descendencia se cumpliría lo que Dios le había prometido a Abraham, su abuelo, y a Isaac, su padre. En tu caso, en nuestro caso, Dios puede estar recordándote una palabra o una promesa que hayas recibido antes de este tiempo: ¡aférrate a ella, tal como Jacob se aferró a lo prometido por Dios!
  3. Dios se revela a sus hijos para hacer un pacto con ellos. Este pacto, tal como lo hizo con Jacob, lo vincula legalmente con nosotros, lo compromete a cumplir su palabra. Y a ti y a mí nos compromete a seguir su palabra, a cumplir sus mandamientos y a andar en sus caminos. 

Así que la próxima vez que escuchemos a otros decir que tendremos que empezar de cero, tomemos las riendas de nuestras emociones, desechemos todos nuestros temores y mantengamos la confianza en que Dios nos ha prometido que estará con nosotros siempre. 

En los momentos difíciles

 

Muchas veces nos encontramos en situaciones difíciles, de las cuales no sabemos para dónde correr, o cómo enfrentarlas! Es muy común que de inmediato, al estar sufriendo estas situaciones, cuestionemos a Dios con preguntas típicas como “¿Por qué a mi?” o “¿Por qué justo ahora?”

En vez de cuestionar a Dios con ese tipo de preguntas negativas, mejor piensa de esta forma: ¿No será que Dios quiere enseñarme algo? ¿No será que Dios me está empujando al próximo nivel en mi vida de fe? Tómate un momento y reflexiona en tu situación.

Recuerda lo que dijo el apóstol Pedro: “Queridos hermanos en Cristo, no se sorprendan de tener que afrontar problemas que ponen a prueba su confianza en Dios. Eso no es nada extraño. Al contrario, alégrense de poder sufrir como Cristo sufrió, para que también se alegren cuando Cristo regrese y muestre su gloria y su poder”. 1 Pedro 4:12,13 (Biblia en Lenguaje Actual).

Si estás en una situación que te exige una decisión rápida y eficaz, y sientes que no sabes cómo resolverla, recuerda que siempre podemos recurrir a la sabiduría de Dios: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie”. Santiago 1:5 (NVI)

Te animo, “Pon toda tu confianza en Dios y no en lo mucho que sabes. Toma en cuenta a Dios en todas tus acciones, y él te ayudará en todo”. Proverbios 3:5,6 (BLA)

Tienes que saber que Dios esta hoy contigo. Está de tu lado y no en contra de ti. “Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil”. Isaías 40:29 (NVI)

Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: «Éste es el camino; síguelo.» Isaías 30:21 (NVI)

El escritor de la carta a los filipenses nos aconseja: “No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo”. Filipenses 4:6,7 (BLA)

Necesitas tener paz en medio de tu tormenta y sobre todo en la situación que todos estamos enfrentando, y esa paz sólo te la puede dar Jesús. Así que si no sabes dónde correr, o si no encuentras dónde esconderte, corre a los brazos de Dios, escóndete debajo de sus alas, que allí estarás seguro.(Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estaras seguro)Salmo 91:4 RVR

Hoy Dios te dice: "Yo te voy a instruir; te voy a enseñar cómo debes portarte. Voy a darte buenos consejos y a cuidar siempre de ti”. Salmos 32:8 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

5 personajes bíblicos que te enseñarán a administrar tus recursos en tiempos de crisis

 

Luis David Meneses 

En medio de las crisis la humanidad siempre voltea hacia adentro y ahí conoce o reconoce las historias importantes, las que nos marcan por sus enseñanzas o las que nos animan en medio de las dificultades que experimentamos. Y no importa si estas historias nos acompañan en la memoria o en los textos, volver a escucharlas o leerlas siempre nos traerá paz.  

Para esos momentos de dificultad económica, te presento cinco personajes bíblicos que tuvieron acceso a grandes cantidades de recursos en tiempos de escasez. Las historias de estos personajes te enseñarán a administrar tus recursos en los momentos de crisis. 

 

1.   José, gobernador de Egipto (Génesis 41): Administrar la riqueza

 

Seguro recuerdas la historia del hijo favorito de Jacob, quien fue vendido por sus envidiosos hermanos a unos mercaderes y al final llegó a ser Gobernador de Egipto. Él, debido a la sabiduría que Dios le dio, supo diseñar un plan de ahorro y administración de recursos para Faraón en medio de una devastadora hambruna. Su relación con Dios lo llevó de ser un esclavo encarcelado a ser el segundo en importancia en el reino más poderoso de aquel tiempo. 

