Dios creó al mundo a través de la palabra. La palabra hizo que todo fuera creado de la nada. Solo Dios es la fuente de poder que puede crear algo de la nada. 

 

Los seres humanos somos la única parte de la creación que hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios.

¡Es por eso que las palabras del hombre son tan poderosas! "La palabra no tiene brazos, pero hace lo que los brazos hacen. No solo mata al hombre, sino que cruza esa línea, porque la mano del hombre mata al que está cerca, pero la palabra mata aun al que está lejos. 

 

La palabra es como la flecha, pero la supera, porque uno puede protegerse de la flecha con la mano, pero del arma que dispara la palabra, no hay fortaleza que se salve."

Esta es una enseñanza del Talmud. La palabra del hombre vivifica o destruye a un individuo. Así como una gota de perfume puede cambiar el ambiente de una habitación, el hombre puede no solo influenciar a sí mismo, sino también a las personas o circunstancias que lo rodean por medio de sus propias palabras. Es decir, puede haber una fragancia agradable o un olor desagradable por causa de la palabra. En la Biblia encontramos un texto que nos señala lo poderosas que pueden ser nuestras palabras:

 

"La muerte y la vida están en poder de la lengua,

 Y el que la ama comerá de sus frutos".

 Proverbios 18:21

En nuestro diario vivir debemos de prestar mucha atención a las palabras que salen de nuestra boca y preguntarnos: ¿Qué es lo que están produciendo en nuestros oyentes? El elogio tiene poder para transformar al hombre. Muchos piensan que para que otros cambien necesitan una severa crítica. Pero, el resultado que la crítica produce en la vida de una persona es que esta tome una actitud destructiva o defensiva para con quien está externando la crítica. 

 

Por el contrario, el hecho de elogiar el punto fuerte de esa persona hace que se centre en su virtud, y termina transformando su vida. Por lo tanto, no olvides que tus palabras pueden transformar y cambiar la vida de otras personas para bien o para mal. En lugar de solo criticar, esfuérzate en elogiar y motivar a otros a fin de guiarlos por un buen camino. Recuérdate siempre que tus palabras pueden guiar a otros de la desesperanza a la esperanza, pero también de la esperanza a la desesperanza.

Por eso dice así: "...y el que la ama comerá de sus frutos". Refiriéndose en los resultados que nuestras palabras producirán en quienes las reciben. Toma hoy la DECISIÓN de ver las cosas buenas de las personas que están a tu alrededor y habla palabras de elogio; ten la certeza de que la vida de esa persona será cambiada.

ORACIÓNPadre, en el cielo, te ruego que me des la capacidad de ver las cosas buenas en los demás y declararlas para ellos, porque sé que mis palabras obraran para un cambio en sus vidas. En el Nombre de Jesús, Amén.