José supo administrar la riqueza de Egipto en 7 años de abundancia, y la ahorró de tal modo que duró hasta por 7 años de escasez. Aunque quizás sientas que José tuvo mucho tiempo para llevar a cabo su estrategia y tú no tienes tanto tiempo entre tus manos, debes saber que el plan se lo reveló Dios en un par de sueños que tuvo Faraón. Una vez que José interpretó los sueños, Faraón no encontró a nadie tan sabio como José. Esto nos enseña a permanecer atentos a las estrategias que Dios quiere revelarnos a través de las experiencias de otros, incluso cuando la crisis ya haya comenzado. Y José también nos enseña a mantener nuestros recursos y habilidades a disposición de quienes los requieran, pues cuando un hijo de Dios se involucra en la vida de su comunidad siempre trae bendición abundante para todos.  

Si quieres leer toda la historia de este personaje, aquí hay una sinopsis: 

·       Juventud y primera comunicación con Dios en sueños / Vendido como esclavo: Génesis 37

·       Primera experiencia como administrador y encarcelamiento injusto: Génesis 39 

·       Interpretación de dos sueños de personajes importantes: Génesis 40 

·       Interpretación del sueño de Faraón y nombramiento como Gobernador de Egipto: Génesis 41, 47:13-26

·       Reencuentro con sus hermanos y familia; sin rencores: Génesis 42-47:12, 47:27-48:22

 

2.   Nehemías, reconstructor de murallas (Nehemías 2): Gestionar recursos 

 

Mientras que hay hombres a quienes se les concede prepararse para los tiempos de crisis, hay otros que llegan con urgencia a salvar el día. Así es Nehemías, un hombre de Dios que trabajaba como copero de un rey extranjero. Todo parecía ir bien hasta que un día su hermano llegó con malas noticias de Jerusalén y del remanente de Israel: la ciudad sagrada permanecía destruida y sus habitantes vivían asolados por sus enemigos. 

Después de expresarle su tristeza a Dios por las terribles noticias, Nehemías no pudo mantenerse ecuánime y fue descubierto por el rey Artajerjes. Un diálogo interesante entre amo y súbdito nos muestra cómo este hombre recibió sabiduría de parte de Dios y halló gracia delante de los hombres. Si leemos con detenimiento el capítulo 2 del libro bíblico que lleva su nombre, encontraremos también un instructivo para gestionar recursos en medio de un momento de crisis. Y si la curiosidad es suficiente, en los capítulos restantes encontraremos un manual acerca de cómo gestionar recursos humanos y materiales en los procesos de reconstrucción de nuestras ciudades, nuestras vidas, nuestras economías, y prácticamente cualquier cosa.

 

Si quieres leer toda la historia de este personaje, aquí hay una sinopsis: 

·       Malas noticias para Nehemías; crisis en el terruño: Nehemías 1

·       Cómo gestionar recursos con los poderosos: Nehemías 2 

·       Cómo gestionar recurso humano en época de crisis: Nehemías 3-7:3

·       La importancia de llevar registros claros: Nehemías 7:4-12:26

·       La gratitud por la tarea terminada y los siguientes pasos: Nehemías 12:27-13:31

 

 

3.   Job, empresario que persiste entre las cenizas (Job 42): Ser resiliente cuando estás en bancarrota

 

Lo más peligroso de poseer algo es el apego, y en nuestras vidas puede existir de distintas maneras: hacia la familia, hacia ciertas relaciones, hacia algunas experiencias e incluso hacia algunos objetos. Esto sucede porque hemos hecho una gran inversión de recursos para obtener, alcanzar, o hacer crecer algo de esto. El apego llega a nuestro corazón para decirnos que alguien o algo es importante; sin embargo, muy pronto puede crecer sin medida y convertirse en miedo.   

Job no lo sabía, pero mientras era bendecido por Dios, sus apegos fueron creciendo también; así que vino una lección para su corazón: la bancarrota. Y después de tenerlo todo, lo perdió todo. Esto creó una crisis física, material, emocional y espiritual en este hombre poderoso, a tal grado que lo llevó a enfrentarse con Dios; sin embargo, en aquella temporada de escasez, Job nunca se atrevió a maldecirlo.  ¡Qué difícil es entender que a veces Dios mueve la maquinaria del universo para enseñarnos que lo importante no es lo que poseemos, sino quien nos posee a nosotros! 

Si quieres conocer todas las vicisitudes de este personaje, aquí hay una sinopsis: 

·       Un hombre poderoso cae en bancarrota: Job 1-2:10

·       El coloquio con los amigos, que revela los apegos de un hombre poderoso: Job2:11-26:14

·       El discurso final, o la necesidad de un autoexamen de conciencia en la bancarrota: Job 27-31

·       La opinión de un joven acerca de la actitud del poderoso que ha caído en bancarrota: Job 32-37

·       La conversación con Dios, que reestablece el curso de la misión del hombre rico: Job 38-42

 

4.   David, rey que vuelve del exilio (2 samuel 15-19): Volver a comenzar desde cero

 

Hay ladrones que roban cosas materiales, contra ellos actúa la justicia; pero hay otros que roban lo intangible, los sueños y el futuro prometido. A estos últimos se les conoce como traidores. Son personas que han entrado en tu círculo de confianza y poco a poco han ido suplantando en otros los afectos hacia ti, logrando que la gente los vea como la figura a quien recurrir en lugar de entablar una relación contigo. Ésta es, precisamente, la historia de David con su traicionero hijo Absalón, quien conspiró en contra de su padre para robarle el reino. 

La actitud de David durante la usurpación de Absalón nos enseña la capacidad para volver a comenzar después de haberlo perdido todo. Ante la pérdida de aquello que has construido con esfuerzo durante mucho tiempo, siempre vendrán el desánimo y la frustración, y el primer instinto será defender la posición que tanto trabajo costó alcanzar. Pero el rey David hizo algo inusitado: se retiró para salvarlos a todos y para salvarse. Esta primera decisión ante la traición desencadenó una serie de situaciones y decisiones que lo llevaron más tarde a recuperar el reino. Ante esta lección de vida, habría que preguntarnos: ¿Cuántos de nosotros tendríamos el valor de dejarlo todo con tal de salvarlo todo?   

Si quieres conocer todas las peripecias del rey para recuperar su reino, aquí hay una sinopsis:

·       Se fragua una traición contra el rey: 2 Samuel 15:1-12

·       El rey se retira para salvar el reino y la vida: 2 Samuel 15:13-37

·       Reacciones del rey ante seguidores y detractores: 2 Samuel 16:1-14

·       El esquema del rey contra el usurpador comienza a funcionar: 2 Samuel 16:15-23 – 17:29

·       La muerte del usurpador y la tristeza del rey: 2 Samuel 18 

·       El retorno del rey: 2 Samuel 19:1-40 

 

5.   La viuda de Sarepta, fe que multiplica (1 reyes 17): Tomar decisiones de vida o muerte

 

¿Y si la crisis fuese tan fuerte que lo único que te queda es lo que comerás el día de hoy? ¿Qué pasaría si Dios te dijera que compartieras esa última comida con un desconocido? No importa qué tan espiritual suene, la decisión siempre será una de vida o muerte, y no será fácil tomarla. En una lectura superficial del texto bíblico podríamos enojarnos contra Dios por permitir que la viuda de Sarepta, una mujer inocente, quedara atrapada en la lucha de poderes entre Elías, profeta de Dios, y Acab, rey de Israel. Pero un examen más detallado revelará en ella a una administradora sabia, no a una víctima. 

La viuda de Sarepta había sido afectada profundamente en su economía por las condiciones de crisis que asolaban la tierra. No sabemos cuál era su forma de subsistencia, pero sabemos que lo poco que tenía era lo último que le quedaba. Se entiende que había estado administrando sus escasos recursos para alargar su vida lo más posible en espera de la ayuda divina. Cuando la encontró el profeta ella ya había tenido una seria conversación con Dios y él mismo le había pedido ponerse en acción, no aguardar a que todo acabara. Así que ella nos enseña que, en tiempo de crisis, cuando todo escasea, ésta es la única decisión que podemos tomar: poner nuestros recursos a disposición de Dios, el Soberano. Ahí, en sus manos, un puñado de harina y un poquito de aceite, pueden convertirse en la provisión sobrenatural que necesitan nuestras casas, nuestros negocios, nuestras empresas, en medio de la ruina provocada por la crisis. 

Si quieres conocer la historia de fe de una mujer que lo perdió todo para ganarlo todo, aquí hay una sinopsis:

·       Elías, profeta de Dios, y Acab, rey de Israel pelean y se crea una crisis alimentaria: 1 Reyes 17:1-7

·       La viuda de Sarepta recibe un mensaje de Dios: 1 Reyes 17:8-9

·       Elías desafía a la viuda de Sarepta a cumplir con la palabra recibida: 1 Reyes 17:10-12

·       La viuda de Sarepta recibe una promesa y se decide a actuar: 1 Reyes 17:13-16

·       La viuda de Sarepta experimenta nuevas desgracias en presencia del profeta: 1 Reyes 17:17-19

·       La viuda de Sarepta llega a la plena convicción de que el gran poder de Dios la sostiene: 1 Reyes 17:20-24

 

Tal como te habrás dado cuenta, las vidas de estos 5 personajes nos dejan enseñanzas que podemos poner en práctica incluso en medio de la más dura de las crisis. Si has llegado hasta aquí, ahora tienes más herramientas para administrar tus recursos en tiempos de crisis, y sabemos que Dios te bendecirá en medio de esta situación, porque él así lo prometió. Recuerda: no temas, cree solamente. 

 

Si tienes una historia que contarnos acerca de cómo Dios te ha enseñado a administrar tus recursos en tiempos de crisis, escríbenos a info@amistadxalapa.org.mx. Será una bendición leerte. 

